...vi gente cantar y no estabas tú. Hubiera dicho Armando Manzanero.
Aunque en realidad ni nieve ni canto. La salida resultó populosa y muy entretenida, tanto que a la hora de la nieve decidimos continuar la charla en la Plaza de Comidas en lugar de comprobar qué tan auténtica era aquella precipitación de agua helada.
Hubo de todo: primeras apariciones, derrames gaseosos, comida y bebida a granel, el libro de Gómez Rufo, y mucho más. Fue una fiesta de todos, así que no ahondaré en el mínimo detalle, sino que los detalles se construirán commentario a commentario de quien haya ido y tenga ganas de aportar.
Gracias por demostrar que el multimedio blog+lista de correo tiene vigencia, y por haberse hecho un rato con la excusa más estúpida sobre la tierra (¿ver nevar?).
Me despido desde el limbo en mi primer domingo sin fútbol. Espero llegar al lunes.
Nacho
"perdón Armando"
El octavo día, Dios creó al blog. Diseñó un sistema de tres pasos, para que cualquier hijo de vecino pudiera tener una página en internet. Y Dios se dio cuenta, demasiado tarde, de la cagada que se había mandado.
domingo, 28 de noviembre de 2004
viernes, 26 de noviembre de 2004
Ensalada de Fruta
¿Cómo les va, commentadores? Tengo que apresurarme porque me voy al toque de Astroboy en un rato y quiero proveerles de un post con mucho contenido para que tengan algo que leer este fin de semana. La primera composición que les presento la realicé entre ayer y hoy. No nació como post, es un ensayo que posiblemente termine en algún libro, si es que vivo lo suficiente como para tener material. Lo que afirmo en este ensayo es 100% real y pienso ponerlo en práctica a rajatabla. Lo que esta historia trae aparejado marca un antes y un después de mi existencia terrenal. 2004: año de antes y despueses. Que termine rápido.
Hasta las pelotas
Acabo de tomar la decisión. Voy a dejar el fútbol para siempre.
Toda mi vida fui a ver a Defensor. Mi viejo me llevaba desde chiquito. Durante mi infancia tuve que soportar las burlas de mis compañeros de generación, en un 99% hinchas de los dos cuadros que se disputan el extraño honor de ganar todos los campeonatos merced a una combinación de presión política y control absoluto de las decisiones arbitrales. Y yo me calentaba. No mucho, pero me calentaba.
Un día por fin abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi situación. Me dejaba influenciar por los resultados deportivos de once tipos que podían o no tener una buena tarde de domingo. Sin contar las cochinadas exógenas de las que eran víctimas day in, day out. Por eso decidí cambiar mi actitud y no calentarme más por ello. Claro, en esa misma época también abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi vida cotidiana, así que el bajón simplemente cambió sus causas.
Sin embargo continué yendo al fútbol. En gran parte porque los domingos de tarde nunca tengo algo mejor para hacer, y es peligrosamente deprimente quedarme en casa mirando las paredes de mi cuarto. Y en parte porque siempre disfruté ese folklore de tribuna, de las puteadas al juez, de la magra campaña y la poca concurrencia, y de la actitud quijotesca de ser el equipo odiado que lucha contra los molinos de viento de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
La gente no entendía. No entendía como podía ir a ver a mi cuadro hasta lejanos rincones de la capital, gritar como enajenado al primer línea, colgarme del alambrado en el gol, y no sufrir el lunes siguiente cuando el partido lo habíamos perdido 2 a 1 en la hora. Ese lunes me buscaban con ojitos felices (¿felices en serio?) y habiendo memorizado alguna frase de doble sentido. O de sentido y medio, en algunos casos no les daba la mollera para más.
Y si el resultado era al revés, era un espectáculo digno de verse. La cabeza gacha, esquivando todas las miradas hacia mí para evitar las gastadas. Como si yo fuera a gastarlos por un partido de fútbol... los gastaría por idiotas, por andar de cabeza gacha.
Pero me pudrí. Me pudrí del juego del gato y el ratón entre vencedores y vencidos. De las camisetas y los gorritos al otro día del partido. De los programas de radio que todos los días dedican horas y horas a hablar de las vicisitudes de la versión más fea del mundo del deporte más hermoso del mundo.
Esta sociedad chiquita que no acepta mi presencia en los estadios (o frente a un televisor) y mi total ataraxia sea cual sea el resultado, me ha llevado a cortar por lo sano. No me van a ver más en una cancha. Voy a llamar y pedir que me cancelen el premium en mi servicio de tevé cable. A lo sumo veré algún partido con amigos, si la excusa de encontrarnos un rato es más fuerte y no se dejan dominar por ese fortísimo agente idiotizante. Seguiré bromeando de fútbol con quienes sé que siempre han bromeado, aún cuando los siga viendo colgados de un pretil en la tribuna más barata de nuestro máximo escenario. Ya vendrán con el caballo cansado.
Con esta determinación continúo alejándome del sistema. Un poco por rebeldía, es cierto, pero también porque creo estar haciendo lo correcto. Así que ya saben: no me inviten con cigarrillos, o alcohol, o mate. No me busquen en la playa, ni en el tablado, ni en la Noche de las Luces. No me ofrezcan un one-night stand. Y bajo ningún concepto me lleven a la rambla un 25 de diciembre o un 1º de enero. La última vez que fui casi sufro un ataque de pánico.
Ha llegado la hora de la despedida. A quienes conocí en la tribuna y supieron disfrutar de las guarradas con clase que profería a los árbitros, les pido que no me extrañen. A la gente del club, que no me guarde rencor. Lo mío es una medida egoísta, es cierto, pero no intento transformarlo en una campaña. Además, sepan que si yo hubiera sido de cualquier otro cuadro, hubiera tomado esta decisión muchísimo tiempo antes. A mi viejo que me disculpe por dejarlo solo, confío en que su sociabilidad (es capaz de sacarle conversación a una mesada de mármol) le permitirá encontrar nuevos sparrings futbolísticos.
Y a mis rivales del Winning Eleven, que no festejen. Me he retirado del fútbol en el mundo real, pero Serbia y Montenegro seguirá pateándoles el trasero en el Playstation por mucho, mucho tiempo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Esa fue la primera parte. Espero que la hayan disfrutado, si quieren commentar al respecto, conocen las vías más que nadie. A continuación les entrego una composición musical en inglés. Bah, en realidad musical per se no es, yo en Los Obispos del Amor hacía las letras y la música aparecía después. O sea que en realidad siempre fui una especie de poeta (¡puaj!). La canción está dedicada a una línea de transporte capitalino.
A-hundred-twenty-one
I'm happy you arrived, darling it's almost time
I'm making last arrangements for a long, long ride
We will be on that car for, like, a couple of days
Even though our destiny is fourteen blocks away.
El estribo:
Take a ride in a-hundred-twenty-one
The treat is pretty bad and the bus is friggin' cold
Join me baby in a-hundred-twenty-one
I want you to be next to me while I'm getting old.
The bus driver is crazy with a tape of Roxette
But you are kissing me, and I just kinda forget
An old lady is standing so I give her my seat
Not only to impress you but my ass fall asleep.
The bus is turning once, and twice and turning again
My stomach starts to suffer undescriptible pain
Now this guy with guitar want us to give him some cash
Because -he says- his songs made us feel a bit less trash.
We took it monday morning now it's friday afternoon
Besides the complications we got home pretty soon
But my girl left the keys to her appartment, so come on
We need to take another ¡hundred-twenty-one!
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Ahora que estoy pensando se la voy a llevar al Negro Rivero hoy de noche a ver qué le parece, capaz que la mecha en el tercer disco y se convierte en un hit de aquellos. A continuación les ofrezco la transcripción del primer infomercial de Premier Reduce Fat Fast, hace una punta de años. Lo tipeé yo, apláudanme.
Premier Reduce Fat Fast
Locutor:
Más de 40.000 personas han comprado el Premier Reduce Fat Fast.
¿Por qué? ¡Porque quieren bajar de peso!
Eric Estrada:
Yo perdí peso.
Perdí 15 libras que había engordado grabando la telenovela "Dos mujeres, un camino".
El peso, lo perdí gracias a Premier Reduce Fat Fast.
Este producto fue, un milagro para mí.
Presentador:
Eric, tú y 45.634 personas, ya han comprado el Premier Reduce, Grasa Rápido.
Este éxito se debe, a que mis vitaminas, sí funcionan.
