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domingo, 16 de febrero de 2025

El juego de la lectura de verano

En casa hay demasiados libros. Lo sé yo, lo saben ustedes, lo sabemos todos. Pero ni siquiera me voy a dignar a entrar en esa discusión de “comprás libros que no leés”, porque hay gente que colecciona cucharitas de té y no las usa a la hora tel té; usa siempre las mismas, compradas en el supermercado de la esquina, de esas que vienen en plástico sobre cartón como si fueran figuras de acción de las Tortugas Ninja.

Mi problema no es con los libros que (todavía) no he leído, sino con los libros que he leído por la mitad. Y aclaro que este no es un posteo a favor de terminar los libros aunque no nos gusten. Tengo identificada una característica de mi lectura, que es que una vez que me siento cómodo con la voz narrativa, que conozco a los personajes y que entiendo lo que está pasando, desaparece la novedad y dejo el libro en alguna superficie horizontal repleta de otras cosas.

Esto no ocurre siempre, pero aumenta en períodos de sobrecarga laboral, y de esos nunca me faltan. Así que en mi casa pueden verse, sobre las mencionadas superficies horizontales, libros con toda clase de señaladores entre sus páginas. Porque son tantos los volúmenes abandonados, que termino usando cualquier cosa que encuentre a mano como marcalibros: boletos, boletas, pedazos de hojas, etcétera.

Era este hecho, y no la cantidad de libros en mi colección (y cuando digo libros también digo cómics/historietas, es que es más sencillo a la hora de escribir), que el verano pasado hice algo al respecto. Sentí la disminución impresionante de laburo en enero comparado con diciembre y en los primeros quince días de 2024 terminé quince libros que tenía en algún estado de lectura. Mentira, más vale confesarlo temprano: también meché libros cortitos que se empezaban y se terminaban en una misma tarde.

Aproveché para terminar algunos ejemplares de mi biblioteca favorita (en este caso me refiero a un mueble en particular) que son aquellos de no ficción que giran alrededor del humor. El año pasado leí la historia oral de 30 Rock, un road trip delirante por pancherías de Estados Unidos, un ensayo sobre “lo gracioso” y un libro sobre la guerra entre Marvel y DC. También hubo lugar para la poesía, la literatura infantil y para dos títulos escritos por Neil Gaiman. Suerte que los saqué de mi lista de pendientes antes de lo que todos sabemos.

El ejercicio me resultó reconfortante. Me retracto: el juego me resultó reconfortante. Porque así lo encaré. Eso de terminar un libro por día (algunos días terminé tres, otros ninguno) me agregó la pizca de autopresión, o presión autoimpuesta, que realmente necesitaba para superar esos trancazos en la lectura. Por las dudas, también les aclaro que en el 2023 anterior, como ocurrió en el resto de 2024, leí otro montón de cosas. Hubo libros que me engancharon desde el primer momento, y hubo otros que yo mismo pedí a editoriales que me los mandaran al diario, así que había que cumplir con el compromiso de terminarlos y escribir al respecto. A veces pienso que no leo lo suficiente; este ejercicio (este, el de escribir sobre el juego) también me sirve para darme cuenta de que leo un montón.

Esperen, porque me olvidé de otro juego, y fue importantísimo. Compartí mi progreso en las redes sociales. En este mundo performático decidí utilizar a mi favor la vidriera que representaban Instagram, Facebook y Twitter, y fui subiendo fotos de cada uno de los libros que terminaba, aunque el texto que utilicé junto a cada imagen daba lugar a la polisemia y muchas personas se pensaron que estaba subiendo fotos de los libros que tenía intención de leer. Este año cambié un poquito el texto, pero mantuve la doble interpretación. Por supuesto que hubo foto al terminar el desafío.

 

Cuestión que esa vidriera agregó otro poquito de presión autoimpuesta. Funcionó y me gustó. Tanto me gustó eso de terminar libros, que este año decidí hacerlo de nuevo. Y desde un primer momento la cosa fue bien distinta, porque designé un espacio detrás de las puertitas de una biblioteca para ir acumulando, y no tener que buscar mucho a la hora de encontrar la lectura siguiente.

Nota al margen: luego de escribir el párrafo anterior me dirigí hasta aquellas puertitas, pensando “Che, ¿me habrá quedado algún libro por terminar?”, así como con pena por haberme olvidado de alguno. Había casi cuarenta. Repito la primera frase de este ensayito: tengo demasiados libros. Lo sabemos todos.

