viernes, 31 de diciembre de 2004

Grand Finale

No voy a iniciar una larga discusión acerca del mejor programa de TV del año, o la película del año, o el juego de Playstation 2 del año. Ese tipo de cosas genera largas discusiones, en donde por cuestiones de gusto los interlocutores jamás logran ponerse de acuerdo.

Por eso sólo les voy a nombrar el DISCO del año, porque no cabe ninguna discusión. Ninguna duda. No hay nada ni remotamente cerca, y como sólo le quedan seis horas a este año mamón que nos deja, es poco probable que aparezca un disco mejor en tan poco tiempo.

Nos vemos el año que viene, espero que sea mejor que éste, no quiero pagarle a un terapeuta el resto de mi vida.

Ah, sí, el disco. Como si no supieran cuál es. "A Grand Don't Come For Free", de The Streets. Si quieren, inventen una discusión ficticia y joroben con que no es el mejor disco del año. Está claro que van a estar jodiendo.

Chau 2004.

Nacho
"hola 2005, no nos conocemos, pero vamos a ser grandes amigos"

miércoles, 29 de diciembre de 2004

Las Verduras sean unidas...

...porque esa es la ley primera. Pero vayamos en orden.

El lunes fue mi primera sesión psicológica. No voy a ser tan pelotudo de contar lo que hablé, no voy a estar tirando plata a la basura. Puedo contarles que me picó un extraño insecto, y que el Doc será de los primeros en leer lo poco que llevo escrito de "Problema mío".

De noche hubo un terrible assaduco en casa. Éramos como catorce, entre amiguetes de largos años y sus percantos y percantas. El Moe fue testigo, ya que por alguna extraña razón, a pesar de todo sigo siendo amigo de él.

Hoy fue el festejo de fin de año de Océano. Estuve invitado en mi caracter de columnista de "Sonamos" los días miércoles. Sortearon una cámara digital, pero la ganó Alvarito Pintos. Por lo menos era de mi mesa, pensé que iba a repartirla, como el auto de la Intercontinental. No lo hizo, yo hubiera actuado igual, though.

Pero volvamos a lo de "las verduras sean unidas". Un commentador que se cayó arriba del BLOQ MAYÚS me metía el otro día en la misma bolsa que los ladrones radiales de Juticia Infinita. No me ofendí mucho porque no sabía qué tan en serio lo decía. Esa gente que dedica tres horas de cada tarde a hablar pelotudeces no merece vivir en este país que ha dado cabida a los más grandes pensadores de este siglo, muchos de los cuales todavía hoy pueden verse rondando (haunting?) TV Ciudad.

Como he dicho alguna que otra vez, para derrotar al enemigo hay que hacerlo desde dentro. Por eso es un honor anunciarles que a partir del 2005 formaré parte del staff de Justicia Infinita. Mi pluma intelectual tratará de corregir los sketches de esta gente, que piensa que el humor escatológico y la referencia a íconos de los 80 puede despertar la sonrisa de algún ser pensante.

Espero que tengan a bien sintonizar sus radios en Océano las tardes laborales del año venidero, para estar atentos al lento pero sistemático cambio de Justicia Infinita, que pasará de un programa chabacano y vacío de contenido, a un verdadero magazine radial en donde no faltará la lectura de Mario Benedetti y la música de Silvio Rodríguez. Esos son artistas.

Sí señores, soy un nuevo esclavo de Justicia Infinita. Festejen (pero rápido, que la frase ya está sonando repetitiva).

Nacho Alcuri
"Good news, everyone" (Prof. Farnsworth, FUTURAMA)

domingo, 26 de diciembre de 2004

It's the end of the world as I know it

Cambia, todo cambia... podría haber sido, pero fue usado en la última campaña política, pero ustedes saben que este blog no se casa con nadie, por sus propias incapacidades.

¿Qué cambia? ¿El fin de qué mundo? Yo, el mío. Bah, eso espero, porque no me haría ninguna gracia pagar el importe de una consulta psicológica y no ver los resultados.