Viejuja:
Yo tomé Reduce Fat Fast de Premier. Bajé 47 libras y estoy muy contenta.
Gordillo:
Que puedo decir, he perdido 12 kilogramos en el primer mes de uso. En total he perdido 49 kilogramos.
Premier Reduce Fat Fast ha cambiado toda mi vida.
Eric:
Si usted necesita perder peso, yo le consejo que ahora llame el teléfono que aparece en la pantalla.
Locutor:
Haga su pedido ahora mismo y reciba cómodamente en su hogar un frasco de 90 comprimidos del fantástico Reduce Fat Fast por sólo cincuenta y nueve con noventa.
No lo dude. Llame ahora mismo al cinco ocho uno seis mil cien.
Sprayette, las mejores novedades. Satisfacción garantizada o le devolvemos su dinero.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
De copiar y pegar ya se me piantó un lagrimón. Qué tiempos aquellos... Me despido con una carta que envié al correo de lectores del Observador a fines del año 1998. Me pareció interesante repasar qué mierda pensaba en aquella época. La carta no ha sido modificada, algunos datos personales han sido trastocados para proteger mi intimidad, al mejor estilo de "Mi Vida Secreta".
Carta al Correo de Lectores
Sr. Director:
Existen temas corrientes en el ámbito informativo y otros que cada tanto resurgen y dan que hablar por algún tiempo. Tal es el caso de la detención del Gral. Pinochet en Inglaterra, que resucitó una gran cantidad de tensiones referentes a distintos regímenes autoritarios y la validez de unos u otros. Al mismo tiempo en las páginas de los periódicos comenzaron a deslizarse opiniones poco objetivas y comentarios de lectores que no evitan ocultar su afiliación ideológica.
El leer la sección de Correo de Lectores del pasado sábado fue la gota que colmó el vaso y me hizo enviarle estas líneas.
En lo personal considero lamentables las reivindicaciones que tanto izquierdistas como derechistas realizan sobre los mandatarios que pertenecían a tales corrientes, defendiendo a Pinochet y atacando a Fidel Castro y viceversa. ¿Acaso las vidas humanas importan solamente si adhieren a una u otra idea? Si es así me informé mal. Creí que la Guerra Fría había terminado. Peor aún, algunos parecen creer en alguna teoría "cuantitativa de las malas acciones", haciendo recuentos de las víctimas de diferentes dictadores para decir: "miren, ellos mataron más que nosotros".
Hoy en día los políticos no arriesgan ni medio voto para condenar crímenes contra la humanidad sino que primero consultan la ideología que profesaba y luego sí, atacar al genocida del bloque opuesto o justificar al libertador que pertenece al propio, todo acompañado con una sonrisa.
Mi humilde petición sería la siguiente: basta de menospreciar tanto la vida de las personas, basta de publicaciones "recontra"-parciales (no es éste el caso) que lo único que hacen es tergiversar la información y publicar sólo lo más conveniente y basta de políticos que se preocupen sólo por contentar a su rebaño. Es hora que todos juntos se pusieran a pensar en la gente como un todo, no como un montón de fracciones.
Lamentablemente dudo mucho que cualquiera de estas modestas sugerencias llegue a cumplirse, ya que termine como termine el tema de Pinochet, el próximo es un año de elecciones.
Y todas las características apuntadas anteriormente se repiten ad nauseam.
Ignacio Alcuri
C.I. 2.XXX.XXX-8
J.L. Zorrilla 2XX
C.P. XX300
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
By the way, la carta fue publicada. Tenía el original en la vuelta, pero lo perdí.
Bueno ammiguilios, me voy a calentar unos Frank Furters para tener algo en el estómago antes de salir para el toque. Va a estar acojonante, lo sé porque he escuchado el disco y puedo afirmar con propiedad que está muy bueno (para mí). Espero que hayan disfrutado este formato, tengo más guasadas para agregar en futuros posts. Si me ven hoy de noche tengo unos caramelos de menta para regalar. Fui a comprar el almuerzo con Tickets Alimentación y como me sobraban dos pesos la cajera me sugirió que agarrara cuatro caramelos de menta. Y yo sólo tolero la menta en la pasta de dientes. ¿Saben que en una semana rompí dos cepillos de dientes? Es que yo apoyo un dedo en la zona que doblan y flexiono para sacarles el agüita después de usarlo, y se vé que hubo un período de tiempo de necesidá de descargar energía que hice demasiada presión y rompí el cepi-io. Pensé que era porque estaba viejo, y me vino bárbaro porque estaba viejo. Pero mi vieja (valga la redundancia) me compró uno nuevo igualito y al rato lo volví a romper de la misma manera. Ahora me cepillo con un cepillo cortito cortito, y para llegar a las muelas casi que me tengo que meter la mano entera en la boca. Mierda, me colgué a escribir otra vez. Por qué no me colgaré con los cuentos para tener historias más largas en lugar de divagues de tres renglones... mejor, el público objetivo se distrae a partir del renglón cinco.
Y recuerden, al que quiera, nos vemos mañana sábado 27 de noviembre a las 18:00 hs. en la Plaza de Comidas del Shopping Punta Carretas. Me reconocerán porque estaré usando la misma cara que en la solapa del libro.
Nacho
"el año que viene es el posta-posta. recuérdenlo."
Hasta las pelotas
Acabo de tomar la decisión. Voy a dejar el fútbol para siempre.
Toda mi vida fui a ver a Defensor. Mi viejo me llevaba desde chiquito. Durante mi infancia tuve que soportar las burlas de mis compañeros de generación, en un 99% hinchas de los dos cuadros que se disputan el extraño honor de ganar todos los campeonatos merced a una combinación de presión política y control absoluto de las decisiones arbitrales. Y yo me calentaba. No mucho, pero me calentaba.
Un día por fin abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi situación. Me dejaba influenciar por los resultados deportivos de once tipos que podían o no tener una buena tarde de domingo. Sin contar las cochinadas exógenas de las que eran víctimas day in, day out. Por eso decidí cambiar mi actitud y no calentarme más por ello. Claro, en esa misma época también abrí los ojos y comprendí lo absurdo de mi vida cotidiana, así que el bajón simplemente cambió sus causas.
Sin embargo continué yendo al fútbol. En gran parte porque los domingos de tarde nunca tengo algo mejor para hacer, y es peligrosamente deprimente quedarme en casa mirando las paredes de mi cuarto. Y en parte porque siempre disfruté ese folklore de tribuna, de las puteadas al juez, de la magra campaña y la poca concurrencia, y de la actitud quijotesca de ser el equipo odiado que lucha contra los molinos de viento de la Asociación Uruguaya de Fútbol.
La gente no entendía. No entendía como podía ir a ver a mi cuadro hasta lejanos rincones de la capital, gritar como enajenado al primer línea, colgarme del alambrado en el gol, y no sufrir el lunes siguiente cuando el partido lo habíamos perdido 2 a 1 en la hora. Ese lunes me buscaban con ojitos felices (¿felices en serio?) y habiendo memorizado alguna frase de doble sentido. O de sentido y medio, en algunos casos no les daba la mollera para más.
Y si el resultado era al revés, era un espectáculo digno de verse. La cabeza gacha, esquivando todas las miradas hacia mí para evitar las gastadas. Como si yo fuera a gastarlos por un partido de fútbol... los gastaría por idiotas, por andar de cabeza gacha.
Pero me pudrí. Me pudrí del juego del gato y el ratón entre vencedores y vencidos. De las camisetas y los gorritos al otro día del partido. De los programas de radio que todos los días dedican horas y horas a hablar de las vicisitudes de la versión más fea del mundo del deporte más hermoso del mundo.
Esta sociedad chiquita que no acepta mi presencia en los estadios (o frente a un televisor) y mi total ataraxia sea cual sea el resultado, me ha llevado a cortar por lo sano. No me van a ver más en una cancha. Voy a llamar y pedir que me cancelen el premium en mi servicio de tevé cable. A lo sumo veré algún partido con amigos, si la excusa de encontrarnos un rato es más fuerte y no se dejan dominar por ese fortísimo agente idiotizante. Seguiré bromeando de fútbol con quienes sé que siempre han bromeado, aún cuando los siga viendo colgados de un pretil en la tribuna más barata de nuestro máximo escenario. Ya vendrán con el caballo cansado.
