Argentina quedó fuera del Mundial jugando con cinco delanteros, cuatro delanteros retrasados, un último delantero y el arquero. La figura táctica planteada por Diego Armando Maradona y avalada por sus fieles escuderos terminó costándole caro al 10, que cayó frente a la superpotencia alemana del comemocos de Joaquín Lou.
Pero hay evidencia de que Maradona en realidad no viajó a Sudáfrica, sino que fue secuestrado y en este momento adelgaza dentro de un locker en la concentración de Ezeiza. Quien tomó su lugar en un personaje muy conocido por nosotros, experto en eso de jugar de la mitad para adelante.
El octavo día, Dios creó al blog. Diseñó un sistema de tres pasos, para que cualquier hijo de vecino pudiera tener una página en internet. Y Dios se dio cuenta, demasiado tarde, de la cagada que se había mandado.
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domingo, 4 de julio de 2010
jueves, 1 de julio de 2010
Yo quedé ronco de putear a Suárez
En aquel momento exigí una explicación.
Debo realizar una confesión antes del partido de Uruguay frente a Ghana, partido que (quizás) signifique el regreso del combinado celeste del campeonato disputado en tierras sudafricanas.
Yo puteé a estos muchachos. Hace dos años, cuando estaban por empezar las eliminatorias. Lo dije. Ahora me siento liberado. Sentía que tenía algo oprimido en el pecho desde... bueno, desde hoy de mañana, porque me había olvidado completamente de este encuentro. Pero buscando una foto del Maestro Tabárez sosteniendo la espadilla me encontré con una crónica de aquel momento, completita, con foto de mi presencia en el Centenario gracias a unas entradas de Macromercado. Recordala aquí.
Resulta que en febrero de 2008 fui por tercera vez en mi vida a ver a la selección (después del primero y último de los partidos de la Copa América '95). Aquella noche jugamos contra Colombia y si creo en mis palabras (no tendría por qué no hacerlo) jugamos bastante mal.
Rescato frases como "durante el primer tiempo casi me duermo en reiteradas oportunidades". Y "sobre el final del primer tiempo empecé a pedir a Recoba". Imagínense lo que fue eso. Ojo, anticipé un "un día vamos a darnos cuenta de que somos espantosos, y todo va a ser mejor. Mientras tanto, seguimos aspirando a clasificar a los mundiales". No estuve tan errado.
Volviendo al partido, el público puteaba bastante, y yo me dediqué un poco a escuchar las puteadas de los demás y otro poco a poner mi granito de arena en la playa de la maldad. Sobre el final del partido, los colombianos iban ganando 2-1 (la crónica objetiva de los muchachos de AFP la pueden encontrar en este enlace. NO CREAN LO DE ENTRETENIDO), pero lo empatamos en la hora.
Pues bien, el autor del gol fue un muchachito que en la actualidad nos está dando grandes satisfacciones. Un tal Luis Suárez. El problema es que, en lugar de festejar la conquista, Luisito se dirigió a la tribuna reprochando los insultos (que eran de mal gusto pero todos, todos, todos justificados).
Eso me enfureció bastante. No hay otra explicación para las barbaridades que publiqué hace más de dos años en su honor:
"En medio de mis gritos, veo que el botijita que hizo el gol nos hizo señas. A mí y al resto de los puteadores de la América. Te estoy hablando a vos, Suárez. A ver si nos entendemos. Sos tan culorroto, pero tan culorroto, que te arrastrás como una babosa 80 minutos seguidos, y porque hiciste un lujito al final del partido nos viniste a reprochar. Andá a lavarte las tetas con líquido abrasivo. Difícilmente vuelvas a verme en el estadio, salvo que Macromercado quiera torturarme otra vez. Pero vos dormí tranquilo, pensando que la redención es ponerle una guinda a un pastel hecho de bosta".
Dicen que uno debe ser responsable de sus actos. Por eso quería compartir este momento con ustedes. Yo le grité de todo a Suárez. Y quédense tranquilos que si vuelve a jugar como aquella noche, lo voy a hacer de nuevo. Ojalá con algo más delicado que "andá a lavarte las tetas con líquido abrasivo".
sábado, 20 de marzo de 2010
Las Voces de Julio
"Uno de los grandes temas que tenemos los comunicadores, yo creo que a todo el mundo le pasa lo mismo, por lo menos es una sensación netamente personal, nunca aquilatamos la dimensión las cosas que uno hace, o lo que uno transmite, o lo que es capaz de lograr, o lo que la radio es capaz de poder generar en la gente. Uno viene, se mete dentro del estudio, hace el programa, muestra sus debilidades muchas veces, también sus cosas positivas y fuertes, que todas las tenemos, las unas y las otras. Y no aquilata jamás la dimensión, lo que percibe el otro que está escuchando la radio. Y esto, en definitiva, nos ha impactado en más de una oportunidad, cuando muchas veces situaciones increíbles y excepcionales se han provocado con gente que ha venido a decir, parece increíble lo que voy a decir, ¿no?: 'me salvaste la vida, estuve a punto de suicidarme'. Esto es terrible lo que estoy diciendo. Pero vos lo experimentaste conmigo, Alberto. Pero muchas oportunidades. 'Rehice mi vida, volví al laburo, me sentía deprimido'. Y uno dice en ese momento: 'epa, esto es muy fuerte'. No es que comparto contigo o discrepo contigo que tiene que jugar fulano, mengano, sultano, perengano. No, el tema va más allá. Está muy por fuera de las fronteras de lo netamente futbolístico. Antes que nada quiero decirles a todos aquellos que en algún momento les hemos servido de apoyo, queriendo a veces, hasta sin proponérnoslo, que también uno tiene las mismas debilidades que ustedes. Porque uno a veces cuando escucha la radio o ve la televisión, cree que el que habla por la radio o el que está en la televisión no tiene las mismas debilidades, los mismos temores, los mismos claroscuros, las mismas depresiones. Todo lo que le pasa a la gente. Simplemente, la gran diferencia, es que uno está de este lado de la radio. Dentro de la radio. Yo voy a explicar esta tarde lo que ha pasado. Antes que nada quiero decirles que nunca fue mi intención, en lo más mínimo, provocar lo que se ha provocado, que realmente me ha impactado porque yo ayer no atendí los teléfonos, salvo en rarísimas excepciones por circunstancias muy particulares, porque quería estar tranquilo. No estaba bien. Para ustedes que nos escuchan todos los días. Para el que está del otro lado de la radio. No estaba bien. Ustedes saben cuando muchas veces hacemos los editoriales y de repente arrancan y dicen... Bueno, yo no estaba bien. Quizás ayer yo necesitaba de ustedes, de los que están ahí, de la gente, de la que nos sigue, de la que nos depositó acá. De la que nos ha acompañado desde el primer programa en CX 30 Radio Nacional y la que nos ha acompañado a lo largo de todo este tiempo y esperemos que nos siga acompañando a lo largo de nuestra carrera periodística. Para ustedes, fundamentalmente para aquellos que recepcionan cosas más allá del fútbol, que están emparentadas con la vida, con los momentos buenos y malos. A ustedes les quiero decir que yo no estaba bien ayer. El ambiente del fútbol es muy solidario, absolutamente solidario, porque Alberto vino y expresó lo que sentía y lo que sentían los compañeros, sabiendo de que yo estaba mal, que estaba dolorido, que estaba, quizás con razón o sin razón. Yo les voy a explicar el tema y no creo que aquí la razón sea mía. Yo voy a hablar con la verdad, porque como dice el dicho: 'con la verdad, no ofendo ni temo'. Voy a hablar con mucho respeto, como creo que tengo que hablar, porque en definitiva, aquellos que dirigen esta empresa me permiten en este momento poder expresarme a través del micrófono, no me han puesto obstáculo de ningún tipo para poder expresarme. Y lo que quiero decir: yo llegué hasta acá de una forma, y de una manera de ser. Con una esencia que puede ser compartida en algunos casos, o no compartida en otros. Pero que es la que la gente, aquellos que nos siguen cotidianamente, han ido avalando con el paso del tiempo, y no la voy a abandonar, a esta esencia. Creo que el paso del tiempo lo que me ha dado es mayor madurez para poder comprender determinadas cosas, o a veces para callarme frente a determinadas otras, o a veces para seguir actuando de la misma forma que cuando tenía veinte años. Pero forma parte de mi esencia. El día que no tenga más mi esencia, no me dedico más a esto. Y el día que tenga que modificar determinados aspectos de mi personalidad, no me dedico más a esto. Y el día que no pueda mostrarme tal cual soy, con mis virtudes y con mis defectos, con mis debilidades, con la no gana que tuve ayer y con la imposibilidad que también tuve ayer de venir a trabajar. Y voy a explicar punto por punto para que no se tejan tantas historias. Yo nunca pensé que se podía armar tamaña convulsión periodística por el mero hecho de lo que ayer manifestó Alberto, o porque alguien se sienta de la forma en la cual yo me sentí. Le quiero agradecer a todos los colegas que llamaron, escuché cada uno de los mensajes y sentí cada uno de los llamados que hicieron. No los atendí porque quería tener la cabeza limpia. Sé que pretendían lo mejor, porque si hay una cosa que me agradó es que nadie me llamó para darme manija, todos los mensajes que dejaron fueron todos muy positivos, con la mejor intención. 'Julio, pensá'.'Julio, tranquilo'. 'Julio, no te calentés'. 'Julio, una bolsa de hielo'. 'Julio, sé estratega'. Agradezco profundamente el mensaje. Valoro tremendamente, y la verdad que sin quererlo y sin pretenderlo, en un día que era triste para mí, doloroso, que me sentía mal, que estaba abatido, porque en definitiva esa es la esencia del ser humano, ¿eh?, yo tengo mucha fuerza para muchas cosas y en determinado momento, como cualquier otra persona, me siento abatido y me siento dolorido, o me siento molesto, que también me sentí molesto. Pero fue tan impresionante la cantidad de llamados y de mensajes, que en esta situación tan fea en la cual me encontraba, no quiero decirle que después pasé, ni a un estado de éxtasis ni mucho menos, que no lo tengo en este momento, para nada, pero sí sentí el apoyo. Digo, qué importante es para cuando a veces un colega está pasando por un momento malo, darle un llamadito, dejarle un mensaje o hacerle sonar el teléfono y que el tipo sepa que el teléfono está sonando. Eso vale oro. Oro, vale. De repente con muchos de los colegas que a veces no charlamos demasiado, o que nos encontramos en los pasillos de algún canal, o que nos vemos en el Estadio: 'hola, qué tal, cómo andás, qué hacés, che'. Y los tipos, ¡pac!, en ese momento están ahí. Ni que hablar para la gente, por la Internet, por el teléfono. Ni que hablar para los amigos. Y si hay una de las cosas maravillosas que la vida me ha mandado, es tener amigos. La verdad que tengo amigos de fierro, pero de fierro. Que durante muchos años me costó tenerlos, porque yo deambulaba por el mundo y caminaba, y entonces era difícil establecer amistad. Seguís teniendo tus amigos de Minas, los de la adolescencia, que sabés que siempre están ahí. Siempre están ahí y no hace falta explicarles absolutamente nada. Te conocen con tus virtudes, tus defectos, tus cosas positivas y negativas. Pero siempre están. Pero una de las bendiciones más grandes que Dios me mandó, es haber logrado con el paso del tiempo, tener amigos. Después hubo otros que llamaron por la curiosidad del tema, hubo muchos medios de comunicación que llamaron por el mero hecho periodístico, y es totalmente entendible. También lo hemos hecho nosotros con otras cosas, pero ellos sintieron en este momento la avidez periodística de saber qué era lo que pasaba. Y yo creía que ayer no estaba en condiciones de poder expresarme, porque no tenía claro las ideas en la mente, porque me sentía mal desde el punto de vista anímico y porque estaba confuso en muchas cosas. Que eso me pasa y quiero que la gente lo sepa que me pasa, como le pasa absolutamente a todos. Tengo buenos momentos, malos momentos, hay veces que ustedes a través de la televisión o a través de un programa de radio no interpretan cómo me puedo sentir o dejar de sentir. Quiero decirles que muchas veces, por diferentes motivos como le sucede a todos, he tenido que esbozar una sonrisa en la televisión o, básicamente hacer mi trabajo profesional cuando me he sentido muy mal internamente. O he tenido que venir a hacer un trabajo acá en la radio y a veces no he tenido la consistencia emocional suficiente pero las cosas tienen que salir, porque a uno le pagan para trabajar, no le pagan para que dé pretextos permanentemente. Le pagan para trabajar. Y está correcto que así sea. Pero también quiero decir, que se me nota claramente cuando estoy bien y cuando estoy mal. Cuando me trajeron a esta radio, y cuando me renovaron el contrato a fin de año, me renovaron el contrato con el combo completo. ¿Saben qué? Dentro de las cosas positivas, y ya voy a pasar a explicar rápidamente el punto en cuestión, y después a desarrollar nuestro trabajo periodístico. Saben que cuando estoy bien, se me nota, y que cuando estoy mal, se me nota. Saben que compran el combo completo. Que voy a laburar como el que más, en la primera línea de los tipos que laburan. Estoy ahí, en la primera línea. Quizás no sea demasiado inteligente, quizás no tenga una enorme capacidad, pero sí tengo una constancia. La hemos tenido todos a lo largo de este tiempo. No importa si la semana pasada yo me hice una intervención, no es culpa de la radio eso. Yo tenía que estar en los partidos, y en los partidos los tenía que hacer y vine y los hice los partidos. El programa lo tenía que hacer y vine y lo hice. No es un problema de la radio si yo me intervengo la boca y me tienen que meter ocho puntos de sutura y yo sufro mientras estoy relatando el partido o me molesta estar haciendo el programa. La radio me paga para laburar. Y este negocio es así, claro y contundente, y lo acepto con las reglas que tienen. No me levanto de mañana muchas veces, miro por la ventana y digo: 'qué lindo día, estaría bueno para poder caminar un rato'. No, me voy a la radio porque es lo que tengo que hacer y es lo que siento. Este trabajo me fascina, me encanta, lo hago con amor, a veces despotrico de lo mucho que trabajo, e inmediatamente digo: 'Dios, perdoname porque estoy despotricando contra lo más maravilloso que puede tener el ser humano, que es hacer lo que realmente le gusta'. Y le pido inmediatamente perdón a Dios porque muchas veces estuve sin trabajo, y cuántas veces le rogué a Dios para que me diera un trabajo y pudiera volver otra vez a la actividad. Y después que te lo manda y te lo manda a borbollones, decís, sos tan injusto que sos capaz de decir: 'hoy estoy cansado'. O: 'no tengo un día libre hace no sé cuánto tiempo'. Pero quiero explicar los tres puntos en cuestión. Lo voy a hacer con mucho respeto. Lo voy a decir con mi verdad, que creo que en este caso es la verdad, pero no deja de ser mi verdad. Y si lo que voy a mencionar me cuesta el trabajo, lo acepto totalmente. Y si lo que voy a mencionar me cuesta el trabajo de cara al futuro, estoy total y absolutamente dispuesto a aceptar las consecuencias que ello pueda implicar. Insisto algo: hay un solo valor que tiene el periodista, que es la credibilidad de la gente. Cuando la gente viene y dice: 'yo puse la radio por esto, y quiero seguir escuchando esto el resto de mi vida. Y si no lo escucho y veo que el tipo modificó su accionar, pues entonces cambio la perillita y me voy'. Y yo necesito trabajar; por supuesto que necesito trabajar. Que si me quedo sin trabajo pierdo un dinero importante, en un momento en el cual estoy repechando, porque he atravesado por buenos y malos momentos en mi vida. Y yo he luchado abiertamente, no tengo el más mínimo inconveniente. O sea, vengo creciendo, pero lo único que es absolutamente innegociable es mi forma de ser, que cuando me equivoco digo 'perdón' y meto la marcha atrás sin ningún tipo de inconveniente. No creo que sea el caso. Respetando todas las opiniones y todos los puntos de vista. Hay tres aspectos que a mí me han dolido, pero que respeto profundamente el aspecto empresarial porque yo no me meto en la fase empresarial. Yo tengo que interpretar perfectamente que mi laburo es el periodístico y me pagan para esto. Antes de decir lo que voy a decir, quiero mencionar algo claramente: lo que se me ha prometido económicamente se me ha cumplido a rajatabla. Se me ha pagado en tiempo y forma siempre. Lo que acordé nunca tuve problemas para cobrarlo. Nunca tuve ningún problema personal con la conducción de la empresa. He tenido discrepancias que son de funcionamiento. Como a veces nosotros hablamos acá de las discrepancias de los equipos. Yo sé que muchas veces se tiene que barrer para adentro, pero lo que pasó eclosionó públicamente sin que yo lo buscara, porque quiero que interpreten algo: yo no aquilato la dimensión de lo que somos o dejamos de ser, y hablo en nombre de todo el grupo. Yo no es que pienso que soy un periodista, que si lo que digo va a ser menos importante o más importante que el otro periodista. Cuando voy a relatar un partido voy y lo relato, no sé si bien, mal, más o menos, pero lo hago porque me gusta. No sé si soy mejor que el otro, peor que el otro, no estoy pensando en ese tipo de cosas. Cuando me planto frente a una cámara de la televisión, no trato de decir la cosa más inteligente del mundo para que el tipo que está escuchando la... mirando la televisión, diga: 'ah, mirá qué inteligente'. No, digo lo que siento. Y cuando vengo y cotidianamente en la radio vengo y hago las cosas, cuando estoy bien se me nota, cuando estoy mal se me nota, cuando me caliento se me nota. Y cuando hacemos un buen programa me quedo un poco más contento y cuando hacemos un mal programa estamos amargados durante una hora arriba, en la cafetería de la radio, embroncados porque las cosas nos salieron mal. En más de una oportunidad nos han salido mal. Y el equipo no funciona como un equipo de fútbol. Y a veces ha funcionado espectacularmente y hemos tenido grandes momentos en el campeonato. Entonces quiero decirles que no me voy a apartar de eso. Tenga el costo que tenga, cueste lo que cueste, y genere lo que genere. Interpretando la posición que cada uno pueda. Hay tres aspectos puntualmente que me han dolido. Y creo que, desde mi humilde pensamiento sobre el particular, y por encima de todo lo que me han aconsejado todos mis amigos, que tengo unos cuantos amigos, gracias a Dios, y aquellos otros que no son amigo pero que tomaron el teléfono siempre para decir: 'Julio, pensalo, meditalo, hablalo, siempre no decidas en caliente'. Me dolieron tres cosas. Una: la radio tiene todo el derecho a no adquirir los derechos, valga la redundancia, del Campeonato del Mundo. Yo no he ido nunca a relatar un Campeonato del Mundo con Uruguay. Mi mayor ilusión como relator de fútbol es relatar un Campeonato del Mundo. La radio argumenta que lo que se le ha pedido a la emisora es un dinero muy importante, que por aspectos empresariales la emisora no está dispuesta a pagar. Y puede ser totalmente entendible, de hecho lo ha sido, yo no planteé ningún problema ni fui y generé ninguna discusión sobre el tema, por más que me causó un profundo dolor. ¿Por qué? Porque me pasé seis años y medio sin relatar fútbol. Volver a relatar fútbol, y esto se lo hablo a aquellos que nos escuchan todos los días, no a aquellos que hoy seguramente se anexan al programa para escuchar esta hora o este arranque, y que no son de repente escuchas diarios, me costó muchísimo. El que está dentro del medio periodístico sabe el esfuerzo físico que significa relatar fútbol. Es un esfuerzo muy grande. Yo había perdido el training, me había pasado seis años y medio sin poder relatar fútbol. Pero era mi gran ilusión volver a relatar de nuevo, y un día Dios me dio esa oportunidad de volver a relatar fútbol. Y al comienzo yo sabía que iba a ser peor relator de lo que hoy soy, que capaz que soy mal relator, hoy por hoy. Pero sabía que al comienzo iba a ser muy duro, porque no iba a tener ni la facilidad de palabras, ni iba a tener la mecánica, ni iba a tener el discernimiento, y le iba a errar en varias cosas. Y sabía que tenía que convivir con eso cuando periodísticamente me estaba yendo muy bien. Y podía caer en el: 'bueno, pero viste que periodísticamente hace muy bien las cosas, pero relata horrible'. Y no me importó porque no vivo en función de ese tipo de situaciones, vivo en función de lo que mi corazón me dicta. Y el corazón en ese momento me dictó que tenía que relatar fútbol y volví. Y a lo largo de todo este tiempo he querido estar siempre. Es muy difícil hacer un programa de tres horas e ir a relatar el partido después. Con un noticiero en el medio, pero hacer un programa es casi relatar un partido. Y después, la mecánica dentro de una cabina es muy compleja. Físicamente es muy desgastante. Es un 80% físico y un 20% de intelecto. Es una cuestión muy mecánica, muy compleja. Sin embargo lo hice. Entonces creí... Cuando me dolió aquí que yo no fui a Colombia, lo manifesté públicamente en la radio. Me generó un dolor de cabeza porque, claro, quienes están al frente de la conducción de la radio, con total y absoluto derecho, quieren que las cosas no trasciendan. Y es normal que no trasciendan. Muchas de las cosas que han pasado no trascienden. Pero yo hoy me siento en la necesidad y en la obligación de darle una respuesta a aquellos que están escuchando la radio. Es mentira, aquí no ha habido ni trompadas, ni discusiones, ni agresiones, ni intercambios de ningún tipo, ni siquiera ha habido un tono elevado, ni siquiera ha habido... No, no. Ha habido un malestar. Entonces, ¿cómo pueden imaginar ustedes que yo esté contento si el Campeonato del Mundo es la mayor expresión? Pregúntenle a un jugador de fútbol a ver si va a estar contento cuando Tabárez haga la nómina y le digan a ese jugador que no va está en el Campeonato del Mundo. ¿Qué puedo sentir yo como relator que nunca fui a relatar un Campeonato del Mundo por Uruguay? ¿Ustedes se imaginan lo que implica Uruguay en el Campeonato del Mundo para un relator de fútbol? Que es algo muy particular, porque yo también soy periodista pero sé lo que experimenta el relator de fútbol, sé lo que tiene adentro. Periodista uno se hace, pero relator uno nace. Y viendo a Uruguay... Y aún así yo interpreté la situación de la radio, que tampoco dijeron: 'no lo vamos a comprar, definitivamente'. Pero bueno, hasta el momento no se han adquirido. Y me dijeron: 'mirá, Julio, acá hay un costo muy elevado por comprar los derechos'. Yo pensaba y digo: 'bueno, si somos una radio deportiva del Uruguay, tenemos que estar en un Campeonato del Mundo'. Si yo estoy en una competencia con el resto de los colegas, quiero estar. Porque si voy a relatar a la cancha de Defensor, y voy a relatar a la cancha de Danubio, y voy a relatar al Estadio Centenario, y voy a relatar al Tróccoli, quiero estar en Pretoria relatando el partido, o quiero estar en Ciudad del Cabo relatando el partido, o quiero estar en el lugar donde Uruguay juegue, en Johannesburgo relatando el partido. ¿Cómo no voy a querer relatarlo? Pero también yo interpreté ese tipo de cosas. Y nunca fui e hice ningún problema arriba ni tampoco nunca pedí a rajatabla de que adquirieran los derechos, ni nada por el estilo. Dije: 'bueno, si este es el destino, y esto es lo que Dios me marca, me lo voy a bancar'. Y miraré el partido como un aficionado y después haré el programa. Porque lo que sí no iba a aceptar y no voy a aceptar mientras trabaje es quedarme fuera del Campeonato del Mundo. Porque creo que me lo gané con esfuerzo cotidiano, rompiéndome el traste todos los días, como el que más... Ni más que nadie ni menos que nadie. Pero me lo gané a lo largo de todos estos años, de poder estar en un Campeonato del Mundo. Y lo podría de repente, haciendo un esfuerzo, pagar de mi bolsillo, pero no corresponde por una cuestión de dignidad ni de principios que yo lo pague. Al pasaje. Quiero decir, y esto es un destaque que quiero hacer, particularmente, personalmente, que Daniel Acevedo, director general de Canal 10, yo te pongo a disposición la pantalla de Canal 10 para que vos tengas la oportunidad de contar con los minutos suficientes y puedas estar en el Campeonato del Mundo. Para que vos metas la publicidad y estés en el Campeonato del Mundo. Y tenés Punto Penal, lo que necesites, para la empresa que sea, y te regalamos los minutos que necesites o te damos los minutos o te apoyamos con lo que sea para que vos encuentres y vayas al Campeonato del Mundo como te merecés estar en el Campeonato del Mundo. Entonces, yo me pregunto, ¿no es para estar al menos triste por esta situación? Sí lo es para estar. No obstante, yo seguí adelante y no generé ningún inconveniente por más que esperé y sé que la radio estaba haciendo los esfuerzos pertinentes para mandarme, o está haciendo los esfuerzos pertinentes para mandarme al Campeonato del Mundo como periodista, porque creo que esta es una radio deportiva y que me parece que es muy importante. Y yo, que voy a cobrar el sueldo a fin de mes y me lo pagan, me preocupo, ¿saben por qué? Por tratar de sacar el mejor producto. Yo no sé de números y no sé del manejo empresarial, y respeto profundamente la posición de todos. Si ustedes me preguntan a mí, yo muy livianamente les voy a decir algo que me parece de sentido común: 'si logramos tener hoy un lugar de privilegio en la audiencia, frente a profesionales espectaculares como hay en Uruguay en otras radios, y la gente a distinguido a la Sport después de todo el esfuerzo que hemos hecho en los programas y en las transmisiones deportivas aquí en Montevideo, yo pienso, lejos de los números, y de repente siendo un neófito en la materia, que estaría bueno la inversión por más que perdamos dinero'. Pero claro, eso lo digo yo desde el punto de vista del periodista. Pero yo no soy quién tampoco para lapidar absolutamente a nadie porque alguien diga: 'mirá, está bárbaro que vos pienses de esa manera, pero yo tengo que manejar los números, tengo que dar cuentas también a mis superiores, y si bien para vos está bárbaro que la inversión se tenga que hacer porque es una radio deportiva y porque vos querés estar en el Campeonato del Mundo, yo te tengo que decir que lamentablemente no puedo adquirir en esta suma los derechos de televisión. Y lo interpreto perfectamente. Hay otro tema que a mí me dolió, y eso está emparentado con el dolor de ayer, pero también con una imposibilidad. Hemos tenido en los últimos tiempos muchísima intensidad; yo he querido estar en todos los partidos. La radio tomó una decisión empresarial de no ir a Rivera y yo creía que como relator de fútbol tenía que estar en Rivera. Tampoco hice ningún problema, ni fui y planteé ninguna discusión. Pero creía que había un partido de Copa Libertadores de América que se jugaba en Rivera y yo creía que tenía que estar en Rivera. ¿Por qué? Porque le debemos a Cerro y a la gente que nos escucha todos los días, la posibilidad de estar en el lugar de los hechos. ¿Que era más fácil para mí quedarme en Montevideo? Por supuesto. Ir un viaje a Rivera, con toda la carga que tengo, física, en los últimos tiempos, que es anexar un cansancio extra a todo lo que uno viene haciendo, mucho más complicado. Era tirar cohetes, quedarme de repente en Montevideo. Pero yo creía que, profesionalmente, teníamos que estar. ¿Por qué? Porque es una competencia, porque es un partido de Copa Libertadores, y porque es, en definitiva, un deber para con quienes nos siguen cotidianamente. No hice ningún tipo de problemas tampoco. No fui y planteé ningún tipo de disconformidad con la situación. Y aquí viene el tercer y último tema, que me produjo un malestar y una imposibilidad, para que la gente tenga claro, absolutamente claro, como ha sido a lo largo de todos estos años. Errándola, acertándola, pero diciendo las cosas como las sentimos. Y vuelvo a reiterarlo, quizás esto pueda hacer que quienes conducen la radio se embronquen por lo que estoy haciendo, porque soy consciente que no es un tema sencillo, que alguien venga y hable con esta libertad. Yo lo hice en la 30 y por eso la gente nos escuchaba. Muchas veces critiqué cosas de la 30. Jamás nadie me llamó nunca en la 30 para hacerme una observación porque yo me embroncaba porque nos faltaba una computadora, porque a veces no nos andaba el teléfono, o porque la radio se cortaba el transmisor y no podíamos salir al aire y 'Las Voces del Fútbol' no podían salir. En aquel momento, no sé, me la bancaron. Convivieron con eso, convivieron con las virtudes de un tipo que laburaba todos los días a morir, pero que también a veces lo dejaban a la posición desairada o incómoda. Esto es diferente. Yo sé que a la persona que está al frente de las radios, que son muchas de estas radios, no es una sola, son varias, son conglomerados de radios que se tienen, entre las cuales está la Sport 890, no debe ser fácil para la persona en este momento estar escuchando. Porque yo estoy seguro que está escuchando en este momento, lo que yo estoy diciendo. Y no debe estar tirando cohetes. Pero creo que mucho más importante que mantener en el anonimato determinadas cosas, es ser honesto con la gente con quienes nos está escuchando del otro lado. Y que mucho más importante que guardar las cosas y lavar la ropa en casa, que muchas veces la hemos lavado en casa, seguramente ellos para conmigo y yo para con ellos, yo creo que mucho más que eso, tiene el valor por lo menos desde mi humilde pensamiento, el decirle a la gente cómo son las cosas. Entonces, si a mí me toca perder un trabajo, o a mí en definitiva me cuesta quedar en una posición desairada económicamente, no va a ser la primera. Mis hijos están un poco más grandes, he tratado a lo largo de todo este tiempo de darle a mis hijos lo que los padres quieren darle siempre, pero saben también que conviven con un padre que cuando tiene, lo van a disfrutar el tema, y cuando no hay, 'muchachos, no hay'. Y un padre que muchas veces vive en el filo de la cornisa. Qué sencillo sería, después que llegás a un determinado lugar, 'bueno, ahora me olvido de todo lo que hice para llegar hasta acá, y hoy que estoy acá arriba me callo la boca y no digo nada, para estar tranquilo y no quedar mal con nadie, y entonces conservar el puestito y el trabajo donde estoy'. Sinceramente se los digo, y esto, por la vida de mis hijos, no podría convivir con esa situación honestamente. No podría convivir, por más que hoy, Dios me ha dado la enorme fortuna, producto de los cinco trabajos que tengo, de poder estar en una situación más desahogada que en otras oportunidades anteriores. Pero antes que nada, las cosas como son. Y el último hecho que a mí me desagradó, para que nadie especule con cosas, ni que esto ni que lo otro, y lo tengan de primera mano. El otro hecho que a mí me dolió, es que yo nunca voy, en definitiva, a plantear absolutamente nada. Yo vengo y trabajo, mis compañeros nunca andan por los pasillos, ni comentando de cosas, ni en el chucu chucu, 'me dijeron', 'hicieron', 'dijeron'. No, no. Venimos... Mis compañeros vienen, se sientan en la producción y trabajan a morir en la producción. Yo llego, vengo derecho, 'muchachos, ¿qué hay?'