Sí, señores. Borrón y cuenta nueva. Ha llegado la hora de poner en orden las piezas de relojería de mi complicado cerebro. Y como no me considero con la capacidad de realizarlo on my own, voy a dejarme en manos de los especialistas. No está mal pedir ayuda de vez en cuando.

Mañana tengo la primera reunión. Al tipo sólo lo conozco por teléfono, así que en realidad mañana tendremos una charla general para hablar de frecuencias y horarios. Pero de cualquier manera es el amanecer de una nueva era.

¿Se verán afectadas mis creaciones literarias con este tratamiento? La única respuesta que puedo darles desde el fondo de mi corazón es "I DON'T GIVE A FUCK". Ha llegado la hora de ser un poco egoista y pensar en mí.

No sé si podré hablarles del tratamiento en sí mientras esté transcurriendo, de repente el tipo me dice que por mi bien me la juegue de Cayetano, y así lo haré. Pero igual encontraré cosas que reportar en este foro surrealista, la quintaesencia del blog, el rincón del alma perdida. El tipeo más vacuo de la historia de la humanidad. Todo eso que ya saben.

Podría hablarles de los festejos de Nochebuena y Navidad, pero por suerte fueron como de costumbre: familieros y muy entretenidos. Los de Año Nuevo van a ser amigueros y entretenidos, si todo sale bien. Espero que alguno haya regalado mis libros, así los termino de pagar antes. Más ahora que hay que pagarle al Doctor Fröi.

Bueno, pintó post bien cortijo. ¿De despedida? Tal vez. Yo lo vería como el desenlace de la Crisis en las Tierras Infinitas (DC Comics, 1986). Quizás en el futuro cercano se crucen o se encuentren o lean al Nacho Post-Crisis. Y quizás les guste y quizás no. Me trae sin cuidado. Seguro que algo se me va a ocurrir.

Nacho
"Chau, chau, chau, chauuuuuuuuuuuuuuuuuu"