Con esta determinación continúo alejándome del sistema. Un poco por rebeldía, es cierto, pero también porque creo estar haciendo lo correcto. Así que ya saben: no me inviten con cigarrillos, o alcohol, o mate. No me busquen en la playa, ni en el tablado, ni en la Noche de las Luces. No me ofrezcan un one-night stand. Y bajo ningún concepto me lleven a la rambla un 25 de diciembre o un 1º de enero. La última vez que fui casi sufro un ataque de pánico.
Ha llegado la hora de la despedida. A quienes conocí en la tribuna y supieron disfrutar de las guarradas con clase que profería a los árbitros, les pido que no me extrañen. A la gente del club, que no me guarde rencor. Lo mío es una medida egoísta, es cierto, pero no intento transformarlo en una campaña. Además, sepan que si yo hubiera sido de cualquier otro cuadro, hubiera tomado esta decisión muchísimo tiempo antes. A mi viejo que me disculpe por dejarlo solo, confío en que su sociabilidad (es capaz de sacarle conversación a una mesada de mármol) le permitirá encontrar nuevos sparrings futbolísticos.
Y a mis rivales del Winning Eleven, que no festejen. Me he retirado del fútbol en el mundo real, pero Serbia y Montenegro seguirá pateándoles el trasero en el Playstation por mucho, mucho tiempo.
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Esa fue la primera parte. Espero que la hayan disfrutado, si quieren commentar al respecto, conocen las vías más que nadie. A continuación les entrego una composición musical en inglés. Bah, en realidad musical per se no es, yo en Los Obispos del Amor hacía las letras y la música aparecía después. O sea que en realidad siempre fui una especie de poeta (¡puaj!). La canción está dedicada a una línea de transporte capitalino.
A-hundred-twenty-one
I'm happy you arrived, darling it's almost time
I'm making last arrangements for a long, long ride
We will be on that car for, like, a couple of days
Even though our destiny is fourteen blocks away.
El estribo:
Take a ride in a-hundred-twenty-one
The treat is pretty bad and the bus is friggin' cold
Join me baby in a-hundred-twenty-one
I want you to be next to me while I'm getting old.
The bus driver is crazy with a tape of Roxette
But you are kissing me, and I just kinda forget
An old lady is standing so I give her my seat
Not only to impress you but my ass fall asleep.
The bus is turning once, and twice and turning again
My stomach starts to suffer undescriptible pain
Now this guy with guitar want us to give him some cash
Because -he says- his songs made us feel a bit less trash.
We took it monday morning now it's friday afternoon
Besides the complications we got home pretty soon
But my girl left the keys to her appartment, so come on
We need to take another ¡hundred-twenty-one!
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Ahora que estoy pensando se la voy a llevar al Negro Rivero hoy de noche a ver qué le parece, capaz que la mecha en el tercer disco y se convierte en un hit de aquellos. A continuación les ofrezco la transcripción del primer infomercial de Premier Reduce Fat Fast, hace una punta de años. Lo tipeé yo, apláudanme.
Premier Reduce Fat Fast
Locutor:
Más de 40.000 personas han comprado el Premier Reduce Fat Fast.
¿Por qué? ¡Porque quieren bajar de peso!
Eric Estrada:
Yo perdí peso.
Perdí 15 libras que había engordado grabando la telenovela "Dos mujeres, un camino".
El peso, lo perdí gracias a Premier Reduce Fat Fast.
Este producto fue, un milagro para mí.
Presentador:
Eric, tú y 45.634 personas, ya han comprado el Premier Reduce, Grasa Rápido.
Este éxito se debe, a que mis vitaminas, sí funcionan.
Viejuja:
Yo tomé Reduce Fat Fast de Premier. Bajé 47 libras y estoy muy contenta.
Gordillo:
Que puedo decir, he perdido 12 kilogramos en el primer mes de uso. En total he perdido 49 kilogramos.
Premier Reduce Fat Fast ha cambiado toda mi vida.
Eric:
Si usted necesita perder peso, yo le consejo que ahora llame el teléfono que aparece en la pantalla.
Locutor:
Haga su pedido ahora mismo y reciba cómodamente en su hogar un frasco de 90 comprimidos del fantástico Reduce Fat Fast por sólo cincuenta y nueve con noventa.
No lo dude. Llame ahora mismo al cinco ocho uno seis mil cien.
Sprayette, las mejores novedades. Satisfacción garantizada o le devolvemos su dinero.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
De copiar y pegar ya se me piantó un lagrimón. Qué tiempos aquellos... Me despido con una carta que envié al correo de lectores del Observador a fines del año 1998. Me pareció interesante repasar qué mierda pensaba en aquella época. La carta no ha sido modificada, algunos datos personales han sido trastocados para proteger mi intimidad, al mejor estilo de "Mi Vida Secreta".
Carta al Correo de Lectores
Sr. Director:
Existen temas corrientes en el ámbito informativo y otros que cada tanto resurgen y dan que hablar por algún tiempo. Tal es el caso de la detención del Gral. Pinochet en Inglaterra, que resucitó una gran cantidad de tensiones referentes a distintos regímenes autoritarios y la validez de unos u otros. Al mismo tiempo en las páginas de los periódicos comenzaron a deslizarse opiniones poco objetivas y comentarios de lectores que no evitan ocultar su afiliación ideológica.
El leer la sección de Correo de Lectores del pasado sábado fue la gota que colmó el vaso y me hizo enviarle estas líneas.
En lo personal considero lamentables las reivindicaciones que tanto izquierdistas como derechistas realizan sobre los mandatarios que pertenecían a tales corrientes, defendiendo a Pinochet y atacando a Fidel Castro y viceversa. ¿Acaso las vidas humanas importan solamente si adhieren a una u otra idea? Si es así me informé mal. Creí que la Guerra Fría había terminado. Peor aún, algunos parecen creer en alguna teoría "cuantitativa de las malas acciones", haciendo recuentos de las víctimas de diferentes dictadores para decir: "miren, ellos mataron más que nosotros".
Hoy en día los políticos no arriesgan ni medio voto para condenar crímenes contra la humanidad sino que primero consultan la ideología que profesaba y luego sí, atacar al genocida del bloque opuesto o justificar al libertador que pertenece al propio, todo acompañado con una sonrisa.
Mi humilde petición sería la siguiente: basta de menospreciar tanto la vida de las personas, basta de publicaciones "recontra"-parciales (no es éste el caso) que lo único que hacen es tergiversar la información y publicar sólo lo más conveniente y basta de políticos que se preocupen sólo por contentar a su rebaño. Es hora que todos juntos se pusieran a pensar en la gente como un todo, no como un montón de fracciones.
Lamentablemente dudo mucho que cualquiera de estas modestas sugerencias llegue a cumplirse, ya que termine como termine el tema de Pinochet, el próximo es un año de elecciones.
Y todas las características apuntadas anteriormente se repiten ad nauseam.
Ignacio Alcuri
C.I. 2.XXX.XXX-8
J.L. Zorrilla 2XX
C.P. XX300
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By the way, la carta fue publicada. Tenía el original en la vuelta, pero lo perdí.
Bueno ammiguilios, me voy a calentar unos Frank Furters para tener algo en el estómago antes de salir para el toque. Va a estar acojonante, lo sé porque he escuchado el disco y puedo afirmar con propiedad que está muy bueno (para mí). Espero que hayan disfrutado este formato, tengo más guasadas para agregar en futuros posts. Si me ven hoy de noche tengo unos caramelos de menta para regalar. Fui a comprar el almuerzo con Tickets Alimentación y como me sobraban dos pesos la cajera me sugirió que agarrara cuatro caramelos de menta. Y yo sólo tolero la menta en la pasta de dientes. ¿Saben que en una semana rompí dos cepillos de dientes? Es que yo apoyo un dedo en la zona que doblan y flexiono para sacarles el agüita después de usarlo, y se vé que hubo un período de tiempo de necesidá de descargar energía que hice demasiada presión y rompí el cepi-io. Pensé que era porque estaba viejo, y me vino bárbaro porque estaba viejo. Pero mi vieja (valga la redundancia) me compró uno nuevo igualito y al rato lo volví a romper de la misma manera. Ahora me cepillo con un cepillo cortito cortito, y para llegar a las muelas casi que me tengo que meter la mano entera en la boca. Mierda, me colgué a escribir otra vez. Por qué no me colgaré con los cuentos para tener historias más largas en lugar de divagues de tres renglones... mejor, el público objetivo se distrae a partir del renglón cinco.
Y recuerden, al que quiera, nos vemos mañana sábado 27 de noviembre a las 18:00 hs. en la Plaza de Comidas del Shopping Punta Carretas. Me reconocerán porque estaré usando la misma cara que en la solapa del libro.
Nacho
"el año que viene es el posta-posta. recuérdenlo."
domingo, 21 de noviembre de 2004
Es el fútbol...
...es mi vida, una pasión compartida, y no me acuerdo del resto de la canción.
Antes de incurrir en el ¿tema? de hoy, déjenme anunciarles con toda la naturalidad del mundo que me encuentro escribiendo desde mi cuartel general. Desde el piso moquetteado de mi cuarto, donde una nueva/vieja computadora se ubica apenas sesgada del televisor, para permitirme esa doble tarea de purgar información negativa mientras ingiero información (en este caso negativa porque Boca va perdiendo con Arsenal). En un rato me lo llevo en un diskette y lo posteo en mi viejo y querido Blogger. Bueno, arranquemos.
De las actividades que realizo con frecuencia, existen dos que desearía verlas desaparecer de mi agenda para siempre. Una es la escritura por necesidad. Y no me refiero a necesidad económica, qué más querría que levantar unos mangos por estos panfletos desdibujados. Me refiero a la escritura por necesidad mental. Me gustaría no tener que escribir para llenar vacíos, sino simplemente para crear espacios.
La segunda actividad es, sin dudas, ir al fútbol.
No me malinterpreten. He llegado a disfrutar mucho yendo a ver a Defensor. No por el resultado, sea cual sea. No voy a dejar que mi estado de ánimo pendule de acuerdo a la buena puntería de once crestianos. Conozco gente que es así y da penita. Me divierto cuando se me ocurre alguna genialidad para gritarle al árbitro, y al llenarme los pulmones y gritarla a viva voz, algunos de los espectadores salen por un segundo de ese conglomerado de pasto y pelota y sudor maloliente, y capaz que hasta por una milésima de segundo comprender el terrible oxímoron de la expresión "deporte profesional".
Y además el fútbol del domingo está cargado de otros significados. El almuerzo apresurado para salir de la casa dejando a la esposa en absoluta soledad en el día que tenían para hangoutear. O en el peor de los casos arrastrarla hasta la cancha para que cuide los nenes y putearla cada vez que hace una pregunta estúpida (pregunta para hacerse la interesada, y no sabe nada porque NO LE INTERESA, joder y me cago en la leche).
Del mate no me quejo, su omnipresencia garantiza que me toparé con él dentro del Franzini o en cualquier otro metro cuadrado de terreno público de la ciudad de Montevideo.
Pero lo que tiene una tribuna de fútbol en una densidad mucho mayor son los quejicas. Esos tipos viejos (o viejos de alma) que se quejan absolutamente de todo. Del cuadro, de los jueces, del rival, del clima, de los vendedores, de las mujeres (que preguntan estupideces), de los nenes, de los altoparlantes y de lo mal que juega ése tipo que les hizo ganar 700 partidos uno a cero con gol suyo pero que como hoy no le tiraron una sola pelota bien no pudo hacer nada. Sí, los giles pedían que sacaran a Gonzalo Vargas. Hasta yo con mis conocimientos limitados de fútbol me veía con la autoridad moral de imaginarme con un bate de béisbol partiéndoles el cráneo (lo de la imagen mía empuñando el bate de béisbol daría para una larga charla, porque me sucede a menudo).
Y capaz que no se me hubiera ocurrido hablar de fútbol en este blog de publicación ocasional de no haber sido por el rival que enfrentó a Defensor en la tarde de hoy.
El tipo (personifico en él a los once energúmenos) hizo tiempo desde el primer minuto. Y ni siquiera hizo tiempo con clase. No, fue lamentable. Con el correr del partido el golero se tomaba más minutos para sacar los saques de meta. Los jugadores que caían al piso necesitaban más y más atención médica. Llegaron a sacarle tarjeta amarilla a un flaco por lo que tardó en salir de la cancha cuando lo cambiaron. E imagínense cuánto tardo en salir el fulano que expulsaron. Súmenle la tribuna festejando el cero a cero más grande de este fútbol uruguayo de mierda (ojo, que "fútbol uruguayo" es casi otro oxímoron). Por eso lo agregué a la pequeña lista de actividades a erradicar.
Pero por ahora no puedo. Mi cerebro no resiste un domingo de tarde en solitario. Alcanza con las 40 (8 horas x 5 días) semanales de confinamiento solitario en la fotomecánica digital. Pero los domingos de tarde además son muy peligrosos. Es el momento de la semana en que el espíritu está en su punto más bajo (y considerando cuál es el punto alto, es muuucho decir). Es necesaria la inclusión de una actividad distractiva. Dos horitas y media, o tres, que se van sin pena ni gloria (bah, a veces con pena, sobre todo si los arbitrajes son abortos de la naturaleza).
Por ahora debo conformarme con esto, y volver a la senda de la puteada delirante desde la tribuna. Además, todavía integro el reducido staff de "Siempre de la Viola" (domingos, 22:30, 890 AM), así que es conveniente que si voy a hablar del partido de fútbol, al menos lo haya visto.
Y ahora que lo pienso mañana arranca el básketbol, deporte cuya movilidad, comparada con el fútbol uruguayo, es como comparar a Flash con Súperman. Ambos son más rápidos que yo, pero Flash iba a 800.000 km/h. (o por lo menos Barry Allen, en la época de las cartas de los Súper Amigos) mientras que Súperman lo hacía a sólo 400 km/h., si la memoria no me falla. O sea, no hay comparación. Por eso seguramente mañana vaya al Palacio Gastón Güelfi a ver Defensor-Malvín. Siempre y cuando no haya que quedarse en la Fortaleza de la Soledad (y con eso junté la soledad del laburo con la guarida de Súperman. Ven, por eso yo tengo un blog y ustedes no. Ustedes dos. El resto de ustedes sí tienen blog y los visito generalmente. Pero les hablaba a ustedes dos).
Así que para mañana tengo algo que hacer. El martes tengo que preparar lo del miércoles, el miércoles tengo que preparar lo del jueves, y el jueves ya tengo actividá. Y quería proponer desde acá la actividad para el que se prenda el próximo sábado. A las 18 horas me voy a encontrar con el que pinte en el Shopping de Punta Carretas para tomarnos una cocacola o similar. Cuando den las 19 horas, presenciaremos cómo nieva en la zona del arbolito, acompañados por el Montevideo Gospel Choir. Esta es una acitividad oficial del Blog que no intenta opacar la despedida del año el día 17, donde tiraremos la casa por la ventana. Ya estamos en busca de una casa prefabricada de pequeñas dimensiones, y se mandó a hacer una ventana de cincuenta metros por cincuenta, por donde será tirada la casa antes de concluir la reunión, para el regocijo de los presentes.
Bueno, voy cerrando porque si no posteo rápido me pierdo el auto que me lleva hasta la radio. Nos leemos.
Nacho
"Incluso en estos tiempos" (Joaquín Sabina)
Antes de incurrir en el ¿tema? de hoy, déjenme anunciarles con toda la naturalidad del mundo que me encuentro escribiendo desde mi cuartel general. Desde el piso moquetteado de mi cuarto, donde una nueva/vieja computadora se ubica apenas sesgada del televisor, para permitirme esa doble tarea de purgar información negativa mientras ingiero información (en este caso negativa porque Boca va perdiendo con Arsenal). En un rato me lo llevo en un diskette y lo posteo en mi viejo y querido Blogger. Bueno, arranquemos.
De las actividades que realizo con frecuencia, existen dos que desearía verlas desaparecer de mi agenda para siempre. Una es la escritura por necesidad. Y no me refiero a necesidad económica, qué más querría que levantar unos mangos por estos panfletos desdibujados. Me refiero a la escritura por necesidad mental. Me gustaría no tener que escribir para llenar vacíos, sino simplemente para crear espacios.
La segunda actividad es, sin dudas, ir al fútbol.
No me malinterpreten. He llegado a disfrutar mucho yendo a ver a Defensor. No por el resultado, sea cual sea. No voy a dejar que mi estado de ánimo pendule de acuerdo a la buena puntería de once crestianos. Conozco gente que es así y da penita. Me divierto cuando se me ocurre alguna genialidad para gritarle al árbitro, y al llenarme los pulmones y gritarla a viva voz, algunos de los espectadores salen por un segundo de ese conglomerado de pasto y pelota y sudor maloliente, y capaz que hasta por una milésima de segundo comprender el terrible oxímoron de la expresión "deporte profesional".