Volvamos a los primeros días de este año 2025. Con esa primera pila de libros (después fui agregando otros, claramente) comencé la lectura. Unas semanas atrás me había llegado el Batman by Jeph Loeb & Tim Sale Omnibus, un cómic de 1176 páginas que recopila las historias de Batman que realizó esta pareja de creadores. Había leído las dos primeras partes, y en una tarde tranquila devoré el resto.

Por las dudas, para aquellos que no leen cómics: los cómics se leen muchísimo más rápido. Pero muchísimo más rápido. Si tenés la suficiente concentración (no revisar el celular y que no se esté incendiando tu casa, por ejemplo) terminás un volumen estándar en una sentada, sin ninguna duda. El año pasado no incluí al noveno arte en mi desafío de verano, pero esta vez dije fuck it. Porque también tenía un montón de cómics sin leer.

“Alto ahí. Usted dijo que se trataba de libros que tenía por la mitad”. También dije que había hecho trampa el año pasado, y este año decidí blanquear desde el comienzo. Las lecturas fueron de cosas que había dejado por la mitad o que había aplazado. Es decir, que ni siquiera había empezado a leer. Las razones son tantas, como libros sin leer tengo en casa. Que también son muchos.

Con la intención de mechar lo más posible cómics y “letritas”, ficción y no ficción, continué con el nuevo desafío. Terminé de leer la adaptación de la película Demolition Man (El demoledor), que me había enganchado hasta que se terminó el empujón inicial, y gracias a este juego lo terminé y comprobé que el libro tampoco explica cómo funcionaban las tres cachuchas del baño. El cómic 20th Century Men de Deniz Camp y Stipan Morian me había resultado pesadísimo en una primera lectura parcial, pero todos hablaban tan bien de él... Me resultó pesadísimo en una segunda lectura, pero lo terminé. Tampoco crean que sufrí. Aunque se me hizo cuesta arriba.

Así siguió el juego durante 44 días en los que leí parcial o totalmente 44 libros. Por allí pasó la fascinante poesía para niños de Shel Silverstein; el extraño libro que marcó el regreso de Bill Watterson (junto a John Kascht); El fugitivo de Stephen King, que me lo habían prestado hace meses y estaba esperando a sacar la foto final para devolverlo; libros que tenía hace años y otros que habían llegado hace muy poquito tiempo, como el actualísimo That's not funny: how the right makes comedy work for them, de Matt Sienkiewicz y Nick Marx.

Sin este juego, habría tardado más tiempo en leer el último cómic de Ram V (junto a Filipe Andrade), o la Unstoppable Doom Patrol, que me encantó y estaba ahí, siempre en segunda fila, esperando para ser leída. No todas fueron lecturas para mí: saben bien que los resultados pueden variar, y no hubo feeling con Los últimos días de Nostradamus de César Aira o La risa de Wimpi. En una ocasión metí trilogía de Johnny Ryan, con sus tres recopilaciones de historias de una página (parodias de cómics, de tiras cómicas, y personajes originales) y comprobé que sigue siendo el pinche amo del humor desagradable. Ojalá los medios de comunicación tradicionales nunca se enteren de su existencia.

Leí manga, historieta argentina acumulada de los últimos viajes a Rosario y Buenos Aires, libros raros y otros súper sencillos. Y repasando la historia oral de The Daily Show (me pueden las historias orales de programas de humor) recordé otra “regla” de este desafío, que también voy a utilizar fuera de él. Tiene que ver con mi memoria.

Tengo mala memoria. No toda, me refiero a la relacionada con la lectura. Una de las razones por las que no termino de amigarme con el ebook es porque soy muy de volver hacia atrás y buscar un detallecito de la trama que no recuerdo bien. En un libro de papel es fácil hacer pasar las páginas rapidito con los dedos, pero los lectores digitales no funcionan así. Y hasta que no lo hagan, seguiré leyendo mayormente en papel.

Decía que tengo mala memoria, pero exagero. Porque me creo que tengo menos memoria de lectura que la de verdad tengo. Me asusta internarme en novelas largas por miedo a olvidarme la trama (debido a las mil cosas que ocurren todos los días en mi mente y alrededor de ella), y la verdad es que colaboré a mi propia profecía autocumplida. Así que cuando volví a libros de ficción y de no ficción (en estos últimos es más fácil, al estar más compartimentados) no los leí desde el principio y prácticamente no volví hacia atrás, salvo si había abandonado la lectura en la mitad de un párrafo. Y ¡sorpresa! me di cuenta de que mi cerebro iba recordando los detalles conforme avanzaba la lectura. Lo tomo como un triunfo.