domingo, 19 de diciembre de 2004

Finales de Temporada

Algún vejiga alguna vez dijo "el año termina acá" y por ese motivo nos vemos rodeados de gente queriendo despedirlo en cada burbuja social en la que participamos (por suerte yo participo en muy pocas). ¿Qué significa que termina un año? Capaz que muchos de ustedes están preparándose para irse de vacaciones a la Cañada del Pento, yo, que vivo en el mundo real, me voy a quedar laburando, colgado al walkman y hablando con las paredes. Japi New Year. El tiempo no se detiene, los días sólo se ven golpeteados por un par de feriados, y un par de días en los que la gente se reúne en la rambla, o en el Mercado del Puerto (no me esperen, yo laburo). La gente de la Ciudad Vieja tira papeles y agua. Los empleados públicos tiran papeles importantes, que podrían ayudar a sacar a varias personas de la cárcel, pero no se preocupan, ellos son inamovibles. Se reúne la familia en Navidad. Por extraño que parezca me gusta la reunión de Nochebuena que hacemos cada año en lo de mis tíos. Es como la última esperanza de que todo puede salir bien, pero sólo dura unas pocas horas. A los ateos les chupará un huevo y se mamarán con lo primero que les ofrezcan. Yo, de casualidad nomás, porque es un tema de casualidad, festejo otras cosas también. Pero con la vorágine de estos últimos años (diciembre es el peor mes para laburar en una imprenta) lamentablemente perdí la dulce espera de las fiestas. De chico diciembre no pasaba más. Pero no era sólo por los regalos. Con 17 años diciembre no pasaba más. Ahora pasa volando, y sólo queda llegar, comer una rica comida, darse un abrazo (sincero) a las 12 y ver como los más jóvenes disparan poco tiempo después a diversos locales bailables donde el alcohol siempre es más barato que la cocacola. Nunca hice cartita de Navidad. Los que recibieron mi mail marketinero, no caigan en la trampa. Nunca le escribí a Papá Noel. Creo que nunca quise entorpecerlo en su tarea, o tratar de influenciarlo para que me trajera tal o cual cosa. Lo cual indica que desde chiquito siempre fui un felpudito. Es que descubrí que no soy un perdedor, soy un felpudo, y ahora que lo pienso lo fui desde que tengo uso de razón. No es buen momento para "agradecer" a mi familia este comportamiento, tengo identificada a la persona que me inculcó la extrema modestia (busquen en el Bookshelf y elijan una de las acepciones). Igual prefiero al felpudo que a la bota con la suela llena de mierda, sólo desearía que existiera un término medio. Capaz que se lo pido a Papá Noel. Yo este año no creo que compre nada a los miembros de mi familia. Una vez les regalé seis vasos a cada uno de los tres, otra vez les regalé el captor. Soy un singracia, sí. Pero esta vez le voy a prestar unos mangos para que mi hermana se tome unos días libres, así que llego a fin de mes con poca calderilla. Me quedo tranquilo que esa guita la va a disfrutar más que si yo les compro alguna de las boludeces que siempre elijo, o me lo reviento en un par de DVDs (¿me pueden decir para que quiero una copia de "Los Goonies"? para golpearme los testículos con ella, seguro). ¿Todavía están ahí? Seguro que están esperando un saludo de felices fiestas y todo eso. A ver si el tipo ése que se hace tanto el recio manda "saluditos". ¿Me están poniendo a prueba? Desde acá les deseo una feliz navidad en compañía de los seres queridos que tengan a mano, que se acuerden de los que están lejos, y que brinden con una sonrisa por los que no vuelven. Espero que entiendan el verdadero significado de la navidad, hayan nacido en el hogar que hayan nacido. Del fin de año no les digo nada. No hay diferencias entre los años. Hay que pelearla todos los días. De mi parte espero que enero sea mejor que diciembre, que la semana que viene sea mejor que esta, que mañana sea mejor que hoy. El 2005 es un número. A los que se van a ir de vacaciones, no envidio sus cervezas ni sus carpas ni sus playas ni su sol. Otras cosas sí les envidio, pero algunas debilidades no se revelan para no darle de comer al enemigo. Hace como una semana que no posteaba, así que muchas cosas han pasado, pero