Y además el fútbol del domingo está cargado de otros significados. El almuerzo apresurado para salir de la casa dejando a la esposa en absoluta soledad en el día que tenían para hangoutear. O en el peor de los casos arrastrarla hasta la cancha para que cuide los nenes y putearla cada vez que hace una pregunta estúpida (pregunta para hacerse la interesada, y no sabe nada porque NO LE INTERESA, joder y me cago en la leche).
Del mate no me quejo, su omnipresencia garantiza que me toparé con él dentro del Franzini o en cualquier otro metro cuadrado de terreno público de la ciudad de Montevideo.
Pero lo que tiene una tribuna de fútbol en una densidad mucho mayor son los quejicas. Esos tipos viejos (o viejos de alma) que se quejan absolutamente de todo. Del cuadro, de los jueces, del rival, del clima, de los vendedores, de las mujeres (que preguntan estupideces), de los nenes, de los altoparlantes y de lo mal que juega ése tipo que les hizo ganar 700 partidos uno a cero con gol suyo pero que como hoy no le tiraron una sola pelota bien no pudo hacer nada. Sí, los giles pedían que sacaran a Gonzalo Vargas. Hasta yo con mis conocimientos limitados de fútbol me veía con la autoridad moral de imaginarme con un bate de béisbol partiéndoles el cráneo (lo de la imagen mía empuñando el bate de béisbol daría para una larga charla, porque me sucede a menudo).
Y capaz que no se me hubiera ocurrido hablar de fútbol en este blog de publicación ocasional de no haber sido por el rival que enfrentó a Defensor en la tarde de hoy.
El tipo (personifico en él a los once energúmenos) hizo tiempo desde el primer minuto. Y ni siquiera hizo tiempo con clase. No, fue lamentable. Con el correr del partido el golero se tomaba más minutos para sacar los saques de meta. Los jugadores que caían al piso necesitaban más y más atención médica. Llegaron a sacarle tarjeta amarilla a un flaco por lo que tardó en salir de la cancha cuando lo cambiaron. E imagínense cuánto tardo en salir el fulano que expulsaron. Súmenle la tribuna festejando el cero a cero más grande de este fútbol uruguayo de mierda (ojo, que "fútbol uruguayo" es casi otro oxímoron). Por eso lo agregué a la pequeña lista de actividades a erradicar.
Pero por ahora no puedo. Mi cerebro no resiste un domingo de tarde en solitario. Alcanza con las 40 (8 horas x 5 días) semanales de confinamiento solitario en la fotomecánica digital. Pero los domingos de tarde además son muy peligrosos. Es el momento de la semana en que el espíritu está en su punto más bajo (y considerando cuál es el punto alto, es muuucho decir). Es necesaria la inclusión de una actividad distractiva. Dos horitas y media, o tres, que se van sin pena ni gloria (bah, a veces con pena, sobre todo si los arbitrajes son abortos de la naturaleza).
Por ahora debo conformarme con esto, y volver a la senda de la puteada delirante desde la tribuna. Además, todavía integro el reducido staff de "Siempre de la Viola" (domingos, 22:30, 890 AM), así que es conveniente que si voy a hablar del partido de fútbol, al menos lo haya visto.
Y ahora que lo pienso mañana arranca el básketbol, deporte cuya movilidad, comparada con el fútbol uruguayo, es como comparar a Flash con Súperman. Ambos son más rápidos que yo, pero Flash iba a 800.000 km/h. (o por lo menos Barry Allen, en la época de las cartas de los Súper Amigos) mientras que Súperman lo hacía a sólo 400 km/h., si la memoria no me falla. O sea, no hay comparación. Por eso seguramente mañana vaya al Palacio Gastón Güelfi a ver Defensor-Malvín. Siempre y cuando no haya que quedarse en la Fortaleza de la Soledad (y con eso junté la soledad del laburo con la guarida de Súperman. Ven, por eso yo tengo un blog y ustedes no. Ustedes dos. El resto de ustedes sí tienen blog y los visito generalmente. Pero les hablaba a ustedes dos).
Así que para mañana tengo algo que hacer. El martes tengo que preparar lo del miércoles, el miércoles tengo que preparar lo del jueves, y el jueves ya tengo actividá. Y quería proponer desde acá la actividad para el que se prenda el próximo sábado. A las 18 horas me voy a encontrar con el que pinte en el Shopping de Punta Carretas para tomarnos una cocacola o similar. Cuando den las 19 horas, presenciaremos cómo nieva en la zona del arbolito, acompañados por el Montevideo Gospel Choir. Esta es una acitividad oficial del Blog que no intenta opacar la despedida del año el día 17, donde tiraremos la casa por la ventana. Ya estamos en busca de una casa prefabricada de pequeñas dimensiones, y se mandó a hacer una ventana de cincuenta metros por cincuenta, por donde será tirada la casa antes de concluir la reunión, para el regocijo de los presentes.
Bueno, voy cerrando porque si no posteo rápido me pierdo el auto que me lleva hasta la radio. Nos leemos.
Nacho
"Incluso en estos tiempos" (Joaquín Sabina)
martes, 16 de noviembre de 2004
Insólitas Influencias Inmediatas
Mientras navego por Internet buscando la próxima noticia para desarrollar en Bien Despiertos (jueves, 9:30 AM aprox.) pintó Blog. Voy a hacer una lista de las informaciones que he estado incorporando a mi organismo en los últimos días. ¿Por qué? Este Blog no admite porqués. Dije que pintó y chau.
MUSICA: en este momento suena un disco de Daniel Melingo. "Tangos Bajos". Hacía años que no escuchaba a Melingo, pero el otro día en lo de un coleguilla del humor sonaba de fondo, así que a la vuelta agarré el eMule y lo puse a hacer lo que hace mejor. Esta música es una bocanada de aire fresco a la andanada electrónica de los últimos días (encabezada por lejos por el despampanante "Palookaville" de Fatboy Slim).
Y no puedo dejar de mencionar que compré un disco, por primera vez en meses (sin mencionar el subjetivamente excelente "Automática" de Astroboy). Me compré el disco "Los Tontos" del grupo homónimo. Una joya, un discazo. Un cague de risa. Todo eso y mucho más. Yo lo tenía en cassette y me puse muy mal cuando lo perdí. Ahora hemos vuelto a encontrarnos. De consumo obligatorio.
LIBROS: me compré "Animal de Radio" de Lalo Mir y Carlos Barragán. Si bien no es exactamente el tipo de humor que prefiero, lo estoy disfrutando inmensamente. A esto le agrego "Ángeles y Demonios" de Dan Brown, precuela del "Código Da Vinvi", único libro que compite en ventas con "Combo 2" y "Sobredosis Pop", que todavía se sigue vendiendo. No se olviden que vienen las fiestas, ¿qué mejor que regalar libros? Y no me refiero ni a Mir ni a Brown.
REVISTAS: me crucé con un numerito de la TXT. Cuando la veo la compro, pero a veces se pone esquiva. También tengo la Mano y la Rolling. Entre las tres cubro bien la inmensa cantidad de viajes en ómnibus.
COMICS: volví a leer la serie "Lucifer", de Mike Carey. El tipo toma al personaje creado por Neil Gaiman y Sam Keith en las páginas de "Sandman" y crea una historia fantástica a su alrededor. El personaje es un verdadero hijoputa, con lo cual me siento identificado. No tanto como me puedo identificar con John Constantine (exijo royalties) pero "Lucifer" derrota a "Hellblazer" porque cuenta con un único escritor que le da su toque a la serie de principio a fin. "Plastic Man" de Kyle Baker es desopilante, pero como no la compra ni mongo seguro que la cancelan en un par de meses. Y eso que ganó el Eisner y el Harvey.
TELE: el otro día vi el segundo capítulo de la nueva temporada de "Scrubs". Ya me perdí el primero. Además vi una "SNL" que no había visto, creo que era el final de temporada, porque Jimmy Fallon se pelaba como un ajo. Pero más allá de eso sigo mirando menos tele.