En resumidas cuentas, esto volvió a ser un éxito y tripliqué la cantidad de libros, entre retomados/terminados y empezados/terminados. Como me ocurrió el año pasado, durante la duración del juego mi escritura disminuyó (por no decir que desapareció), así que será hora de retomarla. Tendré tiempo en los viajes de ómnibus que estuve dedicando a la lectura contrarreloj. Porque en la última semana casi que estaba leyendo “el libro del día”. De nuevo, esto no es recomendable ni orgánico, pero en este momento particular me sirvió para forzarme un poquito más.

Gracias por acompañarme en este recorrido. Para el cierre voy a repetirme, como esos programas infantiles que todo el tiempo dicen “No intenten esto en sus casas”. No recomiendo la lectura autoimpuesta, terminar libros que no quieren terminar o leer libros solamente porque son cortos y están en medio de un desafío. Pero (siempre hay un pero) a veces un toquecito lúdico o una presión artificial de más puede ayudar a contrarrestar el embate exterior que nos hace dejar lecturas por la mitad.

Para los fanáticos de las listas, va la lista final de lecturas de verano: 

1) Batman by Jeph Loeb & Tim Sale Omnibus, de Jeph Loeb y Tim Sale.
2) Demolition Man, de Richard Osborne.
3) 20th Century Men, de Deniz Camp y Stipan Morian.
4) A Light in the Attic, de Shel Silverstein.
5) Calavera Lunar, de Albert Monteys.
6) The Mysteries, de Bill Watterson y John Kascht.
7) Rare Flavours, de Ram V y Filipe Andrade.
8) El fugitivo, de Stephen King.
9) Clobberin' Time, de Steve Skroce.
10) Porno de pyme, de Andrés Olveira.
11) JLApe, de varios autores.
12) La risa, de Wimpi.
13) The Hitchhiker's Guide to the Galaxy, adaptación de John Carnell y Steve Leialoha.
14) 36ª edición: ¡¡¡200.000 ejemplares vendidos!!! y otros cuentos breves, de Juan Faerman.
15) Unstoppable Doom Patrol, de Dennis Culver y Chris Burnham.
16) Los últimos días de Nostradamus, de César Aira.
17) The American Way, de John Ridley y Georges Jeanty.
18) Amanece en Ciudad Despojo, de Mario Rivière.
19) Hell Was Full, de Branson Reese.
20) Sideways Stories from Wayside School, de Louis Sachar.
21) The Comic Book Holocaust, de Johnny Ryan.
22) The Klassic Komix Klub, de Johnny Ryan.
23) New Character Parade, de Johnny Ryan.
24) Isle of Dogs, adaptación de Minetaro Mochizuki.
25) That's not funny: how the right makes comedy work for them, de Matt Sienkiewicz y Nick Marx.
26) Antídoto, de Alejandro Farias y Marcos Vergara.
27) La gran estaca, de Tony Ganem.
28) Demencia 21, de Shintaro Kago.
29) Shot in the Face: A Savage Journey to the Heart of Transmetropolitan, de varios autores.
30) Red Herring, de David Tischman y Philip Bond.
31) Outrageous, de Kliph Nesteroff.
32) Supercrooks, de Mark Millar y Leinil Yu.
33) I Will Judge You by Your Bookshelf, de Grant Snider.
34) I Kill Giants, de Joe Kelly y Ken Niimura.
35) The Employees, de Olga Ravn.
36) The Compleat Terminal City, de Dean Motter y Michael Lark.
37) La magia del orden: Una novela ilustrada, de Marie Kondo y Yuko Uramoto.
38) El día más largo del futuro, de Lucas Varela.
39) The Daily Show (The Book), de Chris Smith.
40) Far Arden, de Kevin Cannon.
41) Stroppy, de Marc Bell.
42) ¿No has oído hablar de Cardoso?, de Mateo Arizcorreta y Diego Ruiz.
43) What I'd Say to the Martians, de Jack Handey.
44) Fortune and Glory: A True Hollywood Comic Book Story, de Brian Michael Bendis.