no tantas. Estuve filmando un piloto, salí en Océano por celular desde el Parque Rivera, fui al Rodó Festival y Astroboy se mandó uno de sus mejores toques, casi quedé afónico agitando con el Juanchi en el medio de la gente. La Fiesta Final Alcuriana (por favor encuentren un mejor nombre) fue ayer, pero el evento que se robó la noche fue el protagonizado por MI amigo. Sí, ahora todos lo conocen, pero yo estuve en la casa de él comiendo huevitos de codorniz y tomando cocacola. Y estaba agitando con él cuando Max Capote lo invitó a subir al escenario. Sí, señores, yo al Rulo lo conozco de antes, y su actuación cantando "Quizás, quizás, quizás" fue mejor que los fuegos de artificio y la Fiesta Mundial del Plancha que se llevó a cabo en la rambla de Pocitos. Propongo el año que viene conseguir algún conocido en un edificio de por ahí, y tirarles aceite hirviendo desde arriba de todo, y ver cómo corren los planchas y todos esos que les dicen "vamos a ver los juegos" y contestan "dale, vamos, vamos". Adultos y niños con la piel cayéndole a jirones, y nosotros tratando de encontrar la mejor manera de huir de ahí para que la policía no nos descubra y nos condene a la sodomía constante que son las cárceles uruguayas. Capaz que alguna bomba accionada a distancia. Sí, eso sí. Qué país el Uruguay. Todavía no entiendo por qué estoy convencido de que no me quiero ir. Debe ser porque encuentro un ambiente acorde a mi fetidez. Una ciudad fétida e insulsa en la cual no paso desapercibido. Donde el fracaso no está mal visto, porque somos todos unos fracasados (algunos más perdedores, otros más felpudos). Montevideo que linda te veo. Igual tiene sus cosas buenas... ... ... (inserte grillos aquí). Eso era lo que envidiaba a los vacacionistas: por unos días se van de este centro de la entropía cerebral. Malditos sean. A esta altura estoy escribiendo porque a las 12 del mediodía un domingo no tengo nada, pero nada, pero nada, pero nada, pero nada para hacer, y en vano sueño que colgándome a escribir boludeces al kilo esto pase más rápido y comience una nueva semana repleta de laburo y walkman y paredes. En el msn sólo aparecen un par de primos (los de la casa donde nos juntamos en Navidad). Pero ellos están laburando con el msn prendido, así que no los voy a joder. Prefiero monologar en el blogger. Ah, ya tengo título para el tercer libro. Ya está. Tiene dos palabras, es fácil de recordar, es fácil de pedir en una librería. No sé cuándo putas va a salir, pero ya tiene nombre. Y está tan bien puesto como los otros dos, porque identifica el contenido. Y podría ser el título de la mayoría de mis posts, ahora que lo pienso, así que mejor elegido no podría estar. Espero que no me lo roben. Yo le voy a poner este título igual, a pesar de todo. Si sale dentro de un año y ya lo usaron para un programa de televisión, dos de radio y cuatro libros de autoayuda, no me interesa. Los voy a invitar a mi página y les voy a mostrar cómo el 19 de diciembre de 2004 ya tenía el nombre (en realidad lo tengo desde hace varios días). No creo que una sola persona que esté leyendo esto tenga incertidumbre, o se ponga nerviosa pensando que no voy a develar el título. Mierda, ya nadie debe estar leyendo, así que no me preocupa anunciarle(s) que el título provisorio "Pero espere, hay más" con el que titulé un archivo de pagemaker que en este momento apenas pasa las cuarenta páginas fue renombrado... (fanfarrias) "Problema mío". Posiblemente les parezca un mal título, poco vendedor o lo que sea, a lo que les contesto: "problema mío". Con esto creo que es un buen momento para cortar, no sé cuánto tiempo estuve acá colgado pero ya son más de la una, y seguramente una vez que me desperté temprano quieran que comparta la comida del domingo con ellos. Iupi. Pero iupi estilo Alacrán, ¿se acuerdan? Bueno, esto ya parece el Truman Show, así que la corto. ¿Les pareció una mierda? Problema mío, ustedes nunca fueron parte de la ecuación... pero ahora que están acá, reitero mis deseos de Feliz Navidad. Qué coco que terminó esto, mejor, váyanse a la puta que los parió. No, vos no. Y vos tampoco. El resto.