INTERNET: más de lo mismo. Comics, comics, comics. Ahora estuve buscando noticias científicas para mi columna en la tele, pero poco más. Y cada vez creo más en una diabólica conspiración de MSN, ya que nunca me cruzo con mis contactos, entre a la hora que entre.
RADIO: mi viejo deja la radio que está cerca de la computadora siempre prendida y en Sarandí, pero cuando llego siempre la apago. De tarde en el laburo escucho Justicia Infinita, y dependiendo del caudal y el tipo de trabajo, Segunda Pelota. Y ayer estuve un rato escuchando la FM Evangélica ZOE, y reconozco que la encontré disfrutable.*
*Eufemismo para decir que me descostillé de la risa.
Bueno, gentuza, si quieren únanse a la causa de enumerar sus insólitas influencias (inmediatas, porque una buena lista cambia semana a semana). Commenten, que para eso estoy.
Ah, y volví a escribir ficción, después de más de dos meses. Un sólo cuento, sin humor absurdo pero con el característico vómito mental. Un terrorista pone una bomba en el Palacio de la Luz, sede central de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE). Poca cosa más sucede en la historia, pero me sentí mejor después de escribirla. Esperemos que para el 2006 llegue a una cantidad de páginas suficiente como para permitirme un nuevo lanzamiento literario. Si alguno tiene sugerencias para el título empiece hoy. "Sobredosis Pop" me lo dijo el negro Martín, cantante de Astroboy. "Combo 2" se me ocurrió a mí. La lógica indica que el próximo vuelve a ser un título sugerido por alguien más. Igual yo tengo alguna idea... pero no sé si tirarla acá. Con las miles de personas que transitan por esta página tengo miedo de que se entere Sarandí y me lo registre.
¿Alguno de ustedes lee el post hasta el final? No puedo creer que tengan tanta paciencia. Bah, si soportaron el cuento del Mega Power URSS Turbo, que era más largo que sobretodo de anaconda, pueden soportar esto. Mierda que estuve tiempo para terminar ese cuento. La primera parte salió casi toda de una. Pero me tranqué cuando el robot sale por primera vez del cuartel. Sabía que quería terminar con una pelea en Tokio, como en las mejores películas terrajas, y sabía que tenía que luchar contra el mayor exponente del capitalismo, pero me trancaba. La clave era el tiempo que necesitaban los yanquis para preparar un robot similar. De ahí que el MPUT primero azota lugares desolados del planeta. ¿Vieron cómo me preocupé por no dejar holes en el plot? Ni los mejores escritores de Hollywood se calientan tanto.
Che, si quieren un fin de semana de estos nos encontramos en el Punta Carretas Shopping. Podemos o no tomarnos una cocacola en la Plaza de Comidas, y charlar un rato, pero esa no es la razón principal. A las 15, 17, 19 y 21 hs. cae nieve, o al menos eso prometen los volantes que tiraron por debajo de mi puerta. Qué mejor reunión para esta communidad bizarra que presenciar como nieva en el Shopping (sin mencionar que soy un tipo vago y esto queda a media cuadra de casa).
Qué manera de escribir huevadas. Es la falta de comunicación que tengo, por seguir ocho horas diarias en el laburo en la soledad más absoluta. Me han sugerido que me compre una pelota de vóleibol en el escritorio de al lado y empiece a hablarle, pero ya estoy demasiado cerca de la locura como para seguirla tentando. Les decía, que esa necesidad expresiva, aún sin contar con un interlocutor directo como es este caso, es lo que me lleva a seguir escribiendo sin parar. Necesito charlar, dammit! Y ya saben lo que me ocurre con el MSN si estuvieron atentos en la primera parte de este post que se fue, como siempre, por las ramas.
Terminó el primer disco de Melingo, voy a poner el segundo.
Ah, novedad. Acabo de cambiar unos dolarucos para comprarme una computadora usada y de características nada envidiables (fueron pocos dolarucos, obviamente). Este complejo procesador de texto irá ubicado en alguna parte de mi increiblemente desordenado cuarto (ver El Observador, domingo 14 de noviembre). En él me dedicaré a escribir a mis anchas, sin limitaciones de horarios, como me sucede con la computadora comunitaria desde la que les escribo en este momento. Claro, son la una menos cuarto y no hay nadie en la vuelta. Además, voy a poder escribir mientras miro la tele, eso está muy bueno. No voy a tener internet, pero eso no calienta. De última escribo los posts allá y los traigo en un disquito. Eso cuando me compre un monitor, claro. Por ahora, sólo la torre. Éramos tan pobres.
Si alguno de ustedes tiene una mesita ratona para apoyar la computadora (quiero que esté en una mesita ratona) avise. Si tiene otro tipo de objetos valiosos que me quiera regalar, incluyendo esos papelitos con las fotos de los próceres, avise.
Bueno, espero que no haya commetido muchas cagadas idiomáticas, porque ni en pedo me releo todo lo que acabo de escribir. Me voy silbando bajito. Si sigo con estas ansias comunicacionales volveré antes de lo esperado a regurgitar pensamientos frente al teclado. Por favor ustedes hagan lo mismo a continuación y quizás y sin quizás (qué expresión detestable) reduzcamos la cantidad de asesinos seriales en potencia que tenemos en este momento en nuestra sociedad. Lo digo por ustedes, yo ya estoy condenado. ¿O acaso quién creen que puso la bomba en el Palacio de la Luz en el cuento que escribí? ¿El Unabomber? ¡Ja! El Alcuribomber.
Bueno, bueno, ya me voy.
Nacho
"Todos sus contactos están desconectados." (MSN)
MUSICA: en este momento suena un disco de Daniel Melingo. "Tangos Bajos". Hacía años que no escuchaba a Melingo, pero el otro día en lo de un coleguilla del humor sonaba de fondo, así que a la vuelta agarré el eMule y lo puse a hacer lo que hace mejor. Esta música es una bocanada de aire fresco a la andanada electrónica de los últimos días (encabezada por lejos por el despampanante "Palookaville" de Fatboy Slim).
Y no puedo dejar de mencionar que compré un disco, por primera vez en meses (sin mencionar el subjetivamente excelente "Automática" de Astroboy). Me compré el disco "Los Tontos" del grupo homónimo. Una joya, un discazo. Un cague de risa. Todo eso y mucho más. Yo lo tenía en cassette y me puse muy mal cuando lo perdí. Ahora hemos vuelto a encontrarnos. De consumo obligatorio.
LIBROS: me compré "Animal de Radio" de Lalo Mir y Carlos Barragán. Si bien no es exactamente el tipo de humor que prefiero, lo estoy disfrutando inmensamente. A esto le agrego "Ángeles y Demonios" de Dan Brown, precuela del "Código Da Vinvi", único libro que compite en ventas con "Combo 2" y "Sobredosis Pop", que todavía se sigue vendiendo. No se olviden que vienen las fiestas, ¿qué mejor que regalar libros? Y no me refiero ni a Mir ni a Brown.
REVISTAS: me crucé con un numerito de la TXT. Cuando la veo la compro, pero a veces se pone esquiva. También tengo la Mano y la Rolling. Entre las tres cubro bien la inmensa cantidad de viajes en ómnibus.
COMICS: volví a leer la serie "Lucifer", de Mike Carey. El tipo toma al personaje creado por Neil Gaiman y Sam Keith en las páginas de "Sandman" y crea una historia fantástica a su alrededor. El personaje es un verdadero hijoputa, con lo cual me siento identificado. No tanto como me puedo identificar con John Constantine (exijo royalties) pero "Lucifer" derrota a "Hellblazer" porque cuenta con un único escritor que le da su toque a la serie de principio a fin. "Plastic Man" de Kyle Baker es desopilante, pero como no la compra ni mongo seguro que la cancelan en un par de meses. Y eso que ganó el Eisner y el Harvey.
TELE: el otro día vi el segundo capítulo de la nueva temporada de "Scrubs". Ya me perdí el primero. Además vi una "SNL" que no había visto, creo que era el final de temporada, porque Jimmy Fallon se pelaba como un ajo. Pero más allá de eso sigo mirando menos tele.
INTERNET: más de lo mismo. Comics, comics, comics. Ahora estuve buscando noticias científicas para mi columna en la tele, pero poco más. Y cada vez creo más en una diabólica conspiración de MSN, ya que nunca me cruzo con mis contactos, entre a la hora que entre.
RADIO: mi viejo deja la radio que está cerca de la computadora siempre prendida y en Sarandí, pero cuando llego siempre la apago. De tarde en el laburo escucho Justicia Infinita, y dependiendo del caudal y el tipo de trabajo, Segunda Pelota. Y ayer estuve un rato escuchando la FM Evangélica ZOE, y reconozco que la encontré disfrutable.*
*Eufemismo para decir que me descostillé de la risa.
Bueno, gentuza, si quieren únanse a la causa de enumerar sus insólitas influencias (inmediatas, porque una buena lista cambia semana a semana). Commenten, que para eso estoy.
Ah, y volví a escribir ficción, después de más de dos meses. Un sólo cuento, sin humor absurdo pero con el característico vómito mental. Un terrorista pone una bomba en el Palacio de la Luz, sede central de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE). Poca cosa más sucede en la historia, pero me sentí mejor después de escribirla. Esperemos que para el 2006 llegue a una cantidad de páginas suficiente como para permitirme un nuevo lanzamiento literario. Si alguno tiene sugerencias para el título empiece hoy. "Sobredosis Pop" me lo dijo el negro Martín, cantante de Astroboy. "Combo 2" se me ocurrió a mí. La lógica indica que el próximo vuelve a ser un título sugerido por alguien más. Igual yo tengo alguna idea... pero no sé si tirarla acá. Con las miles de personas que transitan por esta página tengo miedo de que se entere Sarandí y me lo registre.
¿Alguno de ustedes lee el post hasta el final? No puedo creer que tengan tanta paciencia. Bah, si soportaron el cuento del Mega Power URSS Turbo, que era más largo que sobretodo de anaconda, pueden soportar esto. Mierda que estuve tiempo para terminar ese cuento. La primera parte salió casi toda de una. Pero me tranqué cuando el robot sale por primera vez del cuartel. Sabía que quería terminar con una pelea en Tokio, como en las mejores películas terrajas, y sabía que tenía que luchar contra el mayor exponente del capitalismo, pero me trancaba. La clave era el tiempo que necesitaban los yanquis para preparar un robot similar. De ahí que el MPUT primero azota lugares desolados del planeta. ¿Vieron cómo me preocupé por no dejar holes en el plot? Ni los mejores escritores de Hollywood se calientan tanto.
Che, si quieren un fin de semana de estos nos encontramos en el Punta Carretas Shopping. Podemos o no tomarnos una cocacola en la Plaza de Comidas, y charlar un rato, pero esa no es la razón principal. A las 15, 17, 19 y 21 hs. cae nieve, o al menos eso prometen los volantes que tiraron por debajo de mi puerta. Qué mejor reunión para esta communidad bizarra que presenciar como nieva en el Shopping (sin mencionar que soy un tipo vago y esto queda a media cuadra de casa).
Qué manera de escribir huevadas. Es la falta de comunicación que tengo, por seguir ocho horas diarias en el laburo en la soledad más absoluta. Me han sugerido que me compre una pelota de vóleibol en el escritorio de al lado y empiece a hablarle, pero ya estoy demasiado cerca de la locura como para seguirla tentando. Les decía, que esa necesidad expresiva, aún sin contar con un interlocutor directo como es este caso, es lo que me lleva a seguir escribiendo sin parar. Necesito charlar, dammit! Y ya saben lo que me ocurre con el MSN si estuvieron atentos en la primera parte de este post que se fue, como siempre, por las ramas.
Terminó el primer disco de Melingo, voy a poner el segundo.
Ah, novedad. Acabo de cambiar unos dolarucos para comprarme una computadora usada y de características nada envidiables (fueron pocos dolarucos, obviamente). Este complejo procesador de texto irá ubicado en alguna parte de mi increiblemente desordenado cuarto (ver El Observador, domingo 14 de noviembre). En él me dedicaré a escribir a mis anchas, sin limitaciones de horarios, como me sucede con la computadora comunitaria desde la que les escribo en este momento. Claro, son la una menos cuarto y no hay nadie en la vuelta. Además, voy a poder escribir mientras miro la tele, eso está muy bueno. No voy a tener internet, pero eso no calienta. De última escribo los posts allá y los traigo en un disquito. Eso cuando me compre un monitor, claro. Por ahora, sólo la torre. Éramos tan pobres.
Si alguno de ustedes tiene una mesita ratona para apoyar la computadora (quiero que esté en una mesita ratona) avise. Si tiene otro tipo de objetos valiosos que me quiera regalar, incluyendo esos papelitos con las fotos de los próceres, avise.
Bueno, espero que no haya commetido muchas cagadas idiomáticas, porque ni en pedo me releo todo lo que acabo de escribir. Me voy silbando bajito. Si sigo con estas ansias comunicacionales volveré antes de lo esperado a regurgitar pensamientos frente al teclado. Por favor ustedes hagan lo mismo a continuación y quizás y sin quizás (qué expresión detestable) reduzcamos la cantidad de asesinos seriales en potencia que tenemos en este momento en nuestra sociedad. Lo digo por ustedes, yo ya estoy condenado. ¿O acaso quién creen que puso la bomba en el Palacio de la Luz en el cuento que escribí? ¿El Unabomber? ¡Ja! El Alcuribomber.
Bueno, bueno, ya me voy.
Nacho
"Todos sus contactos están desconectados." (MSN)
viernes, 12 de noviembre de 2004
Más apariciones que la Virgen de Fátima
Una vez más a regañadientes me ubico detrás de un teclado para mantener con vida esta propuesta cibernética creada hace ya varios meses. (Ni siquiera había salido el segundo libro) No es que reniegue de la communidad que se ha formado tras esta semicolorida excusa, todo lo contrario. Pero el exceso laboral en las últimas semanas me impide llegar al estado mental que necesito para escribir en el blog.
Es más o menos lo que le pasó a Kurt Busiek, que escribía los Avengers para Marvel, todo bien. Pero cuando le descubrieron una intoxicación con Mercurio (posiblemente por unos arreglos en su dentadura) el tipo tuvo que largar Astro City, que era un comic mucho más personal. Los fans le criticaban que siguiera escribiendo los Avengers, pero Kurt, estoico, Stoikhov, se la bancaba. Después se curó, y Astro City siguió saliendo.
Por eso mis apariciones multimediáticas han continuado (bah, se han multiplicado) mientras que este espacio de relax a veces camina sobre la cuerda floja. Como yo. Espero saber disculparme. Sólo me interesa estar en paz conmigo mismo.
Pero bueno curiosos internautas, en un período de tiempo muy pero que muy pequeño he vuelto a los medios de comunicación con una fuerza solamente comparable a la batería de entrevistas que por suerte tuve cuando salió aquel pasquín sobrevalorado con el lúser ése en la tapa rezándole a un televisor, convenientemente sintonizado en Plus Satelital (altamente recomendable el programa de las odaliscas los fines de semana).
El miércoles próximo pasado fue la segunda entrega de "Paro de Sufrir", el espacio en el programa "Sonamos", en donde me dedico a hacer una disección (¿autopsia?) de mi statuquoística existencia (o al menos me dedico a hablar de las secciones de mi vida que tienen esa característica. Esta vez me dediqué en una profundidad inusitada a hablar de mi delgadez. Y por supuesto continué con la campaña "El Yerno Ideal", ahora en su segunda semana de éxitos. Es que comprendí que la única manera que me queda de emparejarme es entrar a una familia por el lado de los suegros, haciéndoles saber lo buen yerno que puedo llegar a ser. Tuve mi primera interacción al aire con una oyente (que en realidad quería presentarme a su hermana, pero no es hora de ponerse exquisitos) y me divertí todavía más que la semana anterior.
Pero el gran momento de la semana (por la novedad, y por la espera) fue el pospuestísimo debut en "Bien Despiertos" el jueves. Luego de un par de asuntos de coordinación, escuché mientras salía de casa que la Señora Victoria Rodríguez me anunciaba entre los invitados de ese día. Increiblemente, no vomité. Pero eso ya lo debe saber quien me haya visto, ya que me encargué de decirlo para los miles de amos y amas de casa que no debían entender un soto.
Arrancamos como estaba previsto, con mi presentación. Mi postura televisiva es la de un tipo experto en todo. Recibido de todas las carreras terciarias que existen, menos Ciencias de la Comunicación, que me quedan materias para recursar. Un tipo que se encarga de analizar las noticias más difíciles de la actualidad. Por ejemplo, la aparición de un eslabón perdido de la humanidad en Indonesia. Por supuesto que me voy por las ramas más rápido que George de la Selva. Pero lo más adrenalínico del espacio es que más allá de dos o tres pavadas que se me hubieran ocurrido leyendo la noticia, y que las pueda tirar en algún momento, es un espacio de improvisación, ya que no sé lo que esta muchacha me puede preguntar. Esta bueno porque esto lo diferencia del espacio radial, ya que aunque ahí tampoco sé las preguntas, es más fácil contestar porque al estar hablando de mí, sólo tengo que decir la verdad, lo que es suficiente para que todos rían.
Por si fuera poco, en mi mutación de tumorcito de radio (desde hace años que estoy en la Sport 890) a esta metástasis social que me estoy convirtiendo, por la noche del jueves la gente del Observador se apersonó en mis búnker mental para tomar fotos y preguntarme cosas.
Para los que no lo saben (y es difícil que lo sepan, ya que el término lo acuñé ese mismo día) el búnker mental es mi cuarto. Lo bauticé así porque mi cerebro podría sobrevivir allí indefinidamente, alimentado por comics, discos, devedés y la tele por cable. El resto de mi organismo no podría, ya que tendría que salir a asearme, comer, mear, cagar, vomitar, y autosatisfacerme si pinta.
Pues bien, por lo que averigüé se trata de una nota que saldrá este sábado en el diario citado, acerca de cómo son los cuartos de determinadas personas. El mío seguramente aparezca como el más sucio de todos, ya que la decidia me ha llevado a convertirlo en un verdadero chiquero. Pero chiquero bien. Estiro el brazo y encuentro interesante material de lectura desparramado por los pisos, o comida, por qué no.
Así que apareceré, si bien mezclado junto a gente de baja estofa, el sábado, creo. Para tranquilidad de las hordas de fanáticos furibundos, pondré los escaneados pertinentes de esa nota en la lista de correo. ¿Qué, no estás suscripto? Mandá un mail a hijodechucknorris-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Dale, apurate, que la primavera está al toque.
Bueno, al final ayer no pude escribirles porque llegué a las tricota de la matina del Bacilón. Es lamentable que les cuente que salí por radio, tele y diarios y lo que les resulte más difícil de creer sea esto último, pero así fue. No es el único as bajo la manga que tengo. Ajústense los cinturones porque esto no sé dónde mierda termina.
Nacho
"en mi computadora tengo el blog de todos ustedes"
(je je, no me digan que no es bueno)
Es más o menos lo que le pasó a Kurt Busiek, que escribía los Avengers para Marvel, todo bien. Pero cuando le descubrieron una intoxicación con Mercurio (posiblemente por unos arreglos en su dentadura) el tipo tuvo que largar Astro City, que era un comic mucho más personal. Los fans le criticaban que siguiera escribiendo los Avengers, pero Kurt, estoico, Stoikhov, se la bancaba. Después se curó, y Astro City siguió saliendo.
Por eso mis apariciones multimediáticas han continuado (bah, se han multiplicado) mientras que este espacio de relax a veces camina sobre la cuerda floja. Como yo. Espero saber disculparme. Sólo me interesa estar en paz conmigo mismo.
Pero bueno curiosos internautas, en un período de tiempo muy pero que muy pequeño he vuelto a los medios de comunicación con una fuerza solamente comparable a la batería de entrevistas que por suerte tuve cuando salió aquel pasquín sobrevalorado con el lúser ése en la tapa rezándole a un televisor, convenientemente sintonizado en Plus Satelital (altamente recomendable el programa de las odaliscas los fines de semana).
El miércoles próximo pasado fue la segunda entrega de "Paro de Sufrir", el espacio en el programa "Sonamos", en donde me dedico a hacer una disección (¿autopsia?) de mi statuquoística existencia (o al menos me dedico a hablar de las secciones de mi vida que tienen esa característica. Esta vez me dediqué en una profundidad inusitada a hablar de mi delgadez. Y por supuesto continué con la campaña "El Yerno Ideal", ahora en su segunda semana de éxitos. Es que comprendí que la única manera que me queda de emparejarme es entrar a una familia por el lado de los suegros, haciéndoles saber lo buen yerno que puedo llegar a ser. Tuve mi primera interacción al aire con una oyente (que en realidad quería presentarme a su hermana, pero no es hora de ponerse exquisitos) y me divertí todavía más que la semana anterior.
Pero el gran momento de la semana (por la novedad, y por la espera) fue el pospuestísimo debut en "Bien Despiertos" el jueves. Luego de un par de asuntos de coordinación, escuché mientras salía de casa que la Señora Victoria Rodríguez me anunciaba entre los invitados de ese día. Increiblemente, no vomité. Pero eso ya lo debe saber quien me haya visto, ya que me encargué de decirlo para los miles de amos y amas de casa que no debían entender un soto.
Arrancamos como estaba previsto, con mi presentación. Mi postura televisiva es la de un tipo experto en todo. Recibido de todas las carreras terciarias que existen, menos Ciencias de la Comunicación, que me quedan materias para recursar. Un tipo que se encarga de analizar las noticias más difíciles de la actualidad. Por ejemplo, la aparición de un eslabón perdido de la humanidad en Indonesia. Por supuesto que me voy por las ramas más rápido que George de la Selva. Pero lo más adrenalínico del espacio es que más allá de dos o tres pavadas que se me hubieran ocurrido leyendo la noticia, y que las pueda tirar en algún momento, es un espacio de improvisación, ya que no sé lo que esta muchacha me puede preguntar. Esta bueno porque esto lo diferencia del espacio radial, ya que aunque ahí tampoco sé las preguntas, es más fácil contestar porque al estar hablando de mí, sólo tengo que decir la verdad, lo que es suficiente para que todos rían.
Por si fuera poco, en mi mutación de tumorcito de radio (desde hace años que estoy en la Sport 890) a esta metástasis social que me estoy convirtiendo, por la noche del jueves la gente del Observador se apersonó en mis búnker mental para tomar fotos y preguntarme cosas.
Para los que no lo saben (y es difícil que lo sepan, ya que el término lo acuñé ese mismo día) el búnker mental es mi cuarto. Lo bauticé así porque mi cerebro podría sobrevivir allí indefinidamente, alimentado por comics, discos, devedés y la tele por cable. El resto de mi organismo no podría, ya que tendría que salir a asearme, comer, mear, cagar, vomitar, y autosatisfacerme si pinta.
Pues bien, por lo que averigüé se trata de una nota que saldrá este sábado en el diario citado, acerca de cómo son los cuartos de determinadas personas. El mío seguramente aparezca como el más sucio de todos, ya que la decidia me ha llevado a convertirlo en un verdadero chiquero. Pero chiquero bien. Estiro el brazo y encuentro interesante material de lectura desparramado por los pisos, o comida, por qué no.
Así que apareceré, si bien mezclado junto a gente de baja estofa, el sábado, creo. Para tranquilidad de las hordas de fanáticos furibundos, pondré los escaneados pertinentes de esa nota en la lista de correo. ¿Qué, no estás suscripto? Mandá un mail a hijodechucknorris-subscribe@gruposyahoo.com.ar
Dale, apurate, que la primavera está al toque.
Bueno, al final ayer no pude escribirles porque llegué a las tricota de la matina del Bacilón. Es lamentable que les cuente que salí por radio, tele y diarios y lo que les resulte más difícil de creer sea esto último, pero así fue. No es el único as bajo la manga que tengo. Ajústense los cinturones porque esto no sé dónde mierda termina.
Nacho
"en mi computadora tengo el blog de todos ustedes"
(je je, no me digan que no es bueno)
jueves, 4 de noviembre de 2004
Flagrante atentado a la Libertad de Expresión
Sí, amigos, los Poderosos han vuelto a callar la voz del humilde. Otra vez han pospuesto mi debut televisivo. Entiendo que teman por las verdades acerca de la Política Social de los pasados gobiernos y del que viene, además de las denuncias de corrupción en la Intendencia de Montevideo y en el Ministerio de Industria y Energía. Seguramente no están preparados para enfrentar el revuelo político que mis declaraciones van a acarrear. Por ello me tiraron para adelante, al lunes de vuelta. Pero llegará el día, y no podrán esconder la cabeza en la arena como los avestruces. El lunes, o cuando sea, tendrá mi espacio en "Bien Despiertos" y ahí llegará la hora de la verdad. Que así sea.
Nacho
"despertemos uruguayos, cambiemos de canal"
Nacho
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