A propósito de libros

¿Mencioné que tengo muchos libros? Como forma de evitar que un día los bomberos encuentren mi esqueleto debajo de una pila de volúmenes impresos, hace años ya que vengo haciendo una venta de garage. Comenzó en Montevideo Comics y continuó con un aburridísimo archivo de Excel que podía consultarse desde la nube. A nadie le gusta recorrer una librería compuesta por un archivo de Excel.

Hace menos tiempo y gracias a una recomendación excelente (o sólo ente, porque me permitió abandonar el Excel) armé una paginita en el sitio Wix. Eso me permitió sacarle una foto a cada libro, o a cada colección, porque las personas en situación de lectura comen (comemos) con los ojos.

Es un sitio gratuito, así que no funciona muy bien, pero me permite mantener el stock en tiempo real, ya que si alguien me compra un libro (de letritas, cómic o lo que sea) lo hago desaparecer de la lista. Si a alguien le interesa recorrerlo, el link es este: Venta de garage en Wix.

En las últimas semanas, a sabiendas del mal funcionamiento del sitio, hice un PDF medio chapucero con lo que tenía en stock. Por estos días, gracias al cielo, se han ido varias cositas, así que no puedo asegurar que lo que vean sea lo que hay. ¡Pregunten, que no molesta! El link es este: Venta de garage en PDF.

La lista seguramente se siga actualizando... quizás con algunos de los 44.

domingo, 24 de septiembre de 2023

Novedades literarias

Me daba un poco de vergüenza escribir esta entrada, hasta que repasé las estadísticas de lectura y comprobé que las entradas del blog tienen apenas más popularidad que un diario íntimo cerrado con candadito. Así que voy a aprovechar para enumerar acontecimientos relacionados con mi oficio favorito, y su relación con estos primeros días de la primavera.

1- La novena revelación

De acuerdo a información que llegó a librerías, el noveno libro de cuentos estaría llegando a ellas el próximo lunes 2 de octubre. Mi objetivo es que la editorial recupere su inversión y quiera seguir editándome (ver punto 3), así que por un tiempo mis cuentas en las redes sociales intercalarán los textos y columnas de radio con recordatorios acerca de la salida del libro. Por suerte en estos últimos años he abandonado bastante el humor self-deprecating (a falta de una mejor expresión en español), así que intentaré convencerles de destinarle unos pesos a estas sesenta piezas bestiales.

Hablando del libro, se llama Bestuario (SIC), nombre que apareció en enero después de barajar otros que nunca terminaron de convencerme ni a mí ni a un selectísimo grupo de amigos que manejan gustos parecidos al mío y el punto justo de sinceridad. En mi último viaje a Buenos Aires estuve varios días en la casa de Gustavo Sala y aproveché para pedirle dibujos de tapa, contratapa y ambas solapas al tiempo que yo los iba coloreando. ¡Y qué bonitos colores! Miren...

Si le sumamos el prólogo de Natalia Mardero, el resultado es uno de los libros de cuentos que más me gustan. Me di cuenta de que mis favoritos suelen ser los múltiplos de tres: Problema Mío (2006), Basurita (2012) y este. No es que los otros no me gusten, por supuesto. Cómprenlos, si es que los encuentran en alguna mesa de saldos.

A propósito de la cantidad enorme de libros que se editan en nuestro país y que obliga a los autores a ser sus propios promotores: con la editorial no conseguimos lugar en la Feria del Libro (después de un cambio de fecha obligado por choques en mi agenda), así que la presentación quedará para después. Se enterarán por esta vía... y espero que por otras, porque ya dije que no son muchas las personas que entran al blog.

2- Zinfanzine

En octubre del año pasado comencé un proyecto de escritura que me trajo un montón de satisfacciones. Mientras tenía lejísimo el lanzamiento de un nuevo libro, me propuse cumplir el trabajo soñado de ser editor de una publicación de humor en papel. Claro que para poder hacerlo realidad tuve que apunta hacia abajo, peligrosamente cerca de mis pies: armé unos cuadernillos de 12 páginas (más tapas), cada uno conteniendo una docena de textos.

Desde entonces escribí, diagramé, imprimí y encuaderné cuatro números, dos de narrativa y dos de poesía. Eso me permitió, entre otras cosas, manijear la venta de garage (que está muy quieta, ¿seguro no les interesa nada?), hacer unos pesos (pocos, me han dicho que tengo que cobrarlos más caros) y, en ocasiones especiales, tener algo de obra personal para obsequiar. Porque regalar un libro suele ser bastante más costoso para uno.