Nacho
"problema mío"

martes, 14 de diciembre de 2004

¿Por obligación?

Tanto se ha hablado de la frecuencia de mis posts que me veo obligado a escribir. Antes que me olvide visiten www.gonzabagnasco.blogspot.com. Y commenten por ahí qué les pareció. Por acá la cosa anda compleja. Muy compleja. El trabajo en la imprenta entró en la fase crítica de trabajar los fines de semana. Y como el sábado lo tenía ocupado con el rodaje de un piloto para el cual colaboré con algunos guiones, tuve que ir el domingo de mañana. Sí, el domingo de mañana. Tal vez alguno de ustedes trabaje los domingos de mañana (vendiendo panfletos anarquistas en Tristán Narvaja) pero yo no. Yo no trabajo los domingos de mañana, ¿ok?. Tengo la cabeza a punto de estallar. Estoy pensando las próximas participaciones en radio y televisión (no sé qué va a pasar esta semana porque tengo rodaje miércoles y jueves). Mientras tanto, siento como el cerebro comienza a tentarme con la posibilidad de largar todo a la mierda y atrofiarse en una criatura de sonrisa constante y coeficiente intelectual de dos cifras (conozco el paño, me los cruzo a diario). Es grave. Y yo no sé cuánto tiempo pueda resistirme a ese deseo primigenio de largar todo a la mierda y sentarme a ver las puestas de sol como los mongochos de la gallina degollada. Ayer de madrugada fue la prueba de fuego. Decidí acostarme calculando nueve horas de sueño. Yo soy un tipo que se conforma con seis horas y media, así que calculen lo hecho mierda que andaba. A las cinco de la mañana me despierta el peor sonido de todos. No, no era la sirena de bomberos en la puerta de casa, ni mi vieja gritando que mi viejo acaba de morir, ni la radio pasando el último tema de Alejandro Sanz. Era un mosquito hijo de setecientas mil putas, que me zumbaba en el oido. Para cuando prendí la luz (con extrema dificultad) me di cuenta que el cabrón se había hecho un festín con mi brazo derecho (el que había quedado para arriba, porque yo duermo de coté). Probé tapándome por completo con la sábana, pero zumbaba como un condenado, parecía que tuviera un soplete ninja en el orto. Busqué un venenito de esos que se enchufan. Y lo busqué por todo el cuarto. Estaba seguro que no había, pero tenía la necesidad de seguir buscando, como para seguir con la máxima artiguista de que la esperanza es lo último que se pierde. Y me entré a calentar todavía más. Le pegué a varios objetos de diversa densidad. Y no recuerdo muy bien, pero creo haber lagrimeado frente al último clavo en el sarcófago de impotencias que parecía ser mi vida en ese momento. Y en ese momento fue cuando me vi más cerca de la locura. Como nunca antes en mi vida. Por suerte fui consciente de este hecho. Y la jugué por el lado de la rebeldía, que es lo único que me va quedando. Me calenté mal y dije que un mosquito de mierda no me va a ganar (el mosquito en ese momento representaba la imprenta, la tele, la radio, y algún etcétera en particular más). Me senté al costado de la cama y encontré la solución. La solución al mosquito, no a mi vida. Puse en funcionamiento el ventilador, y lo apunté directamente hacia la cama. Igual no fue tan fácil. El ventilador -que supe comprar en una noche de los descuentos cuando había un Ta-Ta en el Shopping, creo que la misma noche que me compré estos lentes infectos que ahora todo el mundo parece tener unos iguales- tiene problemas de encendido, así que tuve que esperar unos diez minutos para que el bicho llegara a una velocidad suficiente como para espantar las aventuras antropófagas del insecto volador ése. A esa altura ya habían pasado las seis de la mañana, y yo seguía puteando, pero eran puteadas luchadoras, no aquellas puteadas entregadas de algunos minutos antes, donde ese mosquito estuvo a punto de lograr lo que muchos han intentado durante años: volverme loco. Pero no loco lindo, loco de verdad verdad.
¿Querían un post? Fúmense ésta. Habrá más vida servida cruda en este mismo espacio en los días venideros. Tengo un cuento por el primer párrafo hace tres semanas. La idea es buenísima, pero de la lapicera sólo sale basura (como siempre, jaja, son unos vivos bárbaros).
Bueno, me voy a dormir, o a tratar de. Si me ven el 18 con un bate, recuerden la película "Un día de furia", y sepan que nunca en mi vida me gustó el béisbol. Adiós, que Dios los bendiga con una vida llena de caspa.

Nacho
"debe estar mintiendo, como en los libros"

sábado, 4 de diciembre de 2004

Teletontos

De mí podía esperarse. Que con mi personalidad cínica y recalcitrante prefiriera ver la señal de ajuste antes que la Teletón, que no donara un peso partido al medio, y que tirara tantos chistes de humor negro que mi hermana estuvo a punto de utilizar la violencia física conmigo.
Pero esperaba más del colorado de Omar Gutiérrez. En lugar de estar haciendo la cola en un Abitab para donar los mangos que gana por tribunear, lo veo agitando con Chili (era el cantante de los Mensajeros del Amor, a mí no me jodan que ese nombre es una copia trucha de los Obispos...). Pelirrojo ganso, vos tenés que dar la imagen de buena persona, la gente te quiere y te sigue a donde vas, y esas gordichas agitando a tus costados bien podrían estar donando el dinero de su pastafrola base para poner baranditas en todas las cuadras de Montevideo para que los pibes estos no se caigan.
Además el Pinchinatti este haciéndose el enojado y el miedoso de que no van a llegar a la cifra, cuando el Moe me aseguró que con la guita de los grandes empresarios ya llegaron... pero claro, les resulta más divertido succionarle los mangos a la gente comunicorriente.
Hoy me encargaron que escribiera la biografía de Tiger Woods, pero me piden que la haga directamente en inglés y que la mande, no me aceptan que la escriba en español porque es para el público anglosajón. A mí me pega un poquito en el forro de la cartuchera, porque yo leo bastante en inglés, pero para escribir me tranco un poquito y voy a estar diez años para terminar el libro, porque me exigen un mínimo de 400 páginas doble faz e interlineado normal. Lo bueno es que estos reptiles pagan bien, yo pedí en Euros porque me di cuenta que el dolar viene en picada. Espero que si me depositan la mosca en un banco y los yanquis se desmoronan, no me dolarifiquen los euros porque me caliento y les hago un piquete en el orto.
Además del libro ese tengo una propuesta para trabajar los sábados de noche en el carrito de comidas de 18 de Julio y Andes. La paga no es buena (aunque cualquiera es mejor que lo que levanto ahora) pero me aseguraron que hay mucho turista, y que son de dejar billetes en la lata de la caja chica (Euros, I hope). Sería de 10 de la noche a siete de la matina. Seguramente agarre... claro, no les conté, la tele chiquita que tienen está conectada al cable, así que en vez de mirar horas y horas de basura televisiva en el búnker (que cada día me resulta más asfixiante) por lo menos esa televisión la veo en un ámbito urbano, de smog penetrante y borrachos malolientes, de mendigos constantes y pagadores de amor rotativos. Tiempo para decidirme tengo, porque sería a partir de enero. Seguro que podemos organizar la próxima reunión en el espacio adyacente al carrico ése. Ustedes se hacen los boludos y yo les pongo extra condimento en sus Súperhamburgs.
Y no me hagan hablar de Euskal Erría, que ya me llamaron de cinco programas de radio para pedirme mi opinión. Claro, los muy hijos de puta se pensaban que como parezco medio fascistoide me iban a agarrar defendiendo al Charles Bronson ése. Yo les dije que no me interesaban las historias del Far West, y con eso logré que me dejaran en paz. Igual al otro día me llamaron para pedirme mi opinión acerca de los funcionarios de Pluna que están juntando firmas para el Plebiscito del Aire. Parece que las compañías aéreas del extranjero (la mayoría financiadas con capitales de viejitos ricos casados con rubias tontas y veinteañeras) están usufructuando el aire uruguayo. Y todos saben que en el siglo 37 las guerras van a ser por el aire. Entonces desde ahora hay que sacarlos de patitas a la calle a todos ellos. Claro que la ley que proponen es medio vaga, y le daría al inmenso y burocrático estado la potestad para impedir que sus ciudadanos se provean de oxígeno si no es a través de alguno de sus entes autónomos, dirigidos por gente de confianza de los gobiernos de turno, con todo lo cochino que esto implica. Mi opinión al respecto fue "el aire es libre, yo no te toco, yo no te toco".
Dios mío, si pudiera inspirarme así de fácil cuando quiero escribir un cuento, sacaría libros como quien caga.
Esta columna de combustión espontánea ha llegado a su fin. Espero que aquellos de ustedes que pierdan el clásico de mañana sufran como unos condenados por lo menos tres días seguidos, y los que ganen usen la camiseta para ir a trabajar el lunes. Así me hacen el trabajo más fácil cuando los ajusticie con mi Sniper Rifle desde la torre más alta del Euskal Erría.
Las siguientes frases de este post no pueden ser tomadas de manera literal:
todo.
Hasta el próximo capítulo de "¿mi vida es, o se hace?".
Que se la pasen bien. Y si les ofrecen alfajores del Dinosaurio Bernardo, digan que no. Son incomibles.

Nacho
"han habido peores frases de cierre que ésta, pero barely"