. Bum. 'Tengo esto, ¿ustedes qué tienen?', 'esto otro', y armamos el programa. Porque sentimos el tema. Entonces yo creo que con los años que yo tengo en este negocio, se me debe respetar un aspecto. Acá tenemos que relatar muchas veces los partidos off-view. Relatar un partido off-view significa relatar un partido dentro del estudio. Donde uno metido acá dentro del estudio, donde yo estoy en este momento... ¿Cuántas pulgadas es la televisión? Veintiuno. Bueno, tenemos dos televisores. Los dos más o menos son de veintiuna pulgadas. Pero no quiere decir que sea en esta radio, en todas las radios que hemos estado anteriormente relatamos los partidos en televisores de veintiuna pulgadas. ¿Sabés lo que implica estar metido adentro del estudio acá y tratar de transmitirles un partido a la gente para que la gente pueda vibrar? Uno con un micrófono a la una de la mañana, relatando un partido por una televisión veintiuna pulgadas, que reitero no es el tema de que la televisión sea veintiuna pulgadas. Nunca me quejé del tema. Estar gritando a la una de la mañana acá para que la gente que está escuchando del otro lado se pueda emocionar. Eso lo hago yo, lo hace seguramente Goñi, lo hace González Márquez, lo hace Moar, lo hace Kessman. Lo hace todo el mundo. Meterse, muchas veces digo... Algunos van más que otros, como es el caso de Goñi que muchas veces puede tener la oportunidad de ir a muchos partidos. Y yo acá hago el reconocimiento, cuando tengo que hacerlo sin ser avaro en lo más mínimo. Nunca en mi vida fui ni pequeñito, ni avaro, ni envidioso, ni tuve ese tipo de cosas. Tengo otros defectos, que quizás sea éste: abrir demasiado la boca. Uno de ellos. Entonces, el partido yo lo tenía que relatar off-view. Nunca me negué a relatar los partidos off-view. Vean ustedes como he ido desgranando los temas. Nunca me negué a relatar los partidos off-view. Pero cuando hay una transmisión off-view, yo coloco un equipito acá en el estudio, que permite que la transmisión salga con un sonido internacional, que este es un truquito que hacemos periodísticamente y que hoy yo se los voy a contar a la gente que nos está escuchando para que sepan estas cosas internas de la radio. Que a veces son lindas conocerlas porque uno no las conoce. Hay un aparato que es el mismo aparato que vamos y transmitimos de las canchas chicas. Y este aparato yo lo pongo y lo enchufo en acá el teléfono y relato el partido, entonces tengo otro retorno y la gente que está escuchando tiene un sonido, como si uno estuviese en el lugar de los hechos. Uno no dice: 'estoy transmitiendo desde el lugar de los hechos'. Uno relata el partido off-view, pero quien está escuchando la radio, la recepciona como si uno estuviese en el exterior, o como si uno estuviese en Rivera, o como si uno estuviese en cualquier lugar. Eso lo hice a lo largo de toda mi vida. Aquí, en la Argentina, en Oriental, en todas las radios, en Radio Libertad de Buenos Aires, en todos los lugares donde pasé hice exactamente eso. Pero eso tiene un aditamento especial, me permite a mí, al relator de fútbol que hace un gran desgaste, tener un retorno en el oído, escucharme con otra consistencia, entonces tengo que hacer un desgaste menor. Si uno relata con el micrófono del estudio, yo particularmente me quedo afónico a los veinte minutos. ¿Por qué me quedo afónico? Porque tengo un retorno muy fino. Entonces lo que me llega al oído, no me lo colma con mi voz. Los relatores de antes, que eran seguramente, un Solé, mucho mejor que todos nosotros ahora, relataban el partido y lo dijo Ruben, de repente descansaban lunes y martes. Él relataba sábado y domingo. ¿Se imaginan lo que es? Yo vine la semana pasada, vuelvo a reiterarles, me operé de la boca, fui a relatar el partido, hice el programa, relaté el partido, noticiero. Al otro día, programa, noticiero y partido. Me fui a Buenos Aires, me acosté a la una de la mañana después del partido, no fui a cenar con el Toto, con Mauro Más y con Martín Charquero porque sentía que tenía que descansar, porque no daba más con el físico. Entonces me acosté en el hotel sin cenar y me levanté a las seis de la mañana y me vine a Montevideo. Me tomé el Buquebus para estar presente en el programa al otro día. Entonces, la radio entendió y tienen todo el derecho del mundo, que yo tenía que relatar con el micrófono del estudio. Y yo creo que a esta altura de mi carrera yo merezco un respeto como profesional, en el sentido de decir, dice la radio: 'bueno, si vos relatás con un micrófono del estudio, tenés mayor fidelidad de audio'. Estoy de acuerdo que tenés mayor fidelidad de audio. Pero yo creo que el fútbol no pasa por la fidelidad, pasa por la emoción. Porque el gol más emocionante de este país, que los uruguayos podamos recordar, lo gritó Solé en 1950 y ustedes escuchan el audio del gol de Solé de 1950, escuchen el audio y se van a dar cuenta que un gol relatado con muy poca calidad de audio es el gol más impresionante y más emocionante de la historia de este país. Entonces, yo humildemente considero que una cosa es la Sinfónica y otra es el fútbol. Que al relator de fútbol vos le cambiás la radio, a mí me cambian esta radio que tengo acá, que se ríen los amigos míos cuando la ven, porque es una radio que debe tener 40, 50 años, esta radio. 50 años. Pero esta radio es la radio que a mí me da el retorno adecuado y me permite a mí tener el retorno... Si yo relato con otra radio me quedo afónico a los 10 minutos, y esto le pasa a la mayoría de los relatores. Y tengo que tener este auricular que tengo puesto hoy. Si tengo otro auricular no puedo relatar el partido, porque es tan fina la cuestión, entre la necesidad del relator de sentirse bien, con el retorno que tiene, que es impresionante. Y antes de terminar, les pido que escuchen este gol, y que capten el audio. Escúchenlo al audio, por un instante. (GOL DE SOLÉ DE 1950). ¿Qué se puede decir de esto? Impresionante. Me podrán argumentar: 'en aquel momento no teníamos la fidelidad que tenemos hoy'. Y si hoy tenemos fidelidad, démosle fidelidad. Respeto profundamente el tema, no lo comparto. Creo que el fútbol es otra cosa. El fútbol no pasa por la calidad de audio, pasa por la emoción de un fenómeno como Solé, absolutamente inigualable desde todo punto de vista. O de otros fenómenos que ha tenido el relato de este país. Heber Pintos, Víctor Hugo. Entonces, hay un tema peor. Cuando me pidieron que yo relatara con ese equipo, es como, yo entendí, y me dijeron: 'queremos fidelidad en la radio'. Y yo lo entendí, lo respeté. Y vine y relaté dos partidos de esa manera que la radio pretendía. Y me di cuenta que me quedaba afónico a los 20 minutos. Voy a evitar otro tipo de comentarios, que no quiero hacer en este momento, sobre algo que se me argumentó en determinado momento. Simplemente quiero tratar de ser lo más respetuoso y lo más fiel posible a lo que ha sucedido. Entonces dije: 'ya no es un tema en yo creo que tiene que ser así'. Porque cuando vamos al exterior relatamos de esa manera, con esa capacidad de audio. Porque muchas veces el Toto ha salido, a lo largo de todo este tiempo, muchas veces porque el otro allá tiene que trabajar a las ocho de la mañana, desde la casa por teléfono. Entonces, ¿dónde está la fidelidad de audio si uno sale por el teléfono y el otro relata con un micrófono del estudio? Porque vamos a una cancha chica y el audio no es el mismo, y no hay ningún tipo de inconveniente. Entonces, yo entendía como relator, yo no te hago problema de ningún tipo. Vengo, laburo, trato de hacer de la mejor manera las cosas, dejame relatar como yo me siento bien. Dejale que el jugador se ponga los tapones con los cuales quiere jugar de acuerdo como está el campo de juego. Después decile cómo tiene que jugar de 5, de 8, los relevos que tiene que hacer, si tiene que ser central o si tiene que ser puntero izquierdo. Pero dale a él la chance de que él pueda relatar sintiéndose cómodo. ¿Era tan terrible lo que yo pedía? Entonces, esos han sido, puntualmente, únicamente, exclusivamente, los inconvenientes que hemos tenido. Yo ayer no relaté el partido porque el estado en el cual yo me encontraba físicamente, relatando con un micrófono de estudio, como se me pedía, iba a originar que a los 20 minutos yo hiciera un papelón. Como el que muchas veces tal vez he hecho, cometiendo errores. Pero esta vez era un papelón absolutamente consciente. Era como si a un jugador se le pidiera en un día de lluvia que jugara con los tapones cortos. Se iba a resbalar constantemente. Y yo consideré que eso era una falta de respeto, triple todavía, para la gente. Por eso respeté profundamente, se colocó a otro relator que es el Nacho Saldombide, que es un gran profesional, y que como no tiene la continuidad que tengo yo, de estar todos los días de lunes a domingo, y hacer un programa de tres horas diarias, todos los días, y relatar un partido y relatar otro partido y hacer el programa y relatar otro partido, felizmente lo pudo hacer con enorme capacidad profesional. A partir de este momento no voy a hacer un solo comentario más. De aquí en adelante no voy a hacer un solo comentario más, mientras permanezca en esta empresa. Nuestra continuidad ya no depende de nosotros. Nosotros vamos a seguir trabajando, y lo vamos a seguir haciendo con el mismo ahínco, con la misma fuerza y con las mismas ganas. Lo que quería, simplemente, era que la gente tuviese de primera mano lo que ha pasado. Sé que lo que hice toma un riesgo muy pero muy importante. Pero no hay riesgo mayor para un periodista que perder la credibilidad de la gente. Eso no se paga con nada".
Julio Ríos, "Las Voces del Fútbol", viernes 19 de marzo de 2010.
sábado, 21 de noviembre de 2009
Himnótico
Como forma de revitalizar el blog (o terminar de matarlo por... no sé, quinta vez) hablaré del tema que no alcancé a mechar en la columna de El País, porque la mandé el martes y dentro de quince días no tendrá mucha gracia. Me refiero, obviamente, a la interpretación del Himno Nacional por parte de Freddy "Zurdo" Bessio antes del partido frente a Costa Rica.
Así que aprovechando un espacio libre entre monólogos mediocres, trataré de tocar los puntos altos y bajos con la mayor subjetividad posible. Si quieren información objetiva y sin ninguna inclinación, vean Telenoche 4.
Aplaudo la decisión de versionar el Himno. El disco de pasta con el tenor muerto en 1965 (de viejo, seguramente) ya fue. Dejemos que se experimente, siempre dentro de los límites que merece un símbolo patrio (sí, me cago en la patria, pero vivo en ella). Esto es: no cambiarle la letra ("la papa, el puchero"= cárcel) y respetar acordes, o notas, o lo que sea que Rossana le cambió al tema de Roberto Da Silva para no pagar un peso.
Ya aparecerán los quejicas de siempre, profetizando una versión "cumbia villera" del Himno. Y yo les susurraré: "no". Perdón, eso es lo que dice Rorschach. Y yo les responderé: me parece muy bien. ¿Quiénes somos para juzgar estilos musicales? Mirá si mañana se descubre que la ópera era lo que escuchaban los adictos a la pasta base en la Italia de varios siglos atrás. Soponcio para García Vigil y un golpe en el orgullo de los melómanos.
Claro que esa versión villera seguramente tendría su sitio particular en donde ser interpretada. Y ese fue uno de los problemas de la versión interpretada el miércoles: ¡no sirve para la previa de un partido de fútbol! Teníamos a once ticos y veinte más en la tribuna (no miento, dijeron que hay VEINTE ciudadanos costarricenses registrados en nuestro país, ponele que vinieran cincuenta más en avión). Imaginate si los 65.000 uruguayos cantan a lo indio... ¡Se cagan en las patas! Capaz que hasta ganábamos el partido y todo.
La versión fue para escuchar y no para cantar. Además de ser increíblemente larga, para ese momento. No tengo que mencionar a los futbolistas locales que puteaban cuando el himno seguía, ni los visitantes que se fueron a pelotear en medio de los versos finales.
Otro error. En los partidos mandá un estribillo y listo. Que la gente no esté dormida al finalizar, así por lo menos aplaude.
Musicalmente, me parece equivocadísima la opinión de aquellos que odiaron el Himno y tiraron comentarios del estilo: "una versión murguera para un país que es una murga". Están meando fuera del tarro. Y eso que era un tarro grande, como una palangana.
No fue una versión murguera, fue una versión (y me cito) "Zurdístico-Fusionada-Mercado del Puerto, con un toque de murga". Un toque, apenas. El resto era voz del Zurdo, pinceladas de MPU y mucho bandoneón, pasada de gorro y una parrilla llena de tiras de asado que te cobran a precio de carne de rinoceronte blanco.
Resumiendo (if possible): versión larga para los actos escolares, versión corta en cines y teatros. En serio, no sean malos. Voy a ver la última de Jim Carrey y me abrochan con seis minutos de Himno... cantado por el finado de 1965. Sí a la experimentación, con respeto (a la letra y al sentido). Retirar publicidad de Schnek. Ya, sin discusión ni intercambio de ideas, retirarla. Y el próximo repechaje de Uruguay (quinto eterno) llevar a Rey Toro para que cante el Himno. Pero sólo un estribillo.
Bonus Track: todo puede estar mucho peor.
domingo, 2 de noviembre de 2008
¿Dónde estabas en ese momento?
Hay acontecimientos mundiales tan importantes, que uno recuerda exactamente dónde se encontraba cuando ocurrieron, o cuando se enteró de ellos. La caída de las Torres Gemelas, la libre flotación del dólar... y el Campeonato de Fórmula 1 ganado por Lewis Hamilton.Sigo a las flechas de plata desde hace años, y a diferencia de otros "amantes" del automovilismo, no me cambio de escudería cuando cambian los pilotos. Es como si me hubiera hecho de Danubio porque se llevaron a Carlos María Morales (suerte que no lo hice, o me hubiera quedado sin dar la vuelta).
Así que a Hamilton lo banco a muerte. E incluso supe tolerar (aunque barely) a Fernando Alonso. Estaba de su lado el año pasado y casi me corto las bolas con una gilette cuando estúpidamente se le fue la copa de las manos. Pero le tenía fe, por ser un año más sabio (y aún más joven que Alonso cuando ganó por primera vez).
Nunca me voy a olvidar del final de la carrera. Ahí estaba yo, parado frente a la pared de televisores planos del Geant, mirando las últimas vueltas mientras otros integrantes de mi familia buscaban herramientas eléctricas que se habían agotado hace semanas.
Cuando faltaban seis vueltas me quedé ahí. Podía caerse el mundo a pedazos que, salvo que nos quedáramos sin electricidad o sin señal (un relato de Fox Sports que estaba adelantadito en el tiempo), iba a permanecer en esa baldosa.
Era una definición de campanillas, porque no estaba el pescado vendido. El del brasuca sí, porque ese puesto de primero en la carrera era casi suyo. Pero Lewis (yo lo tuteo) tenía su quinto puesto en la cuerda floja, y caer un lugar en la clasificación significaría cederle el campeonato a Massa, para que festejara en su propia cassa (son dos años y medio titulando en Montevideo Comm).
A tres vueltas del final, sucede lo impensado: Vettel lo pasó a tres vueltas del final. Los Hamilton, tan unidos como los Cosby, se agarraron de las mechas. Los de Ferrari empezaron a descorchar la champaña.
Podían correr ciento cincuenta vueltas más, que Hamilton a Vettel no lo iba a alcanzar. Me miré con Johnny -me lo encontré en el Geant, no lo veía hace tiempo- y coincidimos en que ése era el fin de la historia.
Última vuelta. Felipinho Massa cruza la línea de llegada media hora antes que sus perseguidores. Un hijo de puta empieza a aplaudir en medio de la sección de electrodomésticos del Geant. "Bien Massa", dice.
Doscientos metros para el disco, si fuera una carrera de pingos. El relator de Fox Sports empieza a gritar, pero no le entiendía. Mi cerebro se había quedado con el sorete que había aplaudido. Como está adelantado y la acción es tan vertiginosa, tardé unos segundos en darme cuenta que el auto de Glock estaba andando más lento que un carrito en una calle repleta de contenedores. En la última curva de la carrera, Vettel y Hamilton lo pasaron.
Hamilton quinto. La copa está en la vitrina.
La imagen que quedará grabada en mi retina, es la de los popes de Ferrari abrazándose después de que Hamilton hubiera cruzado la línea de llegada sumando esos humildes cuatro puntitos que alcanzaron (pero no sobraron) para la alegría infinita. Hay un momento Kodak en el que uno de los mecánicos se da cuenta, y empieza a comunicarles a sus compañeros que la cosa no había sido tan así, que en la esquinita de la pantalla al lado del "5" decía "HAM" y que las banderitas de "Massa Campeão" se las tenían que meter en el culinho.
Para un goce mayúsculo, recomiendo los comentarios en las noticias del portal 20minutos.es, cuyos lectores, bien alcahuetitos de Alonso, están furiosos por la victoria de la saeta negra. Yo lo festejé bajándome una cocucha en el barcito que hay dentro del hipermercado.
¿Dónde estaban ustedes cuando lo vieron o se enteraron? Si dicen "leyendo este blog" es que no tienen sangre en las venas.
MIRALO ANTES DE QUE LO BORREN, EN ALEMÁN ES MUCHO MEJOR. EL MOMENTO KODAK ES AL LOS 2:17.
UNO SUBIDO EN OTRO SITIO MENOS CONOCIDO QUE YOUTUBE, PUEDEN TARDAR MÁS EN SACARLO. RELATADO POR LOS INGLESES.
POR ÚLTIMO, LA VERSIÓN BRASILEÑA. A LOS 7:58, LA MEJOR FRASE DE LOS ÚLTIMOS AÑOS: "NA UUUUUUUUUUUUUULCHIMA CURVA". "NA UUUUUUUUUUUUULCHIMA CURVA". ALEGRIA TEM FIN.
miércoles, 25 de junio de 2008
We are the champions...
Lo de hoy fue un choque entre dos ideas muy distintas. Por un lado el cuadro que se arma desde las inferiores, que se refuerza estratégicamente y que tiene proyectos a largo plazo. Que conoce su lugar en la historia del fútbol uruguayo y sabe que sólo tiene que compararse consigo mismo.Del otro lado un conjunto de individualidades que se juntaron para salir campeones. Porque "la historia lo pide". Y que no se preocuparon al término del primer partido porque "somos Peñarol". Como si arremeter de atrás fuera un mérito, en lugar de una señal de que al principio te dejaste estar.
Peñarol tiene características que se reflejan en nuestra selección nacional. Uruguay cree que puede ganar con el peso de la historia, y se enoja cuando no "respetan" al Estadio Centenario. El cadáver de una época de triunfos que se esfumó hace décadas.
Y Peñarol cree que se puede ganar "a lo Peñarol". Tirando un centro a la olla en el último minuto y cabeceando apoyado en el defensa rival. La verdad es que sí, se puede. Un quinquenio lo confirma. Pero está claro que solamente se puede en el medio local. Porque en el ámbito internacional hace muchos años que no ganamos absolutamente nada.
Claro que mi discurso está viciado de nulidad. Claro que quedé ronco gritando consignas alusivas al rival de turno, incluyendo insultos de toda clase. Pero hace cuatro años que me explayo con la mayor subjetividad del mundo y hoy no va a ser la excepción.
Igual, mañana será otro día. No voy a salir con la camiseta puesta abajo de la remera, como buen peñarolense un lunes. Sigo creyendo que el desempeño de once personas sobre las que no tengo la menor incidencia no puede amargarme la vida.
Estrictamente del partido y para dar un reconocimiento al rival, rescato la actuación de Fabián Estoyanoff, que en el primer tiempo fue el Kobe Bryant de los manyas. Así les fue. Se los dice alguien de los Lakers.
Pero sí me la puede alegrar un ratito. Así que...
sábado, 14 de junio de 2008
Los zombies nos invaden
Quienes transiten por las inmediaciones del Parque de los Aliados deberán cuidarse ante la aparición de más de una decena de muertos, de mirada perdida, que caminan lento y arrastrando las patas. Según los primeros reportes, uno de ellos no tendría manos y estarían comandados por un zombie cuyo rictus cadavérico le tiró la boca hacia un costado de la cara. La forma más efectiva de deshacerse de ellos sería arrojarles algún objeto esférico, con los que suelen tropezar o enredarse.Ampliaremos.
lunes, 17 de marzo de 2008
El Ataque de los Derrones
El periodismo deportivo es infame. No se puede describir de otra manera la tarea de estos señorones, que llenan varias horas diarias de radio y televisión relatando el desempeño de grupos de once monillos. Seamos realistas, no hay tanto de qué hablar.
Para completar sus programas, entrevistan a los protagonistas de la información. Algo que sería interesante si los futbolistas fueran hábiles declarantes, cosa que no son y está bien. No podemos pedirle a un político que domine treinta veces una pelotita de golf. Ni que piense en el pueblo, ni que deje de robar la plata de todos, ni que... perdón, me fui de mambo.
Los programas deportivos combinan las entrevistas monosilábicas grabadas con cabezales sucios, con largas homilías acerca del campeonato vigente, el estado del fútbol en nuestro país y las obras de bien realizadas por San Francisco de la Divina Comedia.
Con el tiempo, el uruguayo desarrolló anticuerpos contra el periodista deportivo promedio. Sólo se diferenciaba el ametrallamiento de sinónimos de Scelza, el monólogo beodo de Crossa o la vendetta del Toto contra Nacional.
Pero todo cambió con la llegada de un trovador del balompié, un verdadero poeta de la esfera de cuero, el firuletero (que no frutero) más grande del deporte más lindo del mundo.
Cada nota que Ronnie presenta en el noticiero es una pequeña obra de arte. Si el uso de las figuras retóricas fuera pago, le debería una fortuna a la Real Academia Española, para beneplácito de la Concha. Quiero decir, de Víctor García de la Concha, su director.
Y a su locución le puso cantito. Cansado de recibir tapes relatados por gallegos de fuerte acento, y obligado a hablar un idioma que no lo tiene (si no lo creen, consíganme un imitador de uruguayo), metamorfoseó su voz para hacer ÉNFASIS en algunas PALABRAS, de tanto en TANTO, algo que TALADRA los oídos de los espectadores, y en lo PARTICULAR, me casca SOBERANAMENTE las pelotas.
En la variedad está la diversión, canta el grupo musical Un Pingüino en mi Ascensor. Y está muy bien. Pero últimamente los Derrones empezaron a multiplicarse, como si José Carlos fuera un gremlin y lo hubieran sumergido en una piscina durante varias horas.
Ya ganaron la televisión. En casi todos los noticieros tenemos Derroncitos que SIGUEN con esa maldita COSTUMBRE de hacer ÉNFASIS en algunas PALABRAS, y transformar la descripción de un gol de Liverpool en un inspirado verso que puede revolver al estómago más resistente.
Mientras no pase esta MODA, TENDREMOS que SEGUIR escuchándolos. Juntemos FUERZAS.
Para completar sus programas, entrevistan a los protagonistas de la información. Algo que sería interesante si los futbolistas fueran hábiles declarantes, cosa que no son y está bien. No podemos pedirle a un político que domine treinta veces una pelotita de golf. Ni que piense en el pueblo, ni que deje de robar la plata de todos, ni que... perdón, me fui de mambo.
Los programas deportivos combinan las entrevistas monosilábicas grabadas con cabezales sucios, con largas homilías acerca del campeonato vigente, el estado del fútbol en nuestro país y las obras de bien realizadas por San Francisco de la Divina Comedia.
Con el tiempo, el uruguayo desarrolló anticuerpos contra el periodista deportivo promedio. Sólo se diferenciaba el ametrallamiento de sinónimos de Scelza, el monólogo beodo de Crossa o la vendetta del Toto contra Nacional.
Pero todo cambió con la llegada de un trovador del balompié, un verdadero poeta de la esfera de cuero, el firuletero (que no frutero) más grande del deporte más lindo del mundo.
Cada nota que Ronnie presenta en el noticiero es una pequeña obra de arte. Si el uso de las figuras retóricas fuera pago, le debería una fortuna a la Real Academia Española, para beneplácito de la Concha. Quiero decir, de Víctor García de la Concha, su director.
Y a su locución le puso cantito. Cansado de recibir tapes relatados por gallegos de fuerte acento, y obligado a hablar un idioma que no lo tiene (si no lo creen, consíganme un imitador de uruguayo), metamorfoseó su voz para hacer ÉNFASIS en algunas PALABRAS, de tanto en TANTO, algo que TALADRA los oídos de los espectadores, y en lo PARTICULAR, me casca SOBERANAMENTE las pelotas.
En la variedad está la diversión, canta el grupo musical Un Pingüino en mi Ascensor. Y está muy bien. Pero últimamente los Derrones empezaron a multiplicarse, como si José Carlos fuera un gremlin y lo hubieran sumergido en una piscina durante varias horas.
Ya ganaron la televisión. En casi todos los noticieros tenemos Derroncitos que SIGUEN con esa maldita COSTUMBRE de hacer ÉNFASIS en algunas PALABRAS, y transformar la descripción de un gol de Liverpool en un inspirado verso que puede revolver al estómago más resistente.
Mientras no pase esta MODA, TENDREMOS que SEGUIR escuchándolos. Juntemos FUERZAS.
jueves, 7 de febrero de 2008
Uruguay mostró sus cartas

La última vez que había visto a la selección uruguaya en vivo, fue en 1995. Tribuna Ámsterdam. Final de la Copa América, con el torito que nunca volvió a aparecer, la poca garra que tampoco volvió a aparecer y los goles y los penales que pasaron todos todos todos en la Colombes.
Fue una entradilla de regalo la que me devolvió al máximo escenario junto a la celeste (gracias Macromercado). Hacia allí me encaminé con tiempo suficiente para esquivar hordas de pedigüeños y hordas de familias que van a ver a Uruguay. No sé cuál de los dos grupos humanos me saca más de las casillas.
Al llegar encontré una zona de exclusión, que como un filtro parecía preguntarte "¿estás seguro de lo que estás haciendo? Mirá que tenés 200 metros para pensarlo, cambiar de opinión, volver a tu casa y mirar un DVD". Pero por alguna extraña razón, seguí adelante.
Por el camino encontré puestilios vendiendo parafernalia celeste. Pregunté precios solamente para exponerlos por este medio. 250 mangos una camiseta celeste, con el diseño nuevo que nifunifá. 250 mangos por una bandera uruguaya, de esas que después no podés lavar porque caés en cana. Carini. Pero ya habrá tiempo para mencionar al portero charrúa.
Entré. Como tantas otras veces que acompañé a la violeta en torneos continentales, o en liguillas. Contra los grandes ni me acerco, ese día el pedigüeño va más de pesado.
Y allí estaba, viendo el placard que dice "2030", como presagiando la fecha de inauguración del mismo, y luciendo mi remera con el nombre de este país separado en sílabas.
Ur-ugu-ay.

¿Qué decirles del partido? Que me acordé todo el tiempo del proveedor de las entradas (¡¡¡gracias Macromercado!!!). Y que logró lo que siempre logra un encuentro de la selección nacional: aburrirme y enojarme.
Durante el primer tiempo casi me duermo en reiteradas oportunidades. Quizás estuviera ayudado por las dos hamburguesas completas que me comí. Y cuando dije completas... yo me refería a tomate, lechuga y aceitunas (que la señora del localcito colocaba como quien retira piecitas del "Operation"), pero ella pensó que mi comando incluía la mayonesa, la mostaza y una salsa naranja fluorescente. Sólo quería mayonesa.
En el primer tiempo no insulté, pero me dediqué a escuchar los insultos del público, testigo una vez más del cuadro más anodino en la historia de las selecciones. En serio, un día vamos a darnos cuenta de que somos espantosos, y todo va a ser mejor. Mientras tanto, seguimos aspirando a clasificar a los mundiales.
Carini no atajó tan mal. Se comió el gol porque la pelota rebotó en un defensa. Pero como juega regalado en ese puesto desde hace una década, está muy bien que no se le perdone una. Sí, está muy bien. Ponete las manos, muerto.
Sobre el final del primer tiempo empecé a pedir a Recoba. Soñaba con una Tribuna América coreando el nombre del más rechazado de los futbolistas celestes (si Peñarol alienta a Carlos Bueno, ¿por qué no podía pasar?). No prosperó.
Durante el entretiempo sortearon varios celulares Ancel con tecnología 3.7G. Una de los ganadoras ya retiró su premio. La vemos en la fotografía.
El segundo tiempo cambió aburrimiento por enojo. Así, como para variar. El limitado toque de los colombianos parecía aquella trencita que hacían los Globetrotters, pasándose la pelota sin tocar al piso y mareando al rival de turno.
Pero claro, la cosa no podía terminar así. El segundo gol cafetero despertó un miligramo de rebeldía en la oncena de burgueses (con alguna excepción, expresión vaga con la que me atajo por todos lados). Así llegó el primer gol, que no grité, y el segundo, que festejé porque no me gusta perder ni al robamontón.
En medio de mis gritos, veo que el botijita que hizo el gol nos hizo señas. A mí y al resto de los puteadores de la América. Te estoy hablando a vos, Suárez. A ver si nos entendemos. Sos tan culorroto, pero tan culorroto, que te arrastrás como una babosa 80 minutos seguidos, y porque hiciste un lujito al final del partido nos viniste a reprochar.
Andá a lavarte las tetas con líquido abrasivo. Difícilmente vuelvas a verme en el estadio, salvo que Macromercado quiera torturarme otra vez. Pero vos dormí tranquilo, pensando que la redención es ponerle una guinda a un pastel hecho de bosta.
Ah... Cómo necesitaba desahogarme.
domingo, 15 de abril de 2007
Feliz domingo para la mediana edad
Me desperté al mediodía este domingo (situación inusual) y tras echarme una meadita aproveché para ver las últimas veinte vueltas de la fórmula uno como si fuera en directo (grande Mario).
Al terminar, y constatar que mi pollo Hamilton tiene chapa de campeón, cambié a Punto Penal (sí, ya sé... ¿qué necesidad?). Y allí se encontraba el señor Víctor Della Valle, ex presidente del Club Nacional de Football (cuyo nombre encierra un oxímoron). Mis ojos todavía no pueden creer lo que presenciaron.
Es lo más parecido a "Intrusos en el espectáculo" que vi en mi vida. Su relación con Ricardo Alarcón es igualita a la de una vedette con el capocómico en uno de esos espectáculos abominables de la Calle Corrientes o del verano en Mar del Plata (¿hay alguien que siga creyendo que Mar del Plata es un lindo lugar para vacacionar? no sólo no compite con Punta del Este: no compite con Montevideo).
Lo importante es que la nota, motivada porque la vedette se bajó de la obra a mitad de la temporada, hablaba de su relación con el capocómico, de por qué accedió a formar parte del elenco en primer lugar, y quién tiene la culpa de que hayan despedido a Alacrán (Lasarte). No sé si Carreño viene a ser Rodrigo "Vagoneta" Rodríguez o el "re heavy, re jodido".
Las preguntas del Toto no fueron mejores que las de Gómez Rinaldi. Scelza es una buena Marcela Tauro, eso sí. La vedette larga el rollo. Parece que compraron un palco entre los dos, y se abrazan cuando Nacional gana. Después presentan un informe, donde los dirigentes opinan acerca del alejamiento de Della Valle. Lo que es lo mismo que escuchar a tres o cuatro bailarinas de medio pelo diciendo que lo lamentan mucho, porque con Silvia Süller estaba todo bien.
"Eso se lo tienen que preguntar a él".
"Tuvimos diferencias".
"Ahí tuvimos un enfrentamiento, que fue el primero".
Acá me voy de la comparación, pero las preguntas a los hinchas son lo más tendenciosos que vi en mi vida. Si le preguntás a alguien si Della Valle hizo bien en "abandonar" Nacional, difícil que te contesten que sí, macho. Por Dios, cuanta imbecilidad en tres minutos.
"¿Espera que suene el teléfono?"
"Ya es un poco tarde".
Cierro la reflexión barata aclarando que Moar, por más que lo intente, está a mil millones de añoz luz (medida de longitud) de Jorge Rial. Y hablando de Jorge Rial (qué manera de unir tópicos), cómo le pegaron en TVR.
Televisión Registrada volvió a las pantallas orientales la noche del sábado por canal 12. Recomendable, sobre todo ese día y a esa hora. Coincidentemente, viendo la tanda de Punto Penal me entero que Bendita TV estrena un tema musical a Daniel Lucas. Un día después que TVR se despachara con dos o tres de estos... Será una competencia feroz.
La batalla que creo que ya está ganada es la de los parecidos. Porque en uno de los clips del programa argentino quemaron más parecidos que "Separados al nacer" en TODO el ciclo de Bendita TV. Ouch.
Al terminar, y constatar que mi pollo Hamilton tiene chapa de campeón, cambié a Punto Penal (sí, ya sé... ¿qué necesidad?). Y allí se encontraba el señor Víctor Della Valle, ex presidente del Club Nacional de Football (cuyo nombre encierra un oxímoron). Mis ojos todavía no pueden creer lo que presenciaron.
Es lo más parecido a "Intrusos en el espectáculo" que vi en mi vida. Su relación con Ricardo Alarcón es igualita a la de una vedette con el capocómico en uno de esos espectáculos abominables de la Calle Corrientes o del verano en Mar del Plata (¿hay alguien que siga creyendo que Mar del Plata es un lindo lugar para vacacionar? no sólo no compite con Punta del Este: no compite con Montevideo).
Lo importante es que la nota, motivada porque la vedette se bajó de la obra a mitad de la temporada, hablaba de su relación con el capocómico, de por qué accedió a formar parte del elenco en primer lugar, y quién tiene la culpa de que hayan despedido a Alacrán (Lasarte). No sé si Carreño viene a ser Rodrigo "Vagoneta" Rodríguez o el "re heavy, re jodido".
Las preguntas del Toto no fueron mejores que las de Gómez Rinaldi. Scelza es una buena Marcela Tauro, eso sí. La vedette larga el rollo. Parece que compraron un palco entre los dos, y se abrazan cuando Nacional gana. Después presentan un informe, donde los dirigentes opinan acerca del alejamiento de Della Valle. Lo que es lo mismo que escuchar a tres o cuatro bailarinas de medio pelo diciendo que lo lamentan mucho, porque con Silvia Süller estaba todo bien.
"Eso se lo tienen que preguntar a él".
"Tuvimos diferencias".
"Ahí tuvimos un enfrentamiento, que fue el primero".
Acá me voy de la comparación, pero las preguntas a los hinchas son lo más tendenciosos que vi en mi vida. Si le preguntás a alguien si Della Valle hizo bien en "abandonar" Nacional, difícil que te contesten que sí, macho. Por Dios, cuanta imbecilidad en tres minutos.
"¿Espera que suene el teléfono?"
"Ya es un poco tarde".
Cierro la reflexión barata aclarando que Moar, por más que lo intente, está a mil millones de añoz luz (medida de longitud) de Jorge Rial. Y hablando de Jorge Rial (qué manera de unir tópicos), cómo le pegaron en TVR.
Televisión Registrada volvió a las pantallas orientales la noche del sábado por canal 12. Recomendable, sobre todo ese día y a esa hora. Coincidentemente, viendo la tanda de Punto Penal me entero que Bendita TV estrena un tema musical a Daniel Lucas. Un día después que TVR se despachara con dos o tres de estos... Será una competencia feroz.
La batalla que creo que ya está ganada es la de los parecidos. Porque en uno de los clips del programa argentino quemaron más parecidos que "Separados al nacer" en TODO el ciclo de Bendita TV. Ouch.
lunes, 19 de marzo de 2007
En el año de mi recuperación física
Sí, señores. Después de largas temporadas en las que privilegié mi salud mental, una vez que llegué bastaaante cerca de algo parecido a la cordura, llegó la hora de poner en marcha este Castillo Vagabundo, que en tan mal estado se encontraba. Y de a poco estamos refaccionando. Haciendo reformas, agrandando el espacio torácico y tomando forma de un castillo hecho y derecho.
Esto es simplemente una excusa para presentar un video de YouTube, relacionado con el acondicionamiento físico. Es todo lo que tengo por ahora. Todavía me faltan 2 rarezas de las 6. En cualquier momento llegan.
Esto es simplemente una excusa para presentar un video de YouTube, relacionado con el acondicionamiento físico. Es todo lo que tengo por ahora. Todavía me faltan 2 rarezas de las 6. En cualquier momento llegan.
sábado, 1 de julio de 2006
Campaña "Zi ze puede"
El mundo entero esperaba a Ronaldinho, el héroe del Barcelona. Y lo van a tener que esperar cuatro años más. Porque el cuadro que está nutriendo al mundial de Alemania es el Real Madrid. Los protagonistas son nuestros. Ronaldo, el gordo, el único macaco con ganas de jugar. Mal acompañado, hizo lo que pudo, que no fue mucho. Pero los metió entre los ocho primeros. Y del otro lado el pelado, el monje. El que se retira pero que quiere hacerlo con la copa. Entre los dos demuestran por qué somos los galácticos. Ya volveremos a ganar la Liga.
Hoy se enfrentaron los únicos dos cuadros que me caían bien. Uno tuvo que quedar por el camino y fue Brasil. Ahora espero que los gallitos lleguen hasta lo más alto, porque no soportaría al local o a los tanos alzando la copa. Si se puede soñar con una final, quisiera una remake de la final de la Eurocopa 2000. ¿Se acuerdan? La Italia amarreta, avara, aburrida, casi uruguaya, se llevaba la victoria defendiendo con los once pero Francia empató en la hora y ganó en el alargue. Viva les bleus.
Nacho Alcuri
"Si Barizzoni habla de fútbol, yo hablo de fútbol"
edit: en los comments comenzó la campaña "zi ze puede". este blog apoyará a Francia en los próximos dos partidos, pase lo que pase.
Hoy se enfrentaron los únicos dos cuadros que me caían bien. Uno tuvo que quedar por el camino y fue Brasil. Ahora espero que los gallitos lleguen hasta lo más alto, porque no soportaría al local o a los tanos alzando la copa. Si se puede soñar con una final, quisiera una remake de la final de la Eurocopa 2000. ¿Se acuerdan? La Italia amarreta, avara, aburrida, casi uruguaya, se llevaba la victoria defendiendo con los once pero Francia empató en la hora y ganó en el alargue. Viva les bleus.
Nacho Alcuri
"Si Barizzoni habla de fútbol, yo hablo de fútbol"
edit: en los comments comenzó la campaña "zi ze puede". este blog apoyará a Francia en los próximos dos partidos, pase lo que pase.
lunes, 6 de febrero de 2006
Gran Desafío Ciclista 2006
And the truth shalt set thou free.
Y sí. El desafío nació por una cuestión de misericordia. Mi contrincante de ayer acababa de perder estrepitosamente una justa deportiva, una carrera de 20 kilómetros por la rambla de los cuales apenas si logró completar 6. Después de todo lo que había fanfarroneado, tuve que pagar un asado al fulano que pateó su trasero esa tarde de domingo.
Yo me apiadé de él. Yo, que el último ejercicio que hice fue correr media cuadra el 427 porque si no me atrasaba el trasbordo hasta casa. Yo decidí apostarle una nueva justa de 20 kilómetros en bicicleta. ¿El único problema? Que no sé andar en bicicleta.
De chiquito no era como los niñetes de la publicidad de Ala, sino todo lo contrario. No andaba arriesgando mi vida ni manchando mi ropa. Por eso, cuando me di cuenta que para andar en bicicleta uno debía pasar por un duro proceso de golpes y heridas cortantes, me retiré de los deportes extremos y concentré mis esfuerzos en los estudios. Una medida que atrasaría mis social skills ocho años, por lo menos. Pero... quién me quita lo nerdeado. Sigh.
No sé andar en bicicleta. Y no iba a aprender en dos semanas. Así que la competencia debía desarrollarse en bicicletas fijas, para que fuera una justa justa. Por las dudas... por las dudas de que fuera a ganarle, para no terminar de destrozar su moral, solamente le aposté un sundae. No quería ser el responsable de su depresión mental -Y- económica.
Como correr en dos bicicletas fijas diferentes podía generar suspicacias, y mi intención era patear el trasero de mi rival fair and square, acordamos correr en la misma bicicleta, por turnos, sin que el segundo supiera el tiempo final del primero.
Ayer domingo fue el día elegido. El contricante (un individuo al cual denominaremos "Moe") llegó puntualmente a las tres de la tarde. Yo me había despertado hacía unos minutos -handicap- y no había ingerido alimento alguno, y así continué hasta el final de la carrera -handicap-.
Tiramos una moneda y este chico Moe tuvo que pedalear primero. Podría utilizar mil palabras para describir sus 20 kilómetros, pero decidí que una imagen hablaría por mí.

Después de su patético intento por hacer deporte, llegó mi turno. Mi físico forjado por algún dios nórdico se subió a la bicicleta fija de mi vieja como si fuera lo último que haría en su vida. Las piernas moviendo los pedales eran la última esperanza de una humanidad que ve cómo el fanatismo religioso la conduce a una segunda Edad Media.

Los embalajes se sucedieron. Los pedales echaban humo. Los veinte kilómetros se agotaron y el tiempo tintineó en el visor del aparato: 29 minutos y 27 segundos. Sólo me quedaba averiguar el tiempo del Moe para saber por cuánto me había derrotado.
¿Su tiempo?
32 minutos y 17 segundos.
Una sensación indescriptible recorrió mi cuerpo. Bueno, indescriptible no. Es lo que se siente después de patear un trasero. El trasero de "llamarada" Moe.
Después de dos segundos de felicidad, me desplomé al suelo. Y allí permanecí durante algunas horas, hasta recobrar el uso de mis piernas.

Moe, pagame ese sundae cuando quieras. ¿La revancha? Bueno, como dijo Seinfeld... "I chose not to run". Así que esperá sentado, pichón.
Nacho Alcuri
"¿qué es lo contrario de loser? ah, sí... yo"
p.d.: hay muchas más fotos. irán apareciendo en el fotolog, cuyo link encuentran a la derecha, junto con todas esas otras cosas.
Y sí. El desafío nació por una cuestión de misericordia. Mi contrincante de ayer acababa de perder estrepitosamente una justa deportiva, una carrera de 20 kilómetros por la rambla de los cuales apenas si logró completar 6. Después de todo lo que había fanfarroneado, tuve que pagar un asado al fulano que pateó su trasero esa tarde de domingo.
Yo me apiadé de él. Yo, que el último ejercicio que hice fue correr media cuadra el 427 porque si no me atrasaba el trasbordo hasta casa. Yo decidí apostarle una nueva justa de 20 kilómetros en bicicleta. ¿El único problema? Que no sé andar en bicicleta.
De chiquito no era como los niñetes de la publicidad de Ala, sino todo lo contrario. No andaba arriesgando mi vida ni manchando mi ropa. Por eso, cuando me di cuenta que para andar en bicicleta uno debía pasar por un duro proceso de golpes y heridas cortantes, me retiré de los deportes extremos y concentré mis esfuerzos en los estudios. Una medida que atrasaría mis social skills ocho años, por lo menos. Pero... quién me quita lo nerdeado. Sigh.
No sé andar en bicicleta. Y no iba a aprender en dos semanas. Así que la competencia debía desarrollarse en bicicletas fijas, para que fuera una justa justa. Por las dudas... por las dudas de que fuera a ganarle, para no terminar de destrozar su moral, solamente le aposté un sundae. No quería ser el responsable de su depresión mental -Y- económica.
Como correr en dos bicicletas fijas diferentes podía generar suspicacias, y mi intención era patear el trasero de mi rival fair and square, acordamos correr en la misma bicicleta, por turnos, sin que el segundo supiera el tiempo final del primero.
Ayer domingo fue el día elegido. El contricante (un individuo al cual denominaremos "Moe") llegó puntualmente a las tres de la tarde. Yo me había despertado hacía unos minutos -handicap- y no había ingerido alimento alguno, y así continué hasta el final de la carrera -handicap-.
Tiramos una moneda y este chico Moe tuvo que pedalear primero. Podría utilizar mil palabras para describir sus 20 kilómetros, pero decidí que una imagen hablaría por mí.

Después de su patético intento por hacer deporte, llegó mi turno. Mi físico forjado por algún dios nórdico se subió a la bicicleta fija de mi vieja como si fuera lo último que haría en su vida. Las piernas moviendo los pedales eran la última esperanza de una humanidad que ve cómo el fanatismo religioso la conduce a una segunda Edad Media.

Los embalajes se sucedieron. Los pedales echaban humo. Los veinte kilómetros se agotaron y el tiempo tintineó en el visor del aparato: 29 minutos y 27 segundos. Sólo me quedaba averiguar el tiempo del Moe para saber por cuánto me había derrotado.
¿Su tiempo?
32 minutos y 17 segundos.
Una sensación indescriptible recorrió mi cuerpo. Bueno, indescriptible no. Es lo que se siente después de patear un trasero. El trasero de "llamarada" Moe.
Después de dos segundos de felicidad, me desplomé al suelo. Y allí permanecí durante algunas horas, hasta recobrar el uso de mis piernas.

Moe, pagame ese sundae cuando quieras. ¿La revancha? Bueno, como dijo Seinfeld... "I chose not to run". Así que esperá sentado, pichón.
Nacho Alcuri
"¿qué es lo contrario de loser? ah, sí... yo"
p.d.: hay muchas más fotos. irán apareciendo en el fotolog, cuyo link encuentran a la derecha, junto con todas esas otras cosas.
domingo, 5 de febrero de 2006
Mañana se viene el post-a
Moe:
por el amor de Dios no hables más. Te pasé el trapo sin haber desayunado y sin haberme subido a una bicicleta en quince años.
Mañana el reporte completo, con fotos y todo.
Nacho Alcuri
"ganador absoluto"
por el amor de Dios no hables más. Te pasé el trapo sin haber desayunado y sin haberme subido a una bicicleta en quince años.
Mañana el reporte completo, con fotos y todo.
Nacho Alcuri
"ganador absoluto"
miércoles, 16 de noviembre de 2005
Arafue
El pueblo uruguayo, que sólo quiere PANES y circo, se quedó sin el circo.
A Fossati le crecieron los enanos.
Nacho Alcuri
"igual que Kramer, le tengo miedo a los payasos"
A Fossati le crecieron los enanos.
Nacho Alcuri
"igual que Kramer, le tengo miedo a los payasos"
martes, 15 de noviembre de 2005
Eliminatorias para Alemania 2006
* Porque el proceso fue limpio y muy bien llevado.
* Porque hay todo un pueblo atrás de once tipos.
* Porque si hay que hablar de merecimientos, estos pibes clasificaron hace rato.
* Por jugar como equipo, en lugar de como un cúmulo de individualidades.
* Por lo mal que ha hablado de ellos el rival.
* Por la sonrisa que se dibujaría en mi rostro.
* Por estas razones y muchas más, mañana a las siete de la mañana...
VAMO' AUSTRALIA CARAJO!!!
Nacho Alcuri
"si Chipperfield hace el primer gol, infarto"
* Porque hay todo un pueblo atrás de once tipos.
* Porque si hay que hablar de merecimientos, estos pibes clasificaron hace rato.
* Por jugar como equipo, en lugar de como un cúmulo de individualidades.
* Por lo mal que ha hablado de ellos el rival.
* Por la sonrisa que se dibujaría en mi rostro.
* Por estas razones y muchas más, mañana a las siete de la mañana...
VAMO' AUSTRALIA CARAJO!!!
Nacho Alcuri
"si Chipperfield hace el primer gol, infarto"
martes, 5 de julio de 2005
Otro regreso con (divina) gloria
Este 2005 ha sido un año de reinvenciones, comparable con 1985, en donde el Universo DC enfrentó el quilombo interno y gracias a la Crisis en las Tierras Infinitas, renació de sus cenizas para patearle el trasero a Marvel.
Yo estoy saliendo de la crisis. Mi vida social está en un pico histórico. Mi vida laboral también. Ni que hablar de mi vida sentimental. Y hoy, estoy en un pico histórico de mi vida deportiva.
Meses después de haber encarado -en medio del tumulto- una retirada del purulento fútbol uruguayo, que había perdido toda magia para mí, y del que me veía obligado a opinar sin ganas cada lunes, pasan cosas como las de hoy (ayer, ya son las 2 y media de la matera).
Luego del robo total y absoluto (pero no por ello sorpresivo) del partido del domingo, desde mi posici{on cuasi neutral (ya que llevo como ocho meses sin ir al estadio) opiné en la lista de correo de Defensor, que no debería presentarse a las finales, como forma de decir "Ok, hace décadas que me venís tocando el culo, quiero que sepas que i'm aware of that". No cambiarán las cosas, pero sepan que tampoco somos pelotudos.
Menuda mi sorpresa (¡alegría!) cuando en el noticiero de VTV anuncian que la directiva (compuesta por mucha gente que conozco personalmente) ha decidido de manera unánime no presentarse a las finales. Con la emoción en el zoronca nos fuimos con mi viejo, y en un auto prestado, hasta la sede. Allí estuvimos horas aprovechando nuestra situación de "viejos conocidos", ya que compartimos charlas con los más altos estamentos de la Institución.
La gallardía de esta gente me llevó a tomar la determinación de levantar mi veto hacia los partidos de Defensor. No puede haber mejor momento para hacerlo. Difícilmente vuelva a verlo TODOS los domingos (ver vida social, laboral y afectiva) pero seguro que alguna vuelta por el Franzini me voy a dar. Sobre todo el próximo partido que jueguen.
Es como todo en esta vida. Siempre va a existir un tipo o una organización con más autoridad, que te va a venir a tocar el culo (sí, repito la ANAL-ogía, pero sirve). Muchas veces no podremos evitarlo, pero al menos sepan que pelotudos no somos.
Nacho
"seguimos cambiando la historia"
Yo estoy saliendo de la crisis. Mi vida social está en un pico histórico. Mi vida laboral también. Ni que hablar de mi vida sentimental. Y hoy, estoy en un pico histórico de mi vida deportiva.
Meses después de haber encarado -en medio del tumulto- una retirada del purulento fútbol uruguayo, que había perdido toda magia para mí, y del que me veía obligado a opinar sin ganas cada lunes, pasan cosas como las de hoy (ayer, ya son las 2 y media de la matera).
Luego del robo total y absoluto (pero no por ello sorpresivo) del partido del domingo, desde mi posici{on cuasi neutral (ya que llevo como ocho meses sin ir al estadio) opiné en la lista de correo de Defensor, que no debería presentarse a las finales, como forma de decir "Ok, hace décadas que me venís tocando el culo, quiero que sepas que i'm aware of that". No cambiarán las cosas, pero sepan que tampoco somos pelotudos.
Menuda mi sorpresa (¡alegría!) cuando en el noticiero de VTV anuncian que la directiva (compuesta por mucha gente que conozco personalmente) ha decidido de manera unánime no presentarse a las finales. Con la emoción en el zoronca nos fuimos con mi viejo, y en un auto prestado, hasta la sede. Allí estuvimos horas aprovechando nuestra situación de "viejos conocidos", ya que compartimos charlas con los más altos estamentos de la Institución.
La gallardía de esta gente me llevó a tomar la determinación de levantar mi veto hacia los partidos de Defensor. No puede haber mejor momento para hacerlo. Difícilmente vuelva a verlo TODOS los domingos (ver vida social, laboral y afectiva) pero seguro que alguna vuelta por el Franzini me voy a dar. Sobre todo el próximo partido que jueguen.
Es como todo en esta vida. Siempre va a existir un tipo o una organización con más autoridad, que te va a venir a tocar el culo (sí, repito la ANAL-ogía, pero sirve). Muchas veces no podremos evitarlo, pero al menos sepan que pelotudos no somos.
Nacho
"seguimos cambiando la historia"
lunes, 4 de julio de 2005
Gladiadores del Ring
Está claro que no es un deporte, es un entretenimiento digitado. Uno intuye quién va a ganar, de acuerdo a la cantidad de seguidores. Hay un par que son número puesto. Uno de ellos suele ganar con alguna trampita, justo el juez mira para otro lado y ¡zas! victoria asegurada. Es divertido ver cómo algunos en la tribuna, ingenuos, creen que la cosa no es así, y que gana el mejor (que, oh casualidad, es el participante del que son hinchas).
Disculpen que el título no coincida con el contenido del post. Iba a hablar de la Lucha Libre, pero decidí hacer un post sobre el fútbol uruguayo.
Nacho
"así no vuelvo más"
Disculpen que el título no coincida con el contenido del post. Iba a hablar de la Lucha Libre, pero decidí hacer un post sobre el fútbol uruguayo.
Nacho
"así no vuelvo más"
viernes, 26 de noviembre de 2004
Ensalada de Fruta
¿Cómo les va, commentadores? Tengo que apresurarme porque me voy al toque de Astroboy en un rato y quiero proveerles de un post con mucho contenido para que tengan algo que leer este fin de semana. La primera composición que les presento la realicé entre ayer y hoy. No nació como post, es un ensayo que posiblemente termine en algún libro, si es que vivo lo suficiente como para tener material. Lo que afirmo en este ensayo es 100% real y pienso ponerlo en práctica a rajatabla. Lo que esta historia trae aparejado marca un antes y un después de mi existencia terrenal. 2004: año de antes y despueses. Que termine rápido.
Hasta las pelotas
Acabo de tomar la decisión. Voy a dejar el fútbol para siempre.
Toda mi vida fui a ver a Defensor. Mi viejo me llevaba desde chiquito. Durante mi infancia tuve que soportar las burlas de mis compañeros de generación, en un 99% hinchas de los dos cuadros que se disputan el extraño honor de ganar todos los campeonatos merced a una combinación de presión política y control absoluto de las decisiones arbitrales. Y yo me calentaba. No mucho, pero me calentaba.
Un día por fin abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi situación. Me dejaba influenciar por los resultados deportivos de once tipos que podían o no tener una buena tarde de domingo. Sin contar las cochinadas exógenas de las que eran víctimas day in, day out. Por eso decidí cambiar mi actitud y no calentarme más por ello. Claro, en esa misma época también abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi vida cotidiana, así que el bajón simplemente cambió sus causas.
Sin embargo continué yendo al fútbol. En gran parte porque los domingos de tarde nunca tengo algo mejor para hacer, y es peligrosamente deprimente quedarme en casa mirando las paredes de mi cuarto. Y en parte porque siempre disfruté ese folklore de tribuna, de las puteadas al juez, de la magra campaña y la poca concurrencia, y de la actitud quijotesca de ser el equipo odiado que lucha contra los molinos de viento de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
La gente no entendía. No entendía como podía ir a ver a mi cuadro hasta lejanos rincones de la capital, gritar como enajenado al primer línea, colgarme del alambrado en el gol, y no sufrir el lunes siguiente cuando el partido lo habíamos perdido 2 a 1 en la hora. Ese lunes me buscaban con ojitos felices (¿felices en serio?) y habiendo memorizado alguna frase de doble sentido. O de sentido y medio, en algunos casos no les daba la mollera para más.
Y si el resultado era al revés, era un espectáculo digno de verse. La cabeza gacha, esquivando todas las miradas hacia mí para evitar las gastadas. Como si yo fuera a gastarlos por un partido de fútbol... los gastaría por idiotas, por andar de cabeza gacha.
Pero me pudrí. Me pudrí del juego del gato y el ratón entre vencedores y vencidos. De las camisetas y los gorritos al otro día del partido. De los programas de radio que todos los días dedican horas y horas a hablar de las vicisitudes de la versión más fea del mundo del deporte más hermoso del mundo.
Esta sociedad chiquita que no acepta mi presencia en los estadios (o frente a un televisor) y mi total ataraxia sea cual sea el resultado, me ha llevado a cortar por lo sano. No me van a ver más en una cancha. Voy a llamar y pedir que me cancelen el premium en mi servicio de tevé cable. A lo sumo veré algún partido con amigos, si la excusa de encontrarnos un rato es más fuerte y no se dejan dominar por ese fortísimo agente idiotizante. Seguiré bromeando de fútbol con quienes sé que siempre han bromeado, aún cuando los siga viendo colgados de un pretil en la tribuna más barata de nuestro máximo escenario. Ya vendrán con el caballo cansado.
Con esta determinación continúo alejándome del sistema. Un poco por rebeldía, es cierto, pero también porque creo estar haciendo lo correcto. Así que ya saben: no me inviten con cigarrillos, o alcohol, o mate. No me busquen en la playa, ni en el tablado, ni en la Noche de las Luces. No me ofrezcan un one-night stand. Y bajo ningún concepto me lleven a la rambla un 25 de diciembre o un 1º de enero. La última vez que fui casi sufro un ataque de pánico.
Ha llegado la hora de la despedida. A quienes conocí en la tribuna y supieron disfrutar de las guarradas con clase que profería a los árbitros, les pido que no me extrañen. A la gente del club, que no me guarde rencor. Lo mío es una medida egoísta, es cierto, pero no intento transformarlo en una campaña. Además, sepan que si yo hubiera sido de cualquier otro cuadro, hubiera tomado esta decisión muchísimo tiempo antes. A mi viejo que me disculpe por dejarlo solo, confío en que su sociabilidad (es capaz de sacarle conversación a una mesada de mármol) le permitirá encontrar nuevos sparrings futbolísticos.
Y a mis rivales del Winning Eleven, que no festejen. Me he retirado del fútbol en el mundo real, pero Serbia y Montenegro seguirá pateándoles el trasero en el Playstation por mucho, mucho tiempo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Esa fue la primera parte. Espero que la hayan disfrutado, si quieren commentar al respecto, conocen las vías más que nadie. A continuación les entrego una composición musical en inglés. Bah, en realidad musical per se no es, yo en Los Obispos del Amor hacía las letras y la música aparecía después. O sea que en realidad siempre fui una especie de poeta (¡puaj!). La canción está dedicada a una línea de transporte capitalino.
A-hundred-twenty-one
I'm happy you arrived, darling it's almost time
I'm making last arrangements for a long, long ride
We will be on that car for, like, a couple of days
Even though our destiny is fourteen blocks away.
El estribo:
Take a ride in a-hundred-twenty-one
The treat is pretty bad and the bus is friggin' cold
Join me baby in a-hundred-twenty-one
I want you to be next to me while I'm getting old.
The bus driver is crazy with a tape of Roxette
But you are kissing me, and I just kinda forget
An old lady is standing so I give her my seat
Not only to impress you but my ass fall asleep.
The bus is turning once, and twice and turning again
My stomach starts to suffer undescriptible pain
Now this guy with guitar want us to give him some cash
Because -he says- his songs made us feel a bit less trash.
We took it monday morning now it's friday afternoon
Besides the complications we got home pretty soon
But my girl left the keys to her appartment, so come on
We need to take another ¡hundred-twenty-one!
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Ahora que estoy pensando se la voy a llevar al Negro Rivero hoy de noche a ver qué le parece, capaz que la mecha en el tercer disco y se convierte en un hit de aquellos. A continuación les ofrezco la transcripción del primer infomercial de Premier Reduce Fat Fast, hace una punta de años. Lo tipeé yo, apláudanme.
Premier Reduce Fat Fast
Locutor:
Más de 40.000 personas han comprado el Premier Reduce Fat Fast.
¿Por qué? ¡Porque quieren bajar de peso!
Eric Estrada:
Yo perdí peso.
Perdí 15 libras que había engordado grabando la telenovela "Dos mujeres, un camino".
El peso, lo perdí gracias a Premier Reduce Fat Fast.
Este producto fue, un milagro para mí.
Presentador:
Eric, tú y 45.634 personas, ya han comprado el Premier Reduce, Grasa Rápido.
Este éxito se debe, a que mis vitaminas, sí funcionan.
Viejuja:
Yo tomé Reduce Fat Fast de Premier. Bajé 47 libras y estoy muy contenta.
Gordillo:
Que puedo decir, he perdido 12 kilogramos en el primer mes de uso. En total he perdido 49 kilogramos.
Premier Reduce Fat Fast ha cambiado toda mi vida.
Eric:
Si usted necesita perder peso, yo le consejo que ahora llame el teléfono que aparece en la pantalla.
Locutor:
Haga su pedido ahora mismo y reciba cómodamente en su hogar un frasco de 90 comprimidos del fantástico Reduce Fat Fast por sólo cincuenta y nueve con noventa.
No lo dude. Llame ahora mismo al cinco ocho uno seis mil cien.
Sprayette, las mejores novedades. Satisfacción garantizada o le devolvemos su dinero.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
De copiar y pegar ya se me piantó un lagrimón. Qué tiempos aquellos... Me despido con una carta que envié al correo de lectores del Observador a fines del año 1998. Me pareció interesante repasar qué mierda pensaba en aquella época. La carta no ha sido modificada, algunos datos personales han sido trastocados para proteger mi intimidad, al mejor estilo de "Mi Vida Secreta".
Carta al Correo de Lectores
Sr. Director:
Existen temas corrientes en el ámbito informativo y otros que cada tanto resurgen y dan que hablar por algún tiempo. Tal es el caso de la detención del Gral. Pinochet en Inglaterra, que resucitó una gran cantidad de tensiones referentes a distintos regímenes autoritarios y la validez de unos u otros. Al mismo tiempo en las páginas de los periódicos comenzaron a deslizarse opiniones poco objetivas y comentarios de lectores que no evitan ocultar su afiliación ideológica.
El leer la sección de Correo de Lectores del pasado sábado fue la gota que colmó el vaso y me hizo enviarle estas líneas.
En lo personal considero lamentables las reivindicaciones que tanto izquierdistas como derechistas realizan sobre los mandatarios que pertenecían a tales corrientes, defendiendo a Pinochet y atacando a Fidel Castro y viceversa. ¿Acaso las vidas humanas importan solamente si adhieren a una u otra idea? Si es así me informé mal. Creí que la Guerra Fría había terminado. Peor aún, algunos parecen creer en alguna teoría "cuantitativa de las malas acciones", haciendo recuentos de las víctimas de diferentes dictadores para decir: "miren, ellos mataron más que nosotros".
Hoy en día los políticos no arriesgan ni medio voto para condenar crímenes contra la humanidad sino que primero consultan la ideología que profesaba y luego sí, atacar al genocida del bloque opuesto o justificar al libertador que pertenece al propio, todo acompañado con una sonrisa.
Mi humilde petición sería la siguiente: basta de menospreciar tanto la vida de las personas, basta de publicaciones "recontra"-parciales (no es éste el caso) que lo único que hacen es tergiversar la información y publicar sólo lo más conveniente y basta de políticos que se preocupen sólo por contentar a su rebaño. Es hora que todos juntos se pusieran a pensar en la gente como un todo, no como un montón de fracciones.
Lamentablemente dudo mucho que cualquiera de estas modestas sugerencias llegue a cumplirse, ya que termine como termine el tema de Pinochet, el próximo es un año de elecciones.
Y todas las características apuntadas anteriormente se repiten ad nauseam.
Ignacio Alcuri
C.I. 2.XXX.XXX-8
J.L. Zorrilla 2XX
C.P. XX300
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By the way, la carta fue publicada. Tenía el original en la vuelta, pero lo perdí.
Bueno ammiguilios, me voy a calentar unos Frank Furters para tener algo en el estómago antes de salir para el toque. Va a estar acojonante, lo sé porque he escuchado el disco y puedo afirmar con propiedad que está muy bueno (para mí). Espero que hayan disfrutado este formato, tengo más guasadas para agregar en futuros posts. Si me ven hoy de noche tengo unos caramelos de menta para regalar. Fui a comprar el almuerzo con Tickets Alimentación y como me sobraban dos pesos la cajera me sugirió que agarrara cuatro caramelos de menta. Y yo sólo tolero la menta en la pasta de dientes. ¿Saben que en una semana rompí dos cepillos de dientes? Es que yo apoyo un dedo en la zona que doblan y flexiono para sacarles el agüita después de usarlo, y se vé que hubo un período de tiempo de necesidá de descargar energía que hice demasiada presión y rompí el cepi-io. Pensé que era porque estaba viejo, y me vino bárbaro porque estaba viejo. Pero mi vieja (valga la redundancia) me compró uno nuevo igualito y al rato lo volví a romper de la misma manera. Ahora me cepillo con un cepillo cortito cortito, y para llegar a las muelas casi que me tengo que meter la mano entera en la boca. Mierda, me colgué a escribir otra vez. Por qué no me colgaré con los cuentos para tener historias más largas en lugar de divagues de tres renglones... mejor, el público objetivo se distrae a partir del renglón cinco.
Y recuerden, al que quiera, nos vemos mañana sábado 27 de noviembre a las 18:00 hs. en la Plaza de Comidas del Shopping Punta Carretas. Me reconocerán porque estaré usando la misma cara que en la solapa del libro.
Nacho
"el año que viene es el posta-posta. recuérdenlo."
Hasta las pelotas
Acabo de tomar la decisión. Voy a dejar el fútbol para siempre.
Toda mi vida fui a ver a Defensor. Mi viejo me llevaba desde chiquito. Durante mi infancia tuve que soportar las burlas de mis compañeros de generación, en un 99% hinchas de los dos cuadros que se disputan el extraño honor de ganar todos los campeonatos merced a una combinación de presión política y control absoluto de las decisiones arbitrales. Y yo me calentaba. No mucho, pero me calentaba.
Un día por fin abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi situación. Me dejaba influenciar por los resultados deportivos de once tipos que podían o no tener una buena tarde de domingo. Sin contar las cochinadas exógenas de las que eran víctimas day in, day out. Por eso decidí cambiar mi actitud y no calentarme más por ello. Claro, en esa misma época también abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi vida cotidiana, así que el bajón simplemente cambió sus causas.
Sin embargo continué yendo al fútbol. En gran parte porque los domingos de tarde nunca tengo algo mejor para hacer, y es peligrosamente deprimente quedarme en casa mirando las paredes de mi cuarto. Y en parte porque siempre disfruté ese folklore de tribuna, de las puteadas al juez, de la magra campaña y la poca concurrencia, y de la actitud quijotesca de ser el equipo odiado que lucha contra los molinos de viento de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
La gente no entendía. No entendía como podía ir a ver a mi cuadro hasta lejanos rincones de la capital, gritar como enajenado al primer línea, colgarme del alambrado en el gol, y no sufrir el lunes siguiente cuando el partido lo habíamos perdido 2 a 1 en la hora. Ese lunes me buscaban con ojitos felices (¿felices en serio?) y habiendo memorizado alguna frase de doble sentido. O de sentido y medio, en algunos casos no les daba la mollera para más.
Y si el resultado era al revés, era un espectáculo digno de verse. La cabeza gacha, esquivando todas las miradas hacia mí para evitar las gastadas. Como si yo fuera a gastarlos por un partido de fútbol... los gastaría por idiotas, por andar de cabeza gacha.
Pero me pudrí. Me pudrí del juego del gato y el ratón entre vencedores y vencidos. De las camisetas y los gorritos al otro día del partido. De los programas de radio que todos los días dedican horas y horas a hablar de las vicisitudes de la versión más fea del mundo del deporte más hermoso del mundo.
Esta sociedad chiquita que no acepta mi presencia en los estadios (o frente a un televisor) y mi total ataraxia sea cual sea el resultado, me ha llevado a cortar por lo sano. No me van a ver más en una cancha. Voy a llamar y pedir que me cancelen el premium en mi servicio de tevé cable. A lo sumo veré algún partido con amigos, si la excusa de encontrarnos un rato es más fuerte y no se dejan dominar por ese fortísimo agente idiotizante. Seguiré bromeando de fútbol con quienes sé que siempre han bromeado, aún cuando los siga viendo colgados de un pretil en la tribuna más barata de nuestro máximo escenario. Ya vendrán con el caballo cansado.
Con esta determinación continúo alejándome del sistema. Un poco por rebeldía, es cierto, pero también porque creo estar haciendo lo correcto. Así que ya saben: no me inviten con cigarrillos, o alcohol, o mate. No me busquen en la playa, ni en el tablado, ni en la Noche de las Luces. No me ofrezcan un one-night stand. Y bajo ningún concepto me lleven a la rambla un 25 de diciembre o un 1º de enero. La última vez que fui casi sufro un ataque de pánico.
Ha llegado la hora de la despedida. A quienes conocí en la tribuna y supieron disfrutar de las guarradas con clase que profería a los árbitros, les pido que no me extrañen. A la gente del club, que no me guarde rencor. Lo mío es una medida egoísta, es cierto, pero no intento transformarlo en una campaña. Además, sepan que si yo hubiera sido de cualquier otro cuadro, hubiera tomado esta decisión muchísimo tiempo antes. A mi viejo que me disculpe por dejarlo solo, confío en que su sociabilidad (es capaz de sacarle conversación a una mesada de mármol) le permitirá encontrar nuevos sparrings futbolísticos.
Y a mis rivales del Winning Eleven, que no festejen. Me he retirado del fútbol en el mundo real, pero Serbia y Montenegro seguirá pateándoles el trasero en el Playstation por mucho, mucho tiempo.
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Esa fue la primera parte. Espero que la hayan disfrutado, si quieren commentar al respecto, conocen las vías más que nadie. A continuación les entrego una composición musical en inglés. Bah, en realidad musical per se no es, yo en Los Obispos del Amor hacía las letras y la música aparecía después. O sea que en realidad siempre fui una especie de poeta (¡puaj!). La canción está dedicada a una línea de transporte capitalino.
A-hundred-twenty-one
I'm happy you arrived, darling it's almost time
I'm making last arrangements for a long, long ride
We will be on that car for, like, a couple of days
Even though our destiny is fourteen blocks away.
El estribo:
Take a ride in a-hundred-twenty-one
The treat is pretty bad and the bus is friggin' cold
Join me baby in a-hundred-twenty-one
I want you to be next to me while I'm getting old.
The bus driver is crazy with a tape of Roxette
But you are kissing me, and I just kinda forget
An old lady is standing so I give her my seat
Not only to impress you but my ass fall asleep.
The bus is turning once, and twice and turning again
My stomach starts to suffer undescriptible pain
Now this guy with guitar want us to give him some cash
Because -he says- his songs made us feel a bit less trash.
We took it monday morning now it's friday afternoon
Besides the complications we got home pretty soon
But my girl left the keys to her appartment, so come on
We need to take another ¡hundred-twenty-one!
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Ahora que estoy pensando se la voy a llevar al Negro Rivero hoy de noche a ver qué le parece, capaz que la mecha en el tercer disco y se convierte en un hit de aquellos. A continuación les ofrezco la transcripción del primer infomercial de Premier Reduce Fat Fast, hace una punta de años. Lo tipeé yo, apláudanme.
Premier Reduce Fat Fast
Locutor:
Más de 40.000 personas han comprado el Premier Reduce Fat Fast.
¿Por qué? ¡Porque quieren bajar de peso!
Eric Estrada:
Yo perdí peso.
Perdí 15 libras que había engordado grabando la telenovela "Dos mujeres, un camino".
El peso, lo perdí gracias a Premier Reduce Fat Fast.
Este producto fue, un milagro para mí.
Presentador:
Eric, tú y 45.634 personas, ya han comprado el Premier Reduce, Grasa Rápido.
Este éxito se debe, a que mis vitaminas, sí funcionan.
Viejuja:
Yo tomé Reduce Fat Fast de Premier. Bajé 47 libras y estoy muy contenta.
Gordillo:
Que puedo decir, he perdido 12 kilogramos en el primer mes de uso. En total he perdido 49 kilogramos.
Premier Reduce Fat Fast ha cambiado toda mi vida.
Eric:
Si usted necesita perder peso, yo le consejo que ahora llame el teléfono que aparece en la pantalla.
Locutor:
Haga su pedido ahora mismo y reciba cómodamente en su hogar un frasco de 90 comprimidos del fantástico Reduce Fat Fast por sólo cincuenta y nueve con noventa.
No lo dude. Llame ahora mismo al cinco ocho uno seis mil cien.
Sprayette, las mejores novedades. Satisfacción garantizada o le devolvemos su dinero.
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De copiar y pegar ya se me piantó un lagrimón. Qué tiempos aquellos... Me despido con una carta que envié al correo de lectores del Observador a fines del año 1998. Me pareció interesante repasar qué mierda pensaba en aquella época. La carta no ha sido modificada, algunos datos personales han sido trastocados para proteger mi intimidad, al mejor estilo de "Mi Vida Secreta".
Carta al Correo de Lectores
Sr. Director:
Existen temas corrientes en el ámbito informativo y otros que cada tanto resurgen y dan que hablar por algún tiempo. Tal es el caso de la detención del Gral. Pinochet en Inglaterra, que resucitó una gran cantidad de tensiones referentes a distintos regímenes autoritarios y la validez de unos u otros. Al mismo tiempo en las páginas de los periódicos comenzaron a deslizarse opiniones poco objetivas y comentarios de lectores que no evitan ocultar su afiliación ideológica.
El leer la sección de Correo de Lectores del pasado sábado fue la gota que colmó el vaso y me hizo enviarle estas líneas.
En lo personal considero lamentables las reivindicaciones que tanto izquierdistas como derechistas realizan sobre los mandatarios que pertenecían a tales corrientes, defendiendo a Pinochet y atacando a Fidel Castro y viceversa. ¿Acaso las vidas humanas importan solamente si adhieren a una u otra idea? Si es así me informé mal. Creí que la Guerra Fría había terminado. Peor aún, algunos parecen creer en alguna teoría "cuantitativa de las malas acciones", haciendo recuentos de las víctimas de diferentes dictadores para decir: "miren, ellos mataron más que nosotros".
Hoy en día los políticos no arriesgan ni medio voto para condenar crímenes contra la humanidad sino que primero consultan la ideología que profesaba y luego sí, atacar al genocida del bloque opuesto o justificar al libertador que pertenece al propio, todo acompañado con una sonrisa.
Mi humilde petición sería la siguiente: basta de menospreciar tanto la vida de las personas, basta de publicaciones "recontra"-parciales (no es éste el caso) que lo único que hacen es tergiversar la información y publicar sólo lo más conveniente y basta de políticos que se preocupen sólo por contentar a su rebaño. Es hora que todos juntos se pusieran a pensar en la gente como un todo, no como un montón de fracciones.
Lamentablemente dudo mucho que cualquiera de estas modestas sugerencias llegue a cumplirse, ya que termine como termine el tema de Pinochet, el próximo es un año de elecciones.
Y todas las características apuntadas anteriormente se repiten ad nauseam.
Ignacio Alcuri
C.I. 2.XXX.XXX-8
J.L. Zorrilla 2XX
C.P. XX300
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By the way, la carta fue publicada. Tenía el original en la vuelta, pero lo perdí.
Bueno ammiguilios, me voy a calentar unos Frank Furters para tener algo en el estómago antes de salir para el toque. Va a estar acojonante, lo sé porque he escuchado el disco y puedo afirmar con propiedad que está muy bueno (para mí). Espero que hayan disfrutado este formato, tengo más guasadas para agregar en futuros posts. Si me ven hoy de noche tengo unos caramelos de menta para regalar. Fui a comprar el almuerzo con Tickets Alimentación y como me sobraban dos pesos la cajera me sugirió que agarrara cuatro caramelos de menta. Y yo sólo tolero la menta en la pasta de dientes. ¿Saben que en una semana rompí dos cepillos de dientes? Es que yo apoyo un dedo en la zona que doblan y flexiono para sacarles el agüita después de usarlo, y se vé que hubo un período de tiempo de necesidá de descargar energía que hice demasiada presión y rompí el cepi-io. Pensé que era porque estaba viejo, y me vino bárbaro porque estaba viejo. Pero mi vieja (valga la redundancia) me compró uno nuevo igualito y al rato lo volví a romper de la misma manera. Ahora me cepillo con un cepillo cortito cortito, y para llegar a las muelas casi que me tengo que meter la mano entera en la boca. Mierda, me colgué a escribir otra vez. Por qué no me colgaré con los cuentos para tener historias más largas en lugar de divagues de tres renglones... mejor, el público objetivo se distrae a partir del renglón cinco.
Y recuerden, al que quiera, nos vemos mañana sábado 27 de noviembre a las 18:00 hs. en la Plaza de Comidas del Shopping Punta Carretas. Me reconocerán porque estaré usando la misma cara que en la solapa del libro.
Nacho
"el año que viene es el posta-posta. recuérdenlo."
domingo, 21 de noviembre de 2004
Es el fútbol...
...es mi vida, una pasión compartida, y no me acuerdo del resto de la canción.
Antes de incurrir en el ¿tema? de hoy, déjenme anunciarles con toda la naturalidad del mundo que me encuentro escribiendo desde mi cuartel general. Desde el piso moquetteado de mi cuarto, donde una nueva/vieja computadora se ubica apenas sesgada del televisor, para permitirme esa doble tarea de purgar información negativa mientras ingiero información (en este caso negativa porque Boca va perdiendo con Arsenal). En un rato me lo llevo en un diskette y lo posteo en mi viejo y querido Blogger. Bueno, arranquemos.
De las actividades que realizo con frecuencia, existen dos que desearía verlas desaparecer de mi agenda para siempre. Una es la escritura por necesidad. Y no me refiero a necesidad económica, qué más querría que levantar unos mangos por estos panfletos desdibujados. Me refiero a la escritura por necesidad mental. Me gustaría no tener que escribir para llenar vacíos, sino simplemente para crear espacios.
La segunda actividad es, sin dudas, ir al fútbol.
No me malinterpreten. He llegado a disfrutar mucho yendo a ver a Defensor. No por el resultado, sea cual sea. No voy a dejar que mi estado de ánimo pendule de acuerdo a la buena puntería de once crestianos. Conozco gente que es así y da penita. Me divierto cuando se me ocurre alguna genialidad para gritarle al árbitro, y al llenarme los pulmones y gritarla a viva voz, algunos de los espectadores salen por un segundo de ese conglomerado de pasto y pelota y sudor maloliente, y capaz que hasta por una milésima de segundo comprender el terrible oxímoron de la expresión "deporte profesional".
Y además el fútbol del domingo está cargado de otros significados. El almuerzo apresurado para salir de la casa dejando a la esposa en absoluta soledad en el día que tenían para hangoutear. O en el peor de los casos arrastrarla hasta la cancha para que cuide los nenes y putearla cada vez que hace una pregunta estúpida (pregunta para hacerse la interesada, y no sabe nada porque NO LE INTERESA, joder y me cago en la leche).
Del mate no me quejo, su omnipresencia garantiza que me toparé con él dentro del Franzini o en cualquier otro metro cuadrado de terreno público de la ciudad de Montevideo.
Pero lo que tiene una tribuna de fútbol en una densidad mucho mayor son los quejicas. Esos tipos viejos (o viejos de alma) que se quejan absolutamente de todo. Del cuadro, de los jueces, del rival, del clima, de los vendedores, de las mujeres (que preguntan estupideces), de los nenes, de los altoparlantes y de lo mal que juega ése tipo que les hizo ganar 700 partidos uno a cero con gol suyo pero que como hoy no le tiraron una sola pelota bien no pudo hacer nada. Sí, los giles pedían que sacaran a Gonzalo Vargas. Hasta yo con mis conocimientos limitados de fútbol me veía con la autoridad moral de imaginarme con un bate de béisbol partiéndoles el cráneo (lo de la imagen mía empuñando el bate de béisbol daría para una larga charla, porque me sucede a menudo).
Y capaz que no se me hubiera ocurrido hablar de fútbol en este blog de publicación ocasional de no haber sido por el rival que enfrentó a Defensor en la tarde de hoy.
El tipo (personifico en él a los once energúmenos) hizo tiempo desde el primer minuto. Y ni siquiera hizo tiempo con clase. No, fue lamentable. Con el correr del partido el golero se tomaba más minutos para sacar los saques de meta. Los jugadores que caían al piso necesitaban más y más atención médica. Llegaron a sacarle tarjeta amarilla a un flaco por lo que tardó en salir de la cancha cuando lo cambiaron. E imagínense cuánto tardo en salir el fulano que expulsaron. Súmenle la tribuna festejando el cero a cero más grande de este fútbol uruguayo de mierda (ojo, que "fútbol uruguayo" es casi otro oxímoron). Por eso lo agregué a la pequeña lista de actividades a erradicar.
Pero por ahora no puedo. Mi cerebro no resiste un domingo de tarde en solitario. Alcanza con las 40 (8 horas x 5 días) semanales de confinamiento solitario en la fotomecánica digital. Pero los domingos de tarde además son muy peligrosos. Es el momento de la semana en que el espíritu está en su punto más bajo (y considerando cuál es el punto alto, es muuucho decir). Es necesaria la inclusión de una actividad distractiva. Dos horitas y media, o tres, que se van sin pena ni gloria (bah, a veces con pena, sobre todo si los arbitrajes son abortos de la naturaleza).
Por ahora debo conformarme con esto, y volver a la senda de la puteada delirante desde la tribuna. Además, todavía integro el reducido staff de "Siempre de la Viola" (domingos, 22:30, 890 AM), así que es conveniente que si voy a hablar del partido de fútbol, al menos lo haya visto.
Y ahora que lo pienso mañana arranca el básketbol, deporte cuya movilidad, comparada con el fútbol uruguayo, es como comparar a Flash con Súperman. Ambos son más rápidos que yo, pero Flash iba a 800.000 km/h. (o por lo menos Barry Allen, en la época de las cartas de los Súper Amigos) mientras que Súperman lo hacía a sólo 400 km/h., si la memoria no me falla. O sea, no hay comparación. Por eso seguramente mañana vaya al Palacio Gastón Güelfi a ver Defensor-Malvín. Siempre y cuando no haya que quedarse en la Fortaleza de la Soledad (y con eso junté la soledad del laburo con la guarida de Súperman. Ven, por eso yo tengo un blog y ustedes no. Ustedes dos. El resto de ustedes sí tienen blog y los visito generalmente. Pero les hablaba a ustedes dos).
Así que para mañana tengo algo que hacer. El martes tengo que preparar lo del miércoles, el miércoles tengo que preparar lo del jueves, y el jueves ya tengo actividá. Y quería proponer desde acá la actividad para el que se prenda el próximo sábado. A las 18 horas me voy a encontrar con el que pinte en el Shopping de Punta Carretas para tomarnos una cocacola o similar. Cuando den las 19 horas, presenciaremos cómo nieva en la zona del arbolito, acompañados por el Montevideo Gospel Choir. Esta es una acitividad oficial del Blog que no intenta opacar la despedida del año el día 17, donde tiraremos la casa por la ventana. Ya estamos en busca de una casa prefabricada de pequeñas dimensiones, y se mandó a hacer una ventana de cincuenta metros por cincuenta, por donde será tirada la casa antes de concluir la reunión, para el regocijo de los presentes.
Bueno, voy cerrando porque si no posteo rápido me pierdo el auto que me lleva hasta la radio. Nos leemos.
Nacho
"Incluso en estos tiempos" (Joaquín Sabina)
Antes de incurrir en el ¿tema? de hoy, déjenme anunciarles con toda la naturalidad del mundo que me encuentro escribiendo desde mi cuartel general. Desde el piso moquetteado de mi cuarto, donde una nueva/vieja computadora se ubica apenas sesgada del televisor, para permitirme esa doble tarea de purgar información negativa mientras ingiero información (en este caso negativa porque Boca va perdiendo con Arsenal). En un rato me lo llevo en un diskette y lo posteo en mi viejo y querido Blogger. Bueno, arranquemos.
De las actividades que realizo con frecuencia, existen dos que desearía verlas desaparecer de mi agenda para siempre. Una es la escritura por necesidad. Y no me refiero a necesidad económica, qué más querría que levantar unos mangos por estos panfletos desdibujados. Me refiero a la escritura por necesidad mental. Me gustaría no tener que escribir para llenar vacíos, sino simplemente para crear espacios.
La segunda actividad es, sin dudas, ir al fútbol.
No me malinterpreten. He llegado a disfrutar mucho yendo a ver a Defensor. No por el resultado, sea cual sea. No voy a dejar que mi estado de ánimo pendule de acuerdo a la buena puntería de once crestianos. Conozco gente que es así y da penita. Me divierto cuando se me ocurre alguna genialidad para gritarle al árbitro, y al llenarme los pulmones y gritarla a viva voz, algunos de los espectadores salen por un segundo de ese conglomerado de pasto y pelota y sudor maloliente, y capaz que hasta por una milésima de segundo comprender el terrible oxímoron de la expresión "deporte profesional".
Y además el fútbol del domingo está cargado de otros significados. El almuerzo apresurado para salir de la casa dejando a la esposa en absoluta soledad en el día que tenían para hangoutear. O en el peor de los casos arrastrarla hasta la cancha para que cuide los nenes y putearla cada vez que hace una pregunta estúpida (pregunta para hacerse la interesada, y no sabe nada porque NO LE INTERESA, joder y me cago en la leche).
Del mate no me quejo, su omnipresencia garantiza que me toparé con él dentro del Franzini o en cualquier otro metro cuadrado de terreno público de la ciudad de Montevideo.
Pero lo que tiene una tribuna de fútbol en una densidad mucho mayor son los quejicas. Esos tipos viejos (o viejos de alma) que se quejan absolutamente de todo. Del cuadro, de los jueces, del rival, del clima, de los vendedores, de las mujeres (que preguntan estupideces), de los nenes, de los altoparlantes y de lo mal que juega ése tipo que les hizo ganar 700 partidos uno a cero con gol suyo pero que como hoy no le tiraron una sola pelota bien no pudo hacer nada. Sí, los giles pedían que sacaran a Gonzalo Vargas. Hasta yo con mis conocimientos limitados de fútbol me veía con la autoridad moral de imaginarme con un bate de béisbol partiéndoles el cráneo (lo de la imagen mía empuñando el bate de béisbol daría para una larga charla, porque me sucede a menudo).
Y capaz que no se me hubiera ocurrido hablar de fútbol en este blog de publicación ocasional de no haber sido por el rival que enfrentó a Defensor en la tarde de hoy.
El tipo (personifico en él a los once energúmenos) hizo tiempo desde el primer minuto. Y ni siquiera hizo tiempo con clase. No, fue lamentable. Con el correr del partido el golero se tomaba más minutos para sacar los saques de meta. Los jugadores que caían al piso necesitaban más y más atención médica. Llegaron a sacarle tarjeta amarilla a un flaco por lo que tardó en salir de la cancha cuando lo cambiaron. E imagínense cuánto tardo en salir el fulano que expulsaron. Súmenle la tribuna festejando el cero a cero más grande de este fútbol uruguayo de mierda (ojo, que "fútbol uruguayo" es casi otro oxímoron). Por eso lo agregué a la pequeña lista de actividades a erradicar.
Pero por ahora no puedo. Mi cerebro no resiste un domingo de tarde en solitario. Alcanza con las 40 (8 horas x 5 días) semanales de confinamiento solitario en la fotomecánica digital. Pero los domingos de tarde además son muy peligrosos. Es el momento de la semana en que el espíritu está en su punto más bajo (y considerando cuál es el punto alto, es muuucho decir). Es necesaria la inclusión de una actividad distractiva. Dos horitas y media, o tres, que se van sin pena ni gloria (bah, a veces con pena, sobre todo si los arbitrajes son abortos de la naturaleza).
Por ahora debo conformarme con esto, y volver a la senda de la puteada delirante desde la tribuna. Además, todavía integro el reducido staff de "Siempre de la Viola" (domingos, 22:30, 890 AM), así que es conveniente que si voy a hablar del partido de fútbol, al menos lo haya visto.
Y ahora que lo pienso mañana arranca el básketbol, deporte cuya movilidad, comparada con el fútbol uruguayo, es como comparar a Flash con Súperman. Ambos son más rápidos que yo, pero Flash iba a 800.000 km/h. (o por lo menos Barry Allen, en la época de las cartas de los Súper Amigos) mientras que Súperman lo hacía a sólo 400 km/h., si la memoria no me falla. O sea, no hay comparación. Por eso seguramente mañana vaya al Palacio Gastón Güelfi a ver Defensor-Malvín. Siempre y cuando no haya que quedarse en la Fortaleza de la Soledad (y con eso junté la soledad del laburo con la guarida de Súperman. Ven, por eso yo tengo un blog y ustedes no. Ustedes dos. El resto de ustedes sí tienen blog y los visito generalmente. Pero les hablaba a ustedes dos).
Así que para mañana tengo algo que hacer. El martes tengo que preparar lo del miércoles, el miércoles tengo que preparar lo del jueves, y el jueves ya tengo actividá. Y quería proponer desde acá la actividad para el que se prenda el próximo sábado. A las 18 horas me voy a encontrar con el que pinte en el Shopping de Punta Carretas para tomarnos una cocacola o similar. Cuando den las 19 horas, presenciaremos cómo nieva en la zona del arbolito, acompañados por el Montevideo Gospel Choir. Esta es una acitividad oficial del Blog que no intenta opacar la despedida del año el día 17, donde tiraremos la casa por la ventana. Ya estamos en busca de una casa prefabricada de pequeñas dimensiones, y se mandó a hacer una ventana de cincuenta metros por cincuenta, por donde será tirada la casa antes de concluir la reunión, para el regocijo de los presentes.
Bueno, voy cerrando porque si no posteo rápido me pierdo el auto que me lleva hasta la radio. Nos leemos.
Nacho
"Incluso en estos tiempos" (Joaquín Sabina)
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