Para cuando estaba escribiendo el segundo ya soñaba con llegar a una docena de docenas y luego editarlas en forma de libro, porque parece que no estuviera escribiendo lo suficiente (ver punto 3). Sin embargo, por el momento tuve que poner una pausa. Primero para no competir con el libro de cuentos (ver punto 1), y también porque con la inminente llegada de un nuevo título, mi cerebro se toma una licencia creativa (la famosa licencia poética, pero también narrativa) y por un tiempo baja la producción de textos. Lo cual hace bastante irónico a la última novedad de la jornada.

3- Cerrame la 12

Me quejo bastante de lo poco que escribo. Siento que en lugar de estar acumulando empleos para cubrir los gastos (esos gastos incluyen libros de historietas, por supuesto) podría estar encadenado frente a un escritorio, buscando la inspiración y aumentando el caudal de mi obra. Por supuesto que si eso ocurriera no escribiría un solo renglón.

Como mencionaba en una entrada del blog de hace poco más de un año, tengo una carpeta de plástico tipo acordeón en la que voy guardando los textos escritos a mano y anotando aquellos que están pasados a Word y respaldados. Cuando llego a sesenta, doy un libro por terminado y paso al siguiente compartimento. El compartimento 9 es el libro que está por salir a la calle (ver punto 1), el 10 y el 11 estaban completitos, por supuesto que sin fecha tentativa de publicación.

El pasado sábado, en el marco de la Escuela de Poesía a la que asisto en el Teatro Solís, escribí un texto que consideré digno de sumarse a uno de esos compartimentos, más precisamente el 12. Y es el sexagésimo de ellos, así que sin bombos ni platillos he completado un nuevo volumen de cuentos. Al ritmo en que vengo publicando, es posible que sea un libro póstumo. En tal caso el encargado de mi legado literario será el señor Martín Otheguy. Tranquilos, que él ya lo sabe y creo que desea morirse antes que yo.

Como ocurrió el año pasado en ocasión de terminar el libro anterior, cuando enumeré los títulos de los textos de los libros (de cuentos) números 9, 10 y 11, adjunto aquí debajo los sesenta textos del libro 12, en estricto orden alfabético. Es posible que les suene alguno de ellos, porque han salido en revistas como Lento y Túnel. A esta última le deseo un pronto regreso.

Libro de cuentos 12

Algo para declarar
Araña de dos patas
Canción de los anillos del viento y el tiempo
Catálogo de la muestra "Trampas y antojo" de Will E. Coyote
Cicatrices
Cometa sideral
Dead Man Eating
Diccionario
El crítico
El diario no hablaba de él
El emporio de los sentidos
El farero
El monstruo
El niño volador
El ritual del deseo
El rol del árbitro
El rombo de las Bermudas
El sabio y el futbolista
El secreto mejor guardado
El violín más caro del mundo
En la hora
Encontré una cápsula extraterrestre con un bebé dentro... ¿ahora qué?
Espiri-timos
Estimado cerebro, dos puntos
Excelente trabajo, equipo
Fe de erratas
Guía del Ocio
Haikus
Hand in my Pocket (versión personal)
Hoy es viernes y tu cuerpo lo sabe
Huele a espíritu fosforescente
In qui si mitieron
La era del cassette
Lunes sangriento
Magia con cartas
Mar de piernas
Menudo rollo
Mi última carta
Montevideo
Nominal
Ojo de gato
Palabras que confirman que el libro que estás leyendo fue traducido en España
Parecida
Pobrecillo
Primeras palabras de los astronautas que pisaron los 50 planetas de un sistema recién descubierto
Promoción sin obligación de compra
Próximos lanzamientos
Qué pelazo
¿Qué significa mi nombre?
Ranking de autoinsultos
Rapto de generosidad
Secretos revelados durante la última cena familiar, en estricto orden cronológico
Secuelas de frases famosas
Segundo intento
Sola mente
Spoiler alert
Te dedico esta canción de amor
Tienes un nuevo correo de tu banco
Un solo elemento
Yo, que sé

Próximamente (?).


miércoles, 29 de marzo de 2023

Cuadernillo de viajes

En octubre del año pasado "lancé" (comillas) el Cuadernillo de gastos, un fanzine que contiene una docena de cuentos cortos, 100% originales y pensados para la ocasión, inspirados en doce gastos que tiene un ser humano casi todos los meses.

Me gustó eso de andar cargando con una publicación casera, comercializarla sin intermediarios, y en algún caso puntual poder obsequiarla a alguien. Es difícil obsequiar un libro-libro de los que generalmente al autor le tocan tan pocos.

Tanto disfruté de la experiencia, que casi de inmediato arranqué a pensar un segundo cuadernillo. Lo primero que necesitaba era la temática, y me incliné por doce elementos relacionados con los viajes, más precisamente los relacionados con el turismo: pasajes, documentos, dinero, ropa, seguro médico, neceser, mapa, vacunas, adaptador, toalla, cargador y lectura.

Como ocurrió en primera instancia, cada una de estas palabras fue el disparador de textos, con la exigencia extra de que fueran poemas. O de micropoemas, porque son textos muy breves, incluso en una publicación de tamaño pequeño.

Las temáticas terminaron escapándose de sus disparadores, incluyendo rimas sobre el sueldo nominal, relaciones tóxicas con la ropa, reflexiones sobre las fronteras políticas y dilemas sobre la toalla del baño en casa ajena.

Este segundo cuadernillo estuvo detenido durante un par de meses, porque la computadora nueva recalentaba a niveles del mismísimo Averno y tuvo dos visitas prolongadas al service. Para cuando logré cerrarlo, ya había comenzado un periplo en la Escuela de poesía del Teatro Solís, lo que solamente me dio más ganas de terminarlo.

Después de escrito me hice cargo del maquetado, que incluye un espacio para anotar anécdotas turísticas y una especie de línea de metro con mis publicaciones, porque tengo mala memoria y me cuesta recordar en qué año salieron algunos libros. Lo reproduzco a continuación.

De nuevo estuve a cargo de la impresión en láser (en la impresora de mi viejo), el doblado, engrampado y numerado de cada ejemplar, que es único e irrepetible... siempre y cuando no pierda la cuenta.

Aquellos interesados en adquirir el Cuadernillo de viajes, así como del Cuadernillo de gastos, la forma más sencilla es comprar 1000 pesos o más en la Venta de Garage y les viene de regalo. Revisen la planilla, que se actualiza todo el tiempo. En caso contrario, tiene un precio base recomendado de 100 pesos, que es para comprar más papel y regalarle algo a mi viejo por el uso del tóner. Si quieren colaborar con más, servirá para imprimir más cuadernillos.

Las vías de comunicación se repiten: mensaje directo por redes sociales como Facebook, Twitter e Instragram, o por correo electrónico a hijodechucknorris@gmail.com. Tengan en cuenta que por la venta de un solo cuadernillo no puedo andar cruzando media ciudad, porque no cubro el transporte. Eso sí, voy a tratar de tener ejemplares en la mochila, así que peguen el grito si me cruzan por ahí.

martes, 11 de julio de 2006

Lo que nunca pasa de moda...

El amor. Ese sentimiento que llega para quedarse o se va sin decir adiós. Que podemos buscar durante años y encontrarlo en el momento que menos esperamos. El amor. Mucho se ha escrito acerca de él. Muchas espadas se han empuñado en su nombre. Traiciones, sacrificios y noches en vela. El amor fue tema de los artistas a lo largo de toda nuestra historia. Artistas retrataron a sus amados y amadas. Los escultores inmortalizaron al ser amado en tres dimensiones. Los escritores le dedicaron millones de palabras. Y los poetas se reclutaron por su causa, la de llevar amor en cada verso, en cada estrofa. Hoy quiero que lean acerca del amor. Y del desamor. Por eso les traigo los versos sentidos de alguien que amó mucho y que sufrió mucho por ello. Porque es mejor haber amado y perdido, que jamás haber amado. Música, maestro.

Del amor y el desamor

Qué fácil me resulta recordar
El impacto que fue conocerte
Sentí en mi pecho el corazón estallar
Quedé embelesado, casi inerte.

Yo venía de vivir el desamor
Era duro tratar de olvidar
Ella estaba buscando el amor
Lo que yo... acababa de dejar.

La muchacha de pelo rizado
Me miraba con ojos saltones
No sabía que me había impactado
Desgajando mi alma en jirones.

Allí estaba, tan linda, tan fresca, inocente
Como flor que despierta a la vida
Tan sutil, tan callada y prudente
Tan hermosa... mi flor preferida.

Fue mirarla y sentir que la amaba
Que mi cuerpo entero estremecía
Que todo en mi entorno cambiaba
Que mi corazón lastimado... vivía.

La observaba lejana, distante
Un volcán de su escote asomaba
Hermosa, provocante y preocupante
Y el corazón de mi pecho escapaba.

El sol de su cara me quemaba
Sus labios entreabiertos, sensuales y sedientos
Sus ojos hermosos en los míos se fijaban
Y en mi piel yo sentía la frescura de su aliento.

Estábamos a pocos metros de distancia
Y sin embargo, nos hallábamos tan lejos
Tenía de la juventud la fragancia
Y yo vencido, era una sombra en el espejo.

De pronto, en un momento de aquella reunión
Pretendiendo parecer indiferentes
Nos acercamos al centro del salón
Y nos saludamos como dos adolescentes.

Frases de compromiso, rutinarias
Un querer despedirnos sin desearlo
Con palabras muy simples y precarias
Y Cupido, que miraba embelesado.

Aquel dios del amor, de arco y flecha
Juguetón y travieso, el muy bribón
Sintió que su tarea estaba hecha
Nos había unido en un solo corazón.

Silvio William Soldán

Que a todos nos llegue algún día ese flechazo. Yo lo esperaré como el vigía del barco más lento en el océano más inabarcable. Algún día tocaré tierra.

Ignacio Alcuri
"grande, Silvio"

miércoles, 2 de noviembre de 2005

Ahora que están de moda los posts poéticos

Cuando bajé la cortina y no te vi más.
Y el viento sopló llevándose todo lo que quedaba.
Mi último recuerdo había sido el de ese día gris.
Desde entonces en todas partes soy un desconocido.
Y cada vez que suena el teléfono me muero un poco.
Pensando en que sea un número equivocado.
Pero entonces la... la... a ver qué mierda puedo poner.
La primavera. ¿Ya puse la primavera? No, no pega.
Aunque puse algo de gris, y de viento.
Esto es más otoñal. La puta madre, no sé como terminar.
Maldita la hora que me puse a escribir esta garcha.
Si lo más profundo que escribí en mi vida fue "puto el que lee".
Ja, ja, ja, ja. "Puto el que lee". Qué frase grandiosa.
En fin, confiemos en que la gente haya saltado la lectura.
Que haya ido derecho a los commentarios, a felicitarme.
Capaz que alguna hasta se cree que soy sensible y todo.
Claro que no debería estar escribiendo todo esto acá.
Tengo que dejar de escribir antes de que sea demasiado tarde.
No, ya está. Ya la cagué.

Nacho Alcuri
"¿Será que estamos todos tan mal?"

martes, 29 de marzo de 2005

There's something about Narda

Para qué abrí la boca. En este país de zalameros y copogentes, no se puede hablar en voz alta. Culo veo, culo quiero.

Pero esto no es un tema de culos, porque a Narda las cámaras difícilmente le capten ese trasero quizás tan perfecto como ella. No, las cámaras estás muy preocupadas tratando -en vano- de capturar toda el aura que la rodea.

Acá no hay lujuria, acá hay amor, señores. Estoy enamorado de Narda Lepes, y todos ustedes vampiros libidinosos no van a poder con el destino. Para que vean que es en serio le escribí un poema. Una de esas cosas que sólo se pueden hacer enamorado, porque no te da vergüenza quedar como un imbécil, o un acechador, o un sociópata. No pido que me entiendan, pido que me res-pe-ten. Seguro que esto les va a parecer una pavada, así que sigan de largo. En los últimos cinco minutos nacieron veintisiete blogs con cosas más interesantes para leer.

Narda Lepes
(por Ignacio Alcuri de Lepes)

Narda, si fuera jurado de belleza te pondría una cocarda
Lepes, te quieren separar de mi lado porque son unos soretes.

Narda, estás refuerte, sos una bombarda
Lepes, venite a casa y cocinamos unos crepes.

Narda, hay una baldosa floja, ¡guarda!
Lepes, casi la pisás, me vino un julepe.

Narda, los otros cocineros tienen todos busarda
Lepes, pero a vos te veo y me viene el tembleque.


Quiero acotar que supe estar enamorado de la conductora de Nivel X (Magic Kids) pero está por tener un pibe, o ya lo tuvo, así que debe andar bastante ocupada como para darme bola.

Nacho
"las informativistas de TVE merecen un capítulo aparte, las de